El TSJA sube a 15 años de prisión la condena contra el autor del crimen de Zuera

El Tribunal Superior de Justicia de Aragón ha condenado a 15 años de prisión a Santiago Domínguez Corbalán por asesinar a un compañero de la cárcel de Zuera. Los magistrados suben la pena de prisión, después de que la Fiscalía y la abogada de la víctima, Olga Oseira, recurrieran la anterior sentencia por no estar de acuerdo con la atenuante de arrebato.

Zaragoza.- Santiago Domínguez Corbalán fue condenado a doce años de prisión por la muerte de un compañero del centro penitenciario de Zuera, ya que el Tribunal de Jurado aseguró que este asesinato se hizo en un momento de arrebato u obcecación, tras una discusión. Sin embargo, esta atenuante no existe para el Tribunal Superior de Justicia de Aragón y le ha subido la condena a 15 años.

De esta manera, los magistrados del Alto Tribunal en la Comunidad Autónoma han dado la razón al Ministerio Fiscal y a la abogada de la familia del fallecido, Olga Oseira, quienes alegaban que no pudo existir dicha circunstancia. No obstante, la alevosía que destacaban no les ha sido tomada en cuenta.

El fallo de la Audiencia Provincial de Zaragoza también fue recurrido por el abogado de la defensa y el del Estado, pero les ha sido desestimada dicha acción.

Tanto la letrada Oseira como el fiscal Sancho reconocieron durante la vista en que la muerte surgió tras una discusión entre el fallecido y el condenado, pero que no pudo sentirse obcecado porque “ni los funcionarios que observaron el enfrentamiento llegaron a intervenir”.

Asimismo, argumentaron que una persona que “se sienta humillada y obcecada no decide irse a la celda de un compañero, que casualmente comparte módulo con la víctima, para dormir la siesta”.

Posteriormente, según la sentencia que se ha puesto en entredicho, el condenado fue hacia la celda de Antonio y, aprovechando que estaba boca arriba y somnoliento, le agarró con fuerza de la cabeza, le tapó la boca para evitar pedir auxilio y le asestó un fuerte pinchazo con un objeto punzante en el hemitórax izquierdo que le provocó una agónica muerte por desangro. La víctima llegó incluso a levantarse y forcejear con Santiago, si bien, dada la gravedad de la lesión volvió a caer sobre la cama.