Seis años de internamiento para el menor que atropelló mortalmente a un guardia civil en Barbastro

Seis años de internamiento en régimen cerrado y cuatro más de libertad vigilada con asistencia educativa. Es la pena que ha impuesto la magistrada del Juzgado de Menores de Huesca al joven que atropelló a un guardia civil en Barbastro, causándole la muerte. Absuelve a los otros tres ocupantes del turismo.

Zaragoza.- La magistrada del Juzgado de Menores de Huesca ha condenado La magistrada absuelve al resto de ocupantes del vehículo.

Los hechos ocurrieron el 4 de marzo, pasadas las 19.30 horas, cuando el agente de la Guardia Civil José Antonio Pérez dio el alto al vehículo en el que viajaban los menores. Según entiende el fiscal, el conductor no detuvo el coche y arrastró al agente en su huida. El turismo logró incorporarse a la N-240, pero chocó contra el quitamiedos lo que provocó el reventón de una rueda y que éste saliese en dirección contraria a la circulación. Golpeó así con uno de los coches que circulaban, causando tres heridos, y el agente José Antonio Pérez salió despedido y falleció.

En la sentencia, hecha pública este viernes, la magistrada considera al menor, A. G. N., responsable de un delito de conducción sin permiso, de un delito de conducción temeraria con manifiesto desprecio por la vida de los demás en concurso con un delito de homicidio agravado, un delito de lesiones y dos delitos leves de lesiones más.

Respecto a los otros tres menores que viajaban en el vehículo el 4 de marzo, la jueza absuelve a R. G. N. de las acusaciones formuladas contra ella como cooperadora necesaria o subsidiariamente como cómplice y del delito de omisión del deber de impedir determinados delitos. Absuelve asimismo a los menores S. G. N. y T. N. G., de 15 y 14 años, respectivamente, del delito de encubrimiento del que se les acusaba.

Respecto al menor condenado, entiende la magistrada en su sentencia que su conducción temeraria de "generó un peligro concreto y que el conductor era consciente de ello. Conocía a dónde se dirigían y sabía que iban a salir a una carretera de doble sentido que era carretera nacional y no secundaria y en la que en ese momento circulaban vehículos con uno de los cuales llegó a colisionar frontolateralmente", al igual que "era consciente" de que el vehículo que estaba conduciendo casi a ciegas estaba ocupado por más personas.

Sobre el delito de homicidio, la magistrada atribuye al menor su comisión a título de dolo y no de imprudencia. Expresa en la sentencia que "aunque no lo persiguiera intencionalmente, conocía que utilizaba unos medios potencialmente capaces de producir la muerte y los actuó". Entiende que es un delito agravado al considerar el de atentado ya que "el propósito del conductor era eludir el control policial y marcharse de allí". "En escasos metros y escasos segundos desarrolla la actividad en lo que al atentado se refiere, si bien luego continuó con la aceleración dando lugar al resto de delitos", añade la sentencia.

Frente a lo argumentado por las acusaciones particulares, la magistrada absuelve a R. G. N. al considerar que "no posee permiso de conducir, no se ha probado que conociera el manejo de un vehículo, que supiera que al sacar las llaves del contacto dejaba de funcionar o que se detendría al poner el freno de mano incluso cómo se accionaba el freno de mano y dónde estaba la palanca". Por lo que la juzgadora no considera acreditado que su comportamiento en esos momentos hubiera podido resultar eficaz ni que fuera consciente de la situación de riesgo que se estaba creando.