Crimen del parque Delicias

La policía resalta la "chulería" del acusado del crimen del parque Delicias cuando se le detuvo

Segundo día de juicio por la muerte de Carlos Hidalgo Pacheco, el joven degollado por un compatriota latinoamericano en el parque Delicias de Zaragoza. La policía que lo detuvo ha resaltado la "chulería y frialdad" del acusado cuando le dijeron que había muerto un joven. Es más, han señalado que dijo: "¡Bien muerto está!".

Zaragoza.- El crimen del parque Delicias de Zaragoza en el que murió degollado Carlos Hidalgo Pacheco tardó en resolverse cuatro horas con la detención de Gustavo Enrique Villanueva, gracias a que todos los testigos -amigos de la víctima y del ahora encausado- lo señalaron sin dudarlo. En la segunda sesión del juicio que se realiza estos días en la Audiencia de Zaragoza los policías nacionales que lo arrestaron han destacado su “chulería y frialdad”.

Concretamente, el jefe de Homicidios del Cuerpo Nacional de Policía que instruyó el caso ha resaltado que cuando fueron a la casa del ahora procesado y le leyeron sus derechos por estar imputado policialmente él les respondió que “lo enterrasen, que bien muerto estaba”.

Esa actitud sorprendió a los agentes, quienes sabían que tanto Gustavo Enrique Villanueva como Carlos Hidalgo Pacheco y el resto de amigos habían estado de botellón celebrando un cumpleaños, coincidiendo, además esta celebración con las fiestas del barrio de Delicias.

Es por ello que, a pesar del alto grado de embriaguez, le observaron que había sido consciente de los hechos y que ni “balbuceaba, ni se caía al estar quieto”, ha resaltado uno de los trece miembros de la policía que participaron en la investigación de este caso.

En esto han coincidido los jóvenes que estaban en el lugar de los hechos, que han resaltado que fue algo “sorpresivo”. El hermano de la víctima y a la vez amigo del autor del crimen, Enrique Pacheco, ha descrito que él estaba junto a ambos cuando de repente vio como Gustavo Enrique Villanueva se sacaba de los calzoncillos algo y se lo clavaba a su hermano en el cuello. “Le pregunté qué había hecho, pero se fue corriendo con la navaja en la mano”, ha apostillado.

Es más, aunque ha sido el único en destacar que el arma era suya, ha recalcado que la enseñó aquella noche de septiembre de 2010 y que al ver a una patrulla de policías se la escondió en la ropa interior.

Este testigo también ha reconocido que su ser querido y su compañero de fiestas habían tenido anteriormente alguna discusión y que el ahora procesado me advirtió de que “algo le va a pasar a tu hermano”. En este sentido, otro de ellos ha recalcado que “sació su sed de sangre, tras la pelea que tuvieron anteriormente”.

Junto a él han declarado otros cinco amigos que allí estuvieron, quienes han reconocido que iban muy bebidos porque habían consumido al menos siete botellas de vodka, pero que se acuerdan de que Gustavo Enrique Villanueva es el autor de los hechos y de que se fue corriendo posteriormente.

No obstante, dos de ellos han resaltado que en el momento de la puñalada el enjuiciado mostró lamento ante lo sucedido y exclamó: “¡Qué he hecho!”.

El Ministerio fiscal y el abogado de la familia de la víctima, Juan Rosa, piden entre 17 y 20 años de cárcel, frente a la defensa, ejercida por Carmen Sánchez, quien solicita la absolución por entender que no era consciente al ir “extremadamente bebido”. Este miércoles continuará el juicio con la declaración de los forenses.