San Efrén, San Primo y San Feliciano, descubre a quién venera el santoral este 9 de junio

El santoral católico recuerda hoy, viernes 9 de junio, a San Efrén, y a San Primo y San Feliciano, mártires.
santoral 9 junio
photo_camera El santoral católico recuerda hoy, viernes 9 de junio, a San Efrén, conocido como "Arpa del Espíritu Santo" y a San Primo y San Feliciano, mártires

El santoral católico recuerda hoy, viernes 9 de junio, a San Efrén, conocido como "Arpa del Espíritu Santo" y "Cantor de la Virgen Inmaculada". Nació alrededor del 306 en Nísibe de Mesopotamia, en la actual Irak. Desde su infancia, mostró una profunda devoción y conocimiento de las Sagradas Escrituras.

Bajo la tutela del obispo Jacobo, Efrén estableció una escuela en Nísibe para enseñar la Palabra de Dios, y allí comenzó a escribir sus famosos Carmina Nisebina. Su influencia se extendió más allá de la ciudad, llegando incluso a Edesa, donde fundó otra escuela bíblica que impactó significativamente en la región.

Efrén destacó por su fervorosa oración y caridad. En una ocasión, intercedió ante el Señor para salvar a Nísibe del saqueo y, milagrosamente, una plaga de insectos ahuyentó a los invasores persas. Su amor por los pobres era tan profundo que, en su vejez, construyó un hospital en Edesa para ayudar a sus conciudadanos.

El encuentro con San Basilio, reconocido en toda la cristiandad, fue un momento emocionante en la vida de Efrén. Le pidió a Basilio que fuera su guía espiritual y médico del alma. A lo largo de su vida, Efrén compuso hermosos himnos y comentarios sobre la Sagrada Escritura, dedicando especial atención a la Virgen María, a quien llamó "Inmaculada".

San Efrén, a pesar de ser diácono, ejerció una influencia significativa en la Iglesia de su tiempo. Su poesía inspirada y sus enseñanzas profundas lo convirtieron en una figura venerada. Tras su fallecimiento en el año 373, aunque expresó su deseo de no recibir honras fúnebres, sus hijos espirituales le rindieron tributo.

Este 9 de junio, el santoral católico también venera a San Primo y San Feliciano, mártires. Primo y Feliciano eran dos hermanos patricios romanos que se convirtieron al cristianismo y se dedicaron a obras de caridad, especialmente visitar a los confesores encarcelados. Durante el reinado de los emperadores Diocleciano y Maximiano, en torno al año 297, finalmente fueron capturados al negarse a ofrecer sacrificios a los ídolos.

Poco después, los llevaron a Nomentum, una ciudad cerca de Roma, donde se les sometió a juicio presidido por el magistrado Promotus. A pesar de las torturas, se mantuvieron firmes en su fe. Ambos fueron condenados a muerte por decapitación. Después de la ejecución de Primo, el juez intentó engañar a Feliciano haciéndole creer que su hermano había renunciado. Sin embargo, Feliciano no se dejó engañar y animó a los verdugos a llevarlo rápidamente al lugar de ejecución. Ese mismo día, también fue decapitado.

¿POR QUÉ SE CELEBRAN LOS SANTOS?

La onomástica es una forma de reconocer y honrar sus logros espirituales y de buscar su guía e inspiración en nuestras propias vidas. Se venera a los santos como líderes espirituales o figuras que han alcanzado un alto nivel de santidad y han vivido su vida al servicio de Dios o de una religión concreta.

Muchos santos tienen un día especial dedicado a ellos, que celebran los fieles de todo el mundo. Para ello, en cada cultura se celebran diferentes ceremonias religiosas, leyendo sus enseñanzas o visitando lugares sagrados asociados a ellos.