La siniestralidad en las carreteras se mantiene en niveles prepandemia con más de 50 fallecidos 

 lo largo de 2023, al menos 53 personas han perdido la vida en las vías interurbanas de la Comunidad, además de otra decena de víctimas en accidentes de tráfico dentro de los entornos urbanos
photo_camera Son tres víctimas menos que en el pasado 2022, aunque las cifras se mantienen en la línea de los años prepandemia. Foto: DPZ

La siniestralidad en las carreteras aragonesas continúa siendo una lacra que no tiene fin y que sigue dejando trágicas cifras de mortalidad. A lo largo de 2023, al menos 53 personas han perdido la vida en las vías interurbanas de la Comunidad, además de otra decena de víctimas en accidentes de tráfico dentro de los entornos urbanos, principalmente de Zaragoza donde se han registrado hasta siete siniestros mortales en el último año.

En concreto, son tres víctimas menos que en el pasado 2022, aunque las cifras se mantienen en la línea de los años prepandemia, teniendo en cuenta que gran parte de 2020 y 2021 estuvieron marcados por las restricciones a la circulación. Así, el número de accidentes se mantiene casi idéntico, con 48 siniestros por los 47 de hace un año en carreteras interurbanas, lo que refleja que en este 2023 ha habido menos accidentes múltiples.

De hecho, uno de estos siniestros más graves tuvo lugar el 27 de enero en Torralba de Ribota, cuando Inés Bellido, embarazada de una niña, Tomás Aróstegui, su marido, y el hijo de ambos, de cinco años, morían calcinados al instante al chocar frontalmente contra otro vehículo, cuyo conductor también perdía la vida. Meses después, el 25 de noviembre, un hombre y una mujer fallecían al sufrir una caída de la moto cuando circulaban por la N-211 en Mequinenza. Ese mismo día, una joven de 24 años perdía la vida en un choque entre dos turismos en Huesca.

Otra jornada negra para las carreteras aragoneses fue el 1 de julio, cuando tres personas murieron en tres accidentes ocurridos en apenas unas horas. Uno de ellos fue el alcalde de Zuera y entonces presidente de la Famcp, Luis Zubieta, quien fallecía atropellado por una furgoneta cuando circulaba en bicicleta por la carretera N-330, en Gurrea de Gállego. Dos días antes, otro ciclista perdió la vida tras colisionar contra el vehículo en el que viajaban sus padres.

La provincia que más víctimas se ha cobrado es Zaragoza, que, con 25 víctimas, aglutina casi la mitad de la siniestralidad de toda la Comunidad, dos más que en 2022. Por su parte, Huesca ha reducido su número de víctimas hasta los 19 fallecimientos en las carreteras, ocho menos que en 2022, y Teruel ha tenido que lamentar nueve muertes, tres más que el año pasado.

Por carreteras, en esta ocasión, la A-23 se ha cobrado hasta cuatro vidas en este año, en Villanueva de Gállego, La Puebla de Valverde, Igriés y Gurrea de Gállego, mientras que la A-68 ha lamentado tres pérdidas, todas ellas en el entorno de Zaragoza. Por su parte, la N-232, una de las principales vías negras de la Comunidad, ha registrado otras dos víctimas. La N-II, otro de los puntos negros, finaliza el año sin accidentes mortales.