Un banco de salud

Ayudar a los demás es una tarea sencilla. En ocasiones, es tan simple como donar un poco de sangre para que se pueda utilizar en una investigación. Este pequeño acto es el que permite que existan biobancos, es decir, establecimientos donde se almacenan muestras biológicas gracias a las que se consiguen importantes avances médicos.

Zaragoza.- No se puede avanzar en los tratamientos contra el cáncer si no se estudian los tumores. Por ello, tienen que ser los enfermos los que cedan sus muestras para la investigación. Es una acción sencilla que no conlleva ningún tratamiento adicional para el paciente pero que, en el futuro, ayudará a salvar vidas y a conocer aspectos aún desconocidos no sólo del cáncer, sino de otras muchas patologías.

Para “custodiar” las muestras y garantizar que las mismas se usan de forma correcta se han creado los biobancos, establecimientos donde se guardan las mismas en condiciones óptimas de calidad, seguridad y trazabilidad. Los biobancos acumulan todo tipo de muestras, las cuales se pueden usar para cualquier investigación biomédica con el objetivo, sin limitarse a una enfermedad concreta, de conseguir avances en medicina y de mejorar los diagnósticos.

Además, y como ha explicado el coordinador técnico del biobanco, Diego Serrano, las muestras son gratuitas y se encuentran en un régimen de servicio público, “por lo que están al servicio de toda la comunidad científica”.

Este banco de salud, que va de la mano del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (I+CS), es poco conocido para los aragoneses pero, sin embargo, se encuentra en el Hospital Universitario Miguel Servet. Los biobancos están ligados a los centros hospitalarios porque de esta forma se permite que las muestras sean más accesibles y se procesen de forma más rápida.

Además, los biobancos de toda España están unidos en red, por lo que se transmite información de unos a otros. Gracias a ello, los investigadores pueden saber dónde hay una serie de muestras que cumplen con las características que necesitan para su proyecto de investigación, y pueden pedir sangre o tejidos de otras partes de España y hasta de Europa.

Sangre, plasma o suero son algunas de las muestras que se pueden encontrar en los biobancos, donde también hay células, ADN para estudiar las alternaciones genéticas, tejidos, tumores, uñas e incluso cerebros.

Del paciente al biobanco

Lo primero que hace falta para que la muestra de un paciente llegue al biobanco es el consentimiento del enfermo. Los facultativos que tratan a los pacientes localizan muestras que pueden ser de interés para la investigación, por lo que se ponen en contacto con el biobanco y, a su vez, explican al paciente la finalidad de la propuesta y solicitan su consentimiento informado.

El departamento de Anatomía Patológica recibe muestras de biopsias y cirugías
El departamento de Anatomía Patológica recibe muestras de biopsias y cirugías

Si el paciente accede, cuando el médico obtiene la sangre o el tejido las envía al biobanco, donde se procesan para obtener los derivados necesarios y guardarlas en congeladores. Diego Serrano ha remarcado que las muestras “se conservan durante mucho tiempo e incluso se llegarán a utilizar en proyectos de investigación que ahora mismo ni nos imaginamos”. Para hacer los estudios que se pueden hacer ahora en ADN, las muestras congeladas aguantan entre diez y veinte años.

Para asegurar que las muestras no se estropean, se somete a las mismas a controles de calidad muy estrictos. Cada cierto tiempo, ha explicado Diego Serrano, se coge una muestra representativa y se analiza su calidad para ver cómo evoluciona.

Además, el biobanco se encarga de respetar los derechos de los donantes y de asegurar que sus muestras se usen en proyectos ética y científicamente correctos. El reto al que se enfrenta el biobanco es la privacidad de los pacientes porque, como ha puntualizado Diego Serrano, “las muestras biológicas van de la mano de los datos clínicos del enfermo, ya que si no tenemos toda la información no se puede hacer nada”.

Cada muestra tiene que ir acompañada de los datos relativos a su procedencia, qué patología tiene asociada, las condiciones de temperatura en las que se ha guardado, etc. Las muestras siempre se ceden codificadas para que el investigador nunca llegue a saber la identidad del paciente.

El paciente que cede las muestras, si así lo quiere, puede recibir información sobre los resultados y los avances que se han conseguido gracias a su donación.

Proyectos

El biobanco se ha puesto en marcha hace unos dos años y, en la actualidad, ya hay recogidas un buen número de muestras de distintos tipos de patologías. En estos momentos, el biobanco de Aragón está desarrollando varios proyectos desde el punto de vista cardiovascular y del desarrollo de biomarcadores.

El director científico del biobanco, Miguel Pocoví, ha explicado que las investigaciones son muy diversas y que, para llevarlas a cabo, “es fundamental presentar al comité científico una petición de cesión de muestras para el proyecto. Además, hay que presentar la iniciativa y que ésta sea aprobada por el comité de ética. También se analiza si el proyecto es sólido y si tiene posibilidades de conseguir resultados importantes”.

Lo fundamental es que todas las investigaciones, ya sea a largo o a medio plazo, acaben repercutiendo en los pacientes. Un ejemplo es el conocido como Caso Lipochip, una herramienta diagnóstica que se desarrolló con la colaboración de la UZ a partir de una colección de muestras de toda España.

Esta herramienta sirve para identificar pacientes con colesterol elevado por causas genéticas. Gracias a más de 1.800 muestras no relacionadas entre sí, se identificaron las mutaciones responsables de la hipercolesterolemia. Después, se desarrolló una herramienta basada en un chip de ADN que ahora se usa como método diagnóstico de esta enfermedad en España y en otros países.

Las muestras del biobanco se almacenan en congeladores
Las muestras del biobanco se almacenan en congeladores

Miguel Pocoví ha incidido en que “proyectos e ideas hay muchas, pero hay poca financiación, por lo que tenemos que hacer uso de los recursos que disponemos de forma muy estructurada y hay que limitarse a lo que creemos más importante”.

Patología digestiva

Las muestras que se almacenan en el biobanco se organizan mediante colecciones. Una de ellas es la de patología digestiva, a cuya cabeza se encuentra el doctor Ángel Lanas, especialista en aparato digestivo.

Dentro de esta colección hay tres grupos de muestras: una centrada en hemorragia digestiva, otra en cáncer gástrico y otra en cáncer de colon. Las tres son bastante extensas y, en concreto, la particularidad de las muestras de ADN de cáncer gástrico sea, probablemente, la mayor de Europa.

En la colección de hemorragia digestiva se lleva trabajando casi 20 años. Contiene plasma y ADN de pacientes con este problema y los investigadores ahora están centrados en definir qué personas son susceptibles de padecer hemorragias cuando toman fármacos para patologías reumáticas.

En cuanto al cáncer de colon, hay muestras de enfermos y de familiares porque se está indagando en la relación familiar y hereditaria que se da en ocasiones en esta patología. “Hay un gen responsable en algunos casos pero, en otros, se desconoce qué genes están implicados y en ello estamos trabajando, ya que puede tener implicaciones directas para determinar la estrategia idónea de vigilancia”, ha señalado Ángel Lanas.

“Estas colecciones están centradas en obtener información que nos permita prevenir, determinar pronósticos y determinar la estrategia terapéutica idónea para tratar al paciente”, ha añadido el investigador.

Anatomía patológica

Otras de las colecciones del biobanco es la de Anatomía Patológica, que se almacena bajo el control del doctor Ramiro Álvarez. Quizás, éste sea el conjunto de muestras más cercano a la sociedad porque, sobre todo, se trabaja con tumores.

Después del proceso diagnóstico correspondiente al tumor, se utiliza el excedente de tejido para donarlo al mundo de la investigación
Después del proceso diagnóstico correspondiente al tumor, se utiliza el excedente de tejido para donarlo al mundo de la investigación

“Se puede investigar el tumor y el sistema inmunitario, y aquí nos centramos en el tumor y en el conocimiento del cáncer”, ha señalado el doctor Álvarez. Los cánceres más frecuentes son los de mama, los de colon y los de pulmón, pero el biobanco de Aragón también almacena tumores raros y poco prevalentes, que se estudian con el objetivo de conseguir tratamientos más personalizados.

Este departamento recibe muestras de biopsias y cirugías. Después de realizar el proceso diagnóstico correspondiente, se utiliza el excedente de tejido para donarlo, con el consentimiento del paciente, al mundo de la investigación. Los tumores se congelan a -80ºC para que, como ha explicado el doctor Álvarez, “la carga cromosómica y genética se preserve”.

Dislipemias

Tampoco podía faltar en el biobanco una colección de dislipemias primarias, es decir, de trastornos del metabolismo de las grasas. “Lo que nosotros estudiamos son personas que tienen el colesterol o los triglicéridos elevados, fundamentalmente por origen genético”, ha reseñado Fernando Civeira, médico internista y responsable de la Unidad de Lípidos del Hospital Universitario Miguel Servet. En esta conjunto de muestras se enmarca un grupo muy heterogéneo de enfermedades.

El grupo de investigación que coordina Civeira está trabajando en proyectos como la identificación de nuevas formas genéticas de hipercolesterolemia. “Estamos intentando encontrar nuevas mutaciones en genes conocidos y nuevos genes responsables de hipercolesterolemias familiares”, ha subrayado el doctor.

El biobanco cuenta con unas 4.000 muestras de este tipo, que ayudan a conocer cómo controlar el colesterol y a encontrar nuevos tratamientos

Enfermedades lisosomales

Desarrollar nuevos biomarcadores para hacer el seguimiento de cómo evoluciona la enfermedad es uno de los objetivos por el que se creó la colección de enfermedades lisosomales, que comenzó a recopilar muestras en el año 1993. Esta colección está formada por ADN, plasma y otros fluidos biológicos.

La doctora Giraldo y el doctor Miguel Pocoví son sus principales responsables, y ellos han sido los que han explicado que la misma también ha servido para identificar nuevos genes que producen susceptibilidad a determinados tipos de enfermedades.

Hace falta el consentimiento del enfermo para que la muestra de un paciente llegue al biobanco
Hace falta el consentimiento del enfermo para que la muestra de un paciente llegue al biobanco

El biobanco y Opel

Lejos de las colecciones, el biobanco también colabora en otros proyectos como el que se está llevando a cabo desde el año 2009 con los trabajadores de Opel de Zaragoza. El objetivo de este estudio es conocer el estado y la situación de la salud cardiovascular de los empleados para establecer un perfil de los estilos de vida que condicionan enfermedades cardiovasculares.

Uno de los responsables de esta iniciativa, José Antonio Casasnovas, ha explicado que se están recopilando muestras biológicas, datos clínicos y los resultados de las exploraciones físicas para poder avanzar en la obtención de los resultados. Además, “estamos utilizando técnicas de imagen avanzada para ver cuál es el estado de la pared de las arterias de los trabajadores”, ha añadido Casasnovas.

Estas exploraciones, repetidas a lo largo del tiempo y a lo largo de los años, ofrecerán resultados sobre porqué aparece la enfermedad cardiovascular, en quién, de qué forma y cómo progresa. De esta manera, se podrán aplicar medidas preventivas.

Aunque es pronto para obtener conclusiones, Casasnovas ha señalado que uno de los resultados obtenidos hasta el momento es que “sólo uno de cada tres empleados está en buenas condiciones de peso”.