Bobo Keita, condenado a 23 años de prisión por el asesinato de su cuñado

La indemnización a partes afectadas supera además los 200.000 euros. 
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photo_camera Bobo Keita propinó un mínimo de 14 puñaladas a su víctima

La Audiencia de Zaragoza ha hecho pública hoy la sentencia por el juicio de Tribunal del Jurado celebrado el pasado mes de diciembre por el asesinato de Bobo Keita a su cuñado. El acusado deberá cumplir 23 años de cárcel. Además, pesa sobre él la prohibición de acercarse a su pareja y a sus dos hijos en cualquier lugar donde se encuentren a una distancia inferior a 200 metros durante los 10 años siguientes al cumplimiento de la pena de prisión impuesta.

Además, en concepto de Responsabilidad Civil, deberá indemnizar a la viuda del asesinado con 100.000 euros y a sus tres hijos con 94.000 euros. También a la ex pareja del acusado y hermana del hombre asesinado con 25.000 euros.

Los hechos sucedieron el 22 de junio del año 2022. En aquel entonces, Bobo Keita se desplazó desde su domicilio, situado en Calella (Barcelona), hasta la capital aragonesa “decidido a ejecutar su plan”, que ya le había anunciado por teléfono a la víctima a comienzos de mayo. El acusado consideraba que Alie S. era el causante de que su pareja, Aminata Sidibeh, hermana del fallecido, se desplazara a vivir a Zaragoza y le hiciera responsable de la separación de ambos y las consecuencias, como la prohibición de comunicarse con sus hijos.

Dos días antes del crimen, Bobo Keita compró un cuchillo de grandes dimensiones en una armería de Calella, encontrando el ticket de compra entre sus pertenencias una vez fue detenido. El día de autos, Keita entró en el portal de la vivienda de Alie S., a quien le esperó “en situación de acecho” hasta que salió del domicilio. Entonces, le acometió “súbita y sorpresivamente” y, “movido por el ánimo de causarle la muerte”, le propinó un mínimo de 14 puñaladas, sin que tuviera capacidad de defensa, según ha considerado probado por unanimidad el jurado popular. La víctima apenas aguantó un par de minutos, cayendo desplomado cuando intentaba volver a su domicilio, en el rellano situado entre el primer y segundo piso.

Tras la agresión, Bobo Keita se deshizo de algunas prendas que vestía y se introdujo en un bar a limpiarse. Posteriormente, abandonó Zaragoza, dejando su vehículo aparcado a unos metros del lugar del crimen, en donde la Policía encontró documentación familiar, pasaportes o el ticket de compra de un cuchillo, entre otros. Se dirigió a Alcarrás (Lérida) para pedirle -que no hurtar, como pedía la Fiscalía- la tarjeta de identidad a un amigo, que utilizó para registrarse primero en un hotel de esta localidad catalana y después en uno de Almería, donde finalmente fue detenido tres días después del crimen.