DISCURSO DE LA PRINCESA LEONOR

La princesa Leonor, emocionada y agradecida con una tierra que siempre formará parte de su vida

La Princesa de Asturias ha pronunciado su discurso tras recibir la Medalla de Aragón en La Seo del Salvador en su última parada de la mañana
photo_camera La princesa Leonor ha recibido la Medalla de Aragón en su última parada del "tour"

Emocionada y agradecida con una tierra que siempre formará parte de su vida comenzaba la Princesa Leonor el esperadísimo discurso en el día en que ha recibido las tres máximas distinciones que entregan las instituciones aragonesas. Lo hacía en su última parada, con La Seo del Salvador como escenario tras recibir la Medalla de Aragón. Con una sonrisa y aparente tranquilidad, la heredera al trono aseguraba que ya empezaba a echar de menos a esa Zaragoza y a ese Aragón que "tan bien" le han arropado durante su estancia en la Academia General Militar y se apenaba al pensar que solo le quedan "cinco semanas" para irse y recibir su "despacho de alférez".

"Presidente de Aragón, ministra de Defensa, presidenta de las Cortes, alcaldesa de Zaragoza, autoridades, señoras, señores. Saludo en especial a todos los aragoneses que me estáis arropando en esta mañana tan emocionante", comenzaba la Princesa de Asturias su discurso para pasar a recordar esos momentos en que ingresó como Dama-Cadete Borbón en la AGM para recibir su formación militar, igual que lo hizo su padre, el rey Felipe VI, hace 40 años.

"En Zaragoza, en Aragón, me he sentido en casa, acogida y acompañada, en una tierra que siempre formará parte de mi vida"

"Les confieso que cuando llegué a Zaragoza el pasado 17 de agosto venía con muchas expectativas, en parte por todo lo que me había contado mi padre, aunque también sabía que algunas etapas no serían fáciles. Aterricé en la Academia General Militar con ilusión y muchas ganas de aprender y conocer tanto a mis compañeras y compañeros de promoción, como de las otras promociones que he compartido este año", comenzaba la Princesa de Asturias con su discurso.

Después, reconocía que lo vivido en Zaragoza "supera con creces lo que pensaba hace diez meses". "En Zaragoza, en Aragón, me he sentido en casa, acogida y acompañada en una tierra que siempre formará parte de mi vida. Quedan solo cinco semanas para que me vaya y...¡Ya empiezo a echaros de menos!", continuaba una jovial Princesa de Asturias.

"No sólo me he formado como cadete, sino que descubrir la exigencia académica e intelectual, física y técnica que eso significa, me hace apreciar aún más al Ejército de Tierra y a nuestras Fuerzas Armadas. Aquí he conocido a jóvenes de mi generación y he convivido con ellos. Les aseguro que lo que vivimos mientras nos formamos en la Academia nos une para siempre y nos hace madurar y crecer gracias al compañerismo, a la guía de mandos y profesores y a todas las personas de la Academia que nos impulsan para seguir avanzando y mejorando. Aquí hemos jurado bandera, aquí hemos superado momentos que requerían esfuerzo y un gran trabajo de equipo, aquí hemos disfrutado y sufrido juntos y, sobre todo, aquí hemos aprendido mucho".

Con estas palabras hacía balance la Princesa Leonor de un paso por la Academia General Militar que comenzó el pasado 17 de agosto oficialmente. Antes, el 7 de julio, pisó el centro castrense por primera vez para asistir a la entrega de Reales Despachos junto a sus padres, los Reyes de España. Ese paso por la AGM dejaría algunos momentos para el recuerdo como su jura de bandera o la que hizo su padre, el rey Felipe VI, 40 años después con ella como público el primer fin de semana de mayo.

EL RESPETO Y LA AMABILIDAD DE LOS ARAGONESES

La Princesa de Asturias no ha querido perder la oportunidad de ensalzar "el respeto y la amabilidad de los aragoneses" con una especial mención a aquellos que le están "acompañando" en una mañana tan importante para ella. "Su apoyo ha sido y está siendo continuo, tanto en la Aljafería como en la plaza del Pilar y en la Seo del Salvador, lugares históricos donde la tradición y el simbolismo se proyectan con fuerza en el alma de los aragoneses y también de la Corona. Estoy muy agradecida, de verdad, por lo que he vivido aquí durante este tiempo, por todo lo que me ha dado esta ciudad".

Así, llegaba al final de su discurso. "Hoy es un día especial porque el cariño de muchísimas personas de esta tierra queda reflejado en los reconocimientos con los que me distinguís: el Título de Hija Adoptiva de Zaragoza, la Medalla de las Cortes y la Medalla de Aragón. Mi padre lo vivió de un modo parecido hace casi 40 años y en estos días hemos hablado mucho de ello. Seguir sus pasos significa mucho para mí. Gracias, Zaragoza. Gracias, Aragón. Gracias a todos los que habéis hecho posible que en este tiempo me sienta una aragonesa más, una maña más. ¡Gracias!".