De la mano de la ONCE

Miles de discapacitados visuales se apoyan en la ONCE para tratar de hacer una vida normal. En Aragón son 2.100 los afiliados a los que la organización da la mano e indica el camino. Los avances tecnológicos mejoran el día a día de estas personas. La ONCE organiza multitud de iniciativas como campamentos para niños, jóvenes y jubilados.

Zaragoza.- A diario se ven a personas invidentes por la calle, ante ellas, la gente piensa lo difícil que debe ser vivir en esas circunstancias. En la ONCE lo saben y por eso ayudan en todo lo posible a que estas personas hagan una vida normal. Luchan diariamente por que los Ayuntamientos preparen las ciudades para ellos, tratan de enseñarles a valerse por sí mismos e intentan demostrarles que son capaces de vivir con normalidad. En Aragón hay 2.100 afiliados actualmente.

El trabajo de la Delegación Territorial en Aragón se asienta sobre siete grandes pilares: apoyo psicosocial, educación, autonomía personal, bienestar social, apoyo al empleo, comunicación y acceso a la información y acción sociocultural y deportiva.

El trato que la sociedad dispensa a las personas con alguna minusvalía visual ha mejorado en los últimos años. El jefe del Departamento de Servicios Sociales para Afiliados en la Delegación Territorial de Aragón, Miguel Ángel Clavería, ha asegurado que la gente por la calle les intenta ayudar, aunque muchas veces no pueden hacerlo “por desconocimiento”.

Los avances tecnológicos son un arma más para la organización en el propósito de hacer la vida más fácil a sus afiliados. Utilizan sistemas como el “jaws”, que te transmite por medio de la voz lo que aparece en el ordenador, o el “colorino”, un pequeño dispositivo que se apoya sobre la ropa e indica de qué color es. También, para los amantes de la lectura, existe la posibilidad de leer en el sistema braille o escuchar cualquiera de los miles de libros que están grabados en CD.

En cuanto a la labor de los Ayuntamientos, el jefe del Departamento ha remarcado que, aunque las cosas han mejorado, todavía falta mucho, sobre todo en la eliminación de barreras, “no hay mentalización por parte de los organismos públicos”. La mayor problemática es la mala protección de las zanjas, la poca altura de los toldos de las tiendas y algunos edificios que deberían tener ciertas características por obra y “por ley”, ha indicado Clavería, quien ha dejado claro que a las Administraciones “les falta un punto de cumplimiento de la Ley”.

Los obstáculos abundan en las calles

Además, Zaragoza es de las ciudades con menos porcentaje de semáforos acústicos. Clavería ha comentado que con el tranvía hay un proyecto para mejorar esta situación, no obstante, “antes había 60 semáforos acústicos de 3.000 que hay en total”.

Diversos tipos de problemas visuales

La organización trata con personas que tienen diferentes rangos de problemas visuales: ceguera total, ceguera parcial, baja visión y visión límite. Además, entre la gente a la que se le presta ayuda, hay personas con una enfermedad congénita y otras a las que el problema les ha surgido por alguna razón a lo largo de su vida o que tienen una enfermedad degenerativa.

En ambos casos la situación es, obviamente, muy complicada. Para Miguel Ángel Clavería, cuando la situación adversa aparece a lo largo de la vida es preciso trabajar para la aceptación del problema y para ello se les presta apoyo psicosocial. “Hay que evitar que piensen cosas como: ¿qué va a ser de mí?, ¿quá va a ser de mi futuro?, no volveré a conducir”, ha explicado Clavería, el cual piensa que son tópicos que se tienen “muy idealizados”. Por el contrario, el jefe de Servicios Sociales ha afirmado que lo que debe pasar por su cabeza es: “Tengo que vivir y quiero conseguir el máximo de cosas que me apetezcan”.

Una de las trabajadoras del Departamento de Servicios Sociales de la ONCE María del Carmen Bolumburu sufre una enfermedad degenerativa y ha comentado que ahora está en un momento en el que empieza a “no ver por la calle y los problemas que tengo son todos”. Carmen ha asegurado que con el paso del tiempo y el empeoramiento de su enfermedad, sobre todo, ha perdido “en independencia”.

En el caso de las personas que tienen la disminución de manera congénita, no hay que hacer este trabajo, “para ellos lo normal es no ver”, ha dicho el jefe del Departamento. Sin embargo, en este caso, el trabajo más duro se da con las familias, “es muy duro cuando tienes un niño y te dicen que es ciego”, ha señalado Clavería. En ese momento hay que centrarse en las familias, “son ellas las que tendrán que interactuar para que reciban por medio de otros sentidos lo que deberían recibir por la vista”.

Sordociegos

La Organización Nacional de Ciegos también trabaja con personas sordociegas, con ellas el trabajo es doblemente duro y complicado.

En Aragón sólo hay un caso de alguien que sea sordo absoluto y ciego absoluto; sin embargo, sí que hay con ambos niveles muy reducidos. El jefe de los Servicios Sociales ha comentado que cuando hay reunión de la Asociación de Sordociegos de España (Asocide), "si vienen diez sordociegos, habrá 20 personas, porque todos ellos necesitan un mediador que les conecte con el mundo".

Tal y como ha explicado Clavería, en las reuniones hay algunos que se comunican con el lenguaje de sordos, otros utilizan el dactilológico (con la palma de la mano), algunos el alfabético y otros con el ordenador. La comunicación no es fácil ni rápida pero factible, “aquí el tiempo no cuenta, tienes que tener otros ritmos”, ha asegurado.

El "colorino" dice el color de la superficie sobre la que lo apoyes

A nivel nacional es vital el trabajo de la Fundación ONCE para la Atención de Personas con Sordoceguera (Foaps). Además, el Gobierno de Aragón se ha implicado en este aspecto y, durante varios años, ha firmado contratos de colaboración con el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS).

Viajes, campamentos, excursiones

Unas de las iniciativas más importantes de la organización son las salidas que se organizan con personas de distintas edades.

En cuanto a los viajes para personas mayores, ya jubiladas, siempre van acompañadas de una persona vidente, “van a hoteles donde no hay barreras y el personal de los establecimientos está formado en cómo trabajar con personas ciegas”, ha recalcado Miguel Ángel Clavería.

En el caso de los viajes organizados para niños, lo que se busca es que entren en contacto con ambientes que normalmente no lo hacen. En opinión del jefe de Servicios Sociales, se precisa un gran número de monitores, “la ratio suele ser de un adulto por cada dos críos”.

Los organizadores intentan cumplir un doble objetivo en los viajes de los más pequeños, por un lado que se diviertan, pero también hacer que se despeguen de los padres, que estén unos días fuera de la familia, “porque se da mucho la sobreprotección paternal, se piensan que los críos son muy desvalidos”, ha indicado Clavería.

En opinión del jefe de Departamento, el propósito es que los chavales puedan experimentar la sensación de decir: “Aunque me cuesta, hago yo solo tal cosa, me visto yo solo, cocino, me desplazo sin que papá y mamá estén pendientes, esa sensación de libertad por parte de los críos les hace madurar muchísimo”.

Las personas que acompañan a los chavales son para ellos un modelo distinto al que ven habitualmente en su familia. “Si tienen a una persona de 20 años, marchosa, con carácter abierto, para los chavales es como un ídolo y adquieren modelos par su vida futura”, ha subrayado Clavería.

Las actividades que llevan a cabo son muy variadas, aprovechando que los campamentos se hacen en la naturaleza realizan rafting, escalada, montan a caballo, visitan museos y, sobre todo, se relacionan con la gente del pueblo.

La tercera de las actividades se hace con adolescentes, este año se organizó un campamento en Jaca entre los días 18 y 24 de julio para chicos entre doce y 15 años. Según Clavería, en estos campamentos se necesita menos ratio porque ya han adquirido “técnicas de movilidad reducida”. Cuando se organizan estos campamentos siempre se busca un motivo que puede ser el teatro, la música o el arte en general.

Miguel Ángel Clavería ha dejado claro que a estas iniciativas nunca van voluntarios, siempre se cuenta con técnicos de la ONCE o personal de la empresa que colabora en la organización. La razón es la responsabilidad social, deben tener una exigencia tremenda y mucho cuidado, por ello todas las personas son contratadas.

Los números

La ONCE es una organización que invierte importantes cantidades de dinero en acción social, concretamente en 2010 invirtió 2,15 millones de euros en la Comunidad.

La forma de repartir la recaudación es, en palabras de Clavería, la siguiente: el 3% se destina para la Fundación ONCE (alrededor de 65 millones de euros), el 50% es para pagar premios y con el 47% restante se pagan sueldos de vendedores, gastos generales y otra parte se destina a la prestación de servicios sociales.

No existe en toda España ningún vendedor de productos de juego que no tenga una minusvalía menor al 33%. El 50% son personas afiliadas y el otro tienen otro tipo de discapacidades.

Algo que llama mucho la atención es que en la época de crisis que se está viviendo, la ONCE es una organización que aumenta el número de personas contratadas anualmente, la razón, según el jefe de Servicios Sociales, es que deben mantener el número de vendedores en todo momento. Por ello siempre hay contratación, “aquí no amortizamos en plantilla de vendedores”, ha comentado Clavería, que ha asegurado que en la administración sí se pueden amortizar los puestos si alguien se jubila, “pero no con los vendedores”.

En lo que se lleva de 2011, ONCE Aragón ha promovido un total de 107 contrataciones. La cifra supera a la registrada en 2010, cuando se realizaron 106 contratos.

Miguel Ángel Clavería dispone de una lupa para poder leer en el ordenador

En la venta de productos de juego, los ingresos de la ONCE en Aragón en el año 2010 fueron 31.684.946 euros.

A nivel nacional, la organización en 2010, a través de su Fundación, generó 5.700 nuevos empleos para personas con discapacidad, con lo que ascienden a 130.000 los puestos de trabajo directos e indirectos que dependen de la organización. Además, 105.000 personas con discapacidad han sido incorporadas al mercado de trabajo.

En cuanto a las cifras de afiliación, en la Delegación Territorial de Aragón hay 2.100 afiliados en estos momentos. A finales del pasado año, el número de afiliados en toda España ascendía a 70.195. La Comunidad con mayor cantidad era Andalucía con 15.219.

En lo referente al rango de edades, las personas entre 31 y 64 años, así como las mayores de 65, son los grupos más numerosos, ambos con un 43%.

Asimismo, las razones más habituales son la miopía magna con más de 14.000 afiliados a finales de 2010, seguido de las personas con degeneraciones retinianas, en total 8.931. La tercera patología más habitual son las maculopatias, con 8.091 personas.