El pueblo gitano se reivindica entre claveles y Gelem Gelem: "Queremos ser uno más sin perder nuestra cultura"

El Puente de Hierro de Zaragoza se ha llenado de familias, amigos y miembros de las asociaciones FAGA (Federación de Asociaciones Gitanas de Aragón) o la Fundación Secretariado Gitano para reivindicar la libertad de los gitanos, la igualdad de los derechos y recordar a las víctimas de los genocidios de Europa. Se han tirado claveles al Ebro y se ha cantado el himno Gelem Gelem
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photo_camera Se ha querido rendir homenaje a la Tía Rona, fallecida el año pasado. Foto: Pilar Álvarez

Algunos no podían contener las lágrimas cuando los acordes de una guitarra y una desgarradora voz han comenzado a interpretar el Gelem Gelem, himno que desde 1971 es suyo, de los gitanos, y que hoy cobraba más fuerza que nunca en un Día Internacional del Pueblo Gitano cargado de reivindicación y recuerdo. Bajo el sol y algo de cierzo, el Puente de Hierro se ha llenado de familias, amigos y miembros de diferentes entidades como FAGA (Federación de Asociaciones Gitanas de Aragón) o la Fundación Secretariado Gitano, entre otras, en un día en que el que poner el foco en su libertad, la igualdad de derechos y una vuelta al pasado porque, como decían, "quien no conoce la historia está condenado a repetirla".

En este 8 de abril han querido recordar que hace 600 años los primeros gitanos llegaban a la Península Ibérica. También a las víctimas de la Gran Redada, intento de exterminio de gitanos españoles en 1749 o del samudaripen, el holocausto gitano a manos de los nazis en suelo europeo que este año conmemora su 80 aniversario. Por todos ellos han tirado decenas de claveles rojos, por ser "quienes abrieron el camino y caminaron para que hoy estemos aquí", leía Lorena, de FAGA, en el manifiesto que había preparado para este día.

 

Pero si ha habido un recuerdo que sobresalía por encima de los demás ese era el de Pilar Clavería a la que todos allí se refería como "la tía" o la Tía Rona, la primera mujer gitana en dirigir una asociación en España y que falleció el año pasado dejando un "vacío" en el pueblo gitano. "Hoy queremos honrar desde lo más profundo de nuestro sentir a una mujer que ha sido una de las gitanas más luchadoras de este siglo. Ejemplo de fortaleza que inspira a futuras generaciones y que nos hacen estar esperanzados por el futuro. Tía Rona, has sido ejemplo vivo de la victoria", se ha podido escuchar en el manifiesto.

Cora Dual Borja, secretaria de FAGA, se emocionaba al asegurar que este era un día de lo más especial pero en el que se notaba la ausencia de la Tía Rona más que nunca. "Sabemos que está con Dios y que nos encontraremos con ella algún día. Hoy podemos expresarnos con libertad, no se puede olvidar esto y tenemos que pasarlo de generación en generación. Hoy los valores de los gitanos de familia, respeto, nobleza, de acompañar a nuestros mayores tienen más sentido que nunca", reconocía.

Antes de que el Gelem Gelem lo llenase todo de emoción y de que uno por uno los claveles rojos acabaran en el Ebro se ha finalizado la lectura del manifiesto. "Nuestro pecho se tiñe de azul y verde evocando aquellos campos en los que nuestros antepasados caminaron libres y nuestro corazón se tiñe de rojo, como la rueda de aquella carreta que estampada en nuestra bandera nos recuerda que nuestro destino es andar. Así vinimos desde hace casi 600 años en estas tierras, todavía hoy nos tratan como ajenos, muchas han sido las luchas que se han librado con nuestro pueblo en desventaja, como eternos errantes, como ciudadanos de segunda".

"Hemos librado luchas silenciosas que solo se han manifestado en la mirada de aquel padre rechazado en un trabajo solo por ser gitano y otras veces se ha llenado de grito puro como en aquella madre desesperada por sus hijos en aquellos campos de concentración. Unas luchas que seguimos enfrentando cuando leemos cientos de comentarios racistas en redes sociales o cuando somos señalados por nuestros apellidos o color de piel. Menos mal que el coraje es una de las características de nuestro pueblo", culminaba el manifiesto.

En definitiva, un 8 de abril en el que todos los deseos eran el mismo: "Queremos que la sociedad nos reconozca como ciudadanos españoles nacidos aquí. Nos queremos integrar sin perder nuestra cultura, ser uno más".