La madre y el padrastro de Laia, culpables de asesinato: se enfrentan a prisión permanente revisable

La autopsia reveló que la menor presentaba hasta un centenar de lesiones, falleciendo a causa de una peritonitis provocada por los golpes
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Vanesa Muñoz y Cristian Lastanao son culpables del asesinato con ensañamiento y alevosía de la pequeña Laia, de dos años, en el barrio del Picarral, en Zaragoza, el 21 de enero de 2021. Considera el jurado popular que ambos quisieron causar la muerte de la niña y que le advirtieron hasta 101 lesiones externas, provocándole una de ella una peritonitis. Además, consideran probado que no avisaron a los servicios médicos durante 48 horas, lo que hizo que Laia sufriera un “aumento deliberado e innecesario del dolor”. Ambos se enfrentan a la prisión permanente revisable, que, en caso de confirmarse, sería la cuarta en la Comunidad.

Tras escuchar el veredicto del jurado popular, hecho público alrededor de las 21.15 horas tras deliberar durante todo el día, el abogado Manuel Hatero, en nombre del padre y abuela de la pequeña, ha mostrado su satisfacción al considerar probados casi todos los puntos que fundamentaban su acusación. “Ha considerado probados que había asesinato con alevosía y ensañamiento y ha considerado culpables por los delitos por los que acusábamos la Fiscalía y nosotros. La única acusación que mantenía el ensañamiento eramos nosotros. Ademas de voluntad de matar, hubo voluntad de aumentar el dolor de la victima. El jurado ha considerado que ha sido así”, ha detallado ante los medios de comunicación en los pasillos de la Audiencia Provincial de Zaragoza.

Por ello, las acusaciones y la Fiscalía han mantenido las peticiones de prisión permanente revisable. “Poco margen de maniobra hay, a nuestro entender, porque concurren todas las circunstancias de agravación e hiperagravación que van a que la condena que se tiene que imponer es la prisión permanente revisable”, ha explicado Hatero.

EL CRIMEN DE LAIA

Tal y como ha quedado probado durante el juicio, Laia venía recibiendo “de forma persistente y habitual” golpes continuados por todo el cuerpo, que le causaron “múltiples lesiones contusas en forma de hematomas”. De hecho, con el fin de corregir lo que Vanesa y Cristian entendían como un carácter movido o mal comportamiento, le hacían comer guindillas y salsa picante, e incluso “la llegaron a colgar de un gancho que había en la pared, sujetada de su propia ropa”, así como “hicieron que Laia consumiera cocaína, cannabis o paracetamol” durante los seis meses previos a su fecha de fallecimiento.

El veredicto del jurado se ha hecho público alrededor de las 21.15 horas tras deliberar durante todo el día

Como consecuencia de esos golpes, a Laia se le produjo una rotura duodenal, con una peritonitis por salida del contenido intestinal al abdomen, 48 horas antes de su fallecimiento, con fuertes dolores y fiebre. Pese a los síntomas “evidentes y notorios” de que precisaba de inmediata asistencia médica por un “claro riesgo vital”, mantiene el jurado, “Vanesa y Cristian estuvieron de acuerdo en no avisar a los servicios médicos” por temor a acabar en la cárcel por malos tratos. Ello propició “un aumento deliberado e innecesario del dolor de Laia durante esos dos días”, añaden.

El día de su fallecimiento, ambos acusados decidieron meter a la niña en la bañera, intentando reanimarla, sin éxito y haciendo que le entrara agua en los pulmones. Posteriormente, prosigue el jurado, alrededor de las 22.30 horas, salieron a pedir ayuda a los vecinos, portando Vanesa a la pequeña en brazos, en estado totalmente inmóvil, siendo uno de los vecinos quien avisó a la Policía.

Además de la rotura duodenal, Laia sufría hasta 101 lesiones externas, recientes y antiguas, en distintos estados de evolución y repartidas por todo su cuerpo, “todas ellas producidas por golpes recibidos en el domicilio familiar”. “El jurado considera probado que, con los golpes que le estaban propinando, Vanesa y Cristian querían causar la muerte de Laia”, sostiene el jurado, este punto con siete votos a favor y dos en contra.

POSIBLE CUARTA PRISIÓN PERMANENTE DE ARAGÓN

En caso de confirmarse la prisión permanente revisable, sería la cuarta ocasión en la que se dictara esta pena desde que entró en vigor en 2015. El primero en recibirla fue Iván Pardo, en 2020, por asesinar a su sobrina, de ocho años, en julio de 2017, en Sabiñánigo, torturándola durante horas por no haber realizado los deberes.

La segunda vez que un juez dictó esta pena fue para Norbert Feher, alias “Igor el Ruso”, por asesinar a tiros a un ganadero y dos guardias civiles en diciembre de 2017 en Andorra. Posteriormente, Héctor López, conocido como “el parricida de La Almozara”, fue condenado a prisión permanente revisable por asestar 56 puñaladas a su padre e intentar matar a su madre en junio de 2021.