Valverde, el pueblo de La Rioja con corazón aragonés, navarro y castellanoleonés

Con un pie en Aragón y otro en La Rioja, los vecinos de Valverde dependen del censo de sus hogares para acudir a servicios médicos o de otra índole
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photo_camera Valverde es un pequeño pueblo de La Rioja con tintes aragoneses, navarros y castellanoleoneses

Corría el año 1196 cuando, cuenta la leyenda, los reyes de Aragón, Navarra y Castilla celebraron un almuerzo histórico para delimitar lo que hoy en día conocemos como fronteras. Por aquel entonces los límites de sus reinados distaron algo de los que han llegado hasta nuestros días. Sin embargo, si algo es seguro es que Alfonso II de Aragón, Sancho VII de Navarra y Alfonso VIII de Castilla celebraron dicha reunión sentados en tres sillas situadas cada una de ellas en sus respectivos reinados. ¿Cómo fue eso posible? La respuesta se encuentra en Valverde, un pequeño pueblo de La Rioja con tintes aragoneses, navarros y castellanoleoneses.

Mucho han cambiado las cosas desde entonces en lo que a día de hoy es una pedanía de Cervera del Río Alhama. Y es que, a decir verdad, en el momento de aquella reunión ni siquiera existía la Comunidad Autónoma a la que ahora pertenecen: La Rioja. Para sus vecinos la historia de su pueblo, que quedó plasmada en el denominado Mojón de los Tres Reyes, es más bien un orgullo. Para sus visitantes, una curiosidad como pocas.

"Nuestra casa se encuentra situada en el territorio aragonés. Pagamos el agua y las basuras a La Rioja, pero el IBI lo pagamos a Tarazona", cuenta uno de los vecinos de Valverde. Y es que, aunque pueda parecer una locura, es la propia calle de la Estación del pueblo la que marca la diferencia.

Con un pie en Aragón y otro en La Rioja, los vecinos de Valverde que tienen que recurrir a servicios médicos o de otra índole dependen del censo de sus propios hogares para acudir a uno u otro territorio. Una peculiaridad que, a decir verdad, quizá Alfonso II de Aragón, Sancho VII de Navarra y Alfonso VIII de Castilla ni siquiera pensaron que podría persistir nueve siglos más tarde.

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