JUICIO POR TERRORISMO

El jubilado que envió una carta bomba a Instalaza se excusó tras su detención en que le gustaba el bricolaje

Arranca en Madrid el juicio por terrorismo contra Pompeyo González, para el que la Fiscalía pide 22 años de prisión 
 
Sede de Instalaza en Zaragoza. Foto: Andrés García
photo_camera Sede de Instalaza en Zaragoza. Foto: Andrés García

Os habéis equivocado, me gusta el bricolaje”. Son las palabras de Pompeyo González, juzgado desde este lunes en la Audiencia Nacional por el envío de distintas cartas bomba, tras su detención, tal como ha relatado uno de los agentes responsables de la operación. Uno de estos paquetes llegó en noviembre de 2022 a la empresa zaragozana Instalaza en respuesta por la fabricación y envío de armas al ejército ucraniano. Otras cinco tenían como objetivo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la ministra de Defensa, Margarita Robles, y distintas embajadas en Madrid como la de Ucrania y Estados Unidos, además de la base aérea de Torrejón de Ardoz, también en la capital de España.

La Fiscalía pide para él 22 años de prisión por delitos de terrorismo con lesiones (una persona resultó herida en la embajada ucraniana) y de fabricación, tenencia, colocación y empleo de explosivos. Ya para la segunda jornada de la vista oral, que tendrá lugar este martes, está prevista la declaración de algún responsable de la compañía zaragozana. Por el momento, un agente ha relatado cómo se desencadenaron los hechos en la sede de la calle Monreal el 30 de noviembre de hace dos años. El artefacto llegó por correo ordinario y “despertó sospechas”, de modo que la empresa se puso en manos de la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Los tedax lo neutralizaron hacia las 21.00 horas. Al día siguiente, llegó un nuevo correo electrónico amenazante, según ha señalado. Desde entonces, los investigadores siguieron el rastro de sus compras en Amazon, las características en común de los sellos de las distintas misivas o los rastros de ADN hasta dar con González en Miranda de Ebro.

Mención aparte merecen los registros, y es que los agentes hallaron en su basura restos de tornillos manipulados y cerillas sin cabeza, hasta 256. Tanto los fósforos retirados como estas partes de metal se habrían utilizado en la elaboración de los explosivos, de acuerdo a la Policía. El escrito de acusación de la Fiscalía previo al juicio concluye que todos los envíos tenían como objetivo condicionar el apoyo de España a Ucrania en el conflicto bélico con Rusia.

Pompeyo González en la Audiencia Nacional
Pompeyo González en la Audiencia Nacional

LOS LANZAGRANADAS DE INSTALAZA

Instalaza fue uno de los objetivos del acusado por la fabricación de armas para el bando ucraniano. Más concretamente los lanzagranadas C90, que formaron parte de uno de los envíos de munición del Gobierno de España. Para entonces, eran los de cuarta generación, ya que se vienen fabricando desde 1983.

Esta compañía zaragozana cuenta con el espacio atacado, a pocos metros del puente de Hierro, pero también con otras tres factorías, una en el centro de la capital aragonesa y otras dos a unos quince kilómetros al sur. También disponen de un campo de tiro un laboratorio balístico ubicado en el Campo de Maniobras de San Gregorio.