Juzgan a un hombre acusado de tocarle un pecho a una policía cuando era trasladado al calabozo

La acusación pide dos años de prisión y tres de libertad vigilada, mientras que la Fiscalía y la defensa solicitan su absolución
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La Audiencia Provincial de Zaragoza juzga desde este lunes a un hombre por presuntamente tocarle el pecho a una mujer policía. Se le acusa de un delito contra la libertad sexual, por el que la acusación pide dos años de prisión y tres de libertad vigilada, además de una indemnización a la víctima de 3.000 euros, aunque la Fiscalía y la defensa no comparten los hechos y piden su absolución.

Según narra la acusación, los hechos tuvieron lugar el 2 de abril de 2022, cuando la agente tomó declaración y detuvo a Antonio G. M. por una presunta estafa cometida en un establecimiento de hostelería de Zaragoza. Tras las diligencias, añade, el acusado acercó su cara al cuello de la policía y llevó su mano al pecho, tocándolo “voluntaria e intencionadamente” y “con toda la mano”, “aprovechando que era la única agente que lo escoltaba hasta el calabozo”.

Ante ello, la agente considera que esa acción fue realizada “sin autorización ni justificación alguna”, así como una “violación a su condición de agente de la autoridad”. “La acción del acusado carece de justificación alguna y fue un acto intencionado de vejación y humillación para la agente de policía que lo custodiaba, menospreciando su condición de mujer, pero también de agente de la autoridad, lo que constituye un reproche penal agravado”, expone el escrito de acusación.

Por el contrario, la defensa mantiene que estos hechos “no son ciertos en la forma en que han sido relatados” y “no son constitutivos de delito”, por lo que pide la libre absolución del acusado.

Una línea que sigue también la Fiscalía, que expone que el visionado de las imágenes “no puede acreditar” que la actuación del acusado fuera “vejarla o intimidarla en su integridad sexual”, sino de “provocar a la agente, tocándole el escudo”. “Sin perjuicio de ser reprobable la actuación del encausado, no es menos cierto que no tiene entidad suficiente para ser considerado como un delito contra la intimidad sexual de la mujer, y, habiéndose despenalizado la falta de respeto a los agentes de la autoridad, la actuación del sujeto no puede ser perseguible penalmente a la fecha de los hechos”, describe la Fiscalía.