La nueva microsonda de la UZ, pionera en Europa, favorecerá el desarrollo de nuevas tecnologías

La microsonda tiene numerosas funciones, se puede utilizar como control de calidad, o para identificar, buscar, y cuantificar elementos químicos.
photo_camera La microsonda tiene numerosas funciones, se puede utilizar como control de calidad, o para identificar, buscar, y cuantificar elementos químicos.

La Universidad de Zaragoza ha presentado esta mañana en el campus Río Ebro la nueva microsonda electrónica que, con su capacidad de realizar análisis más exhaustivos, permitirá a los investigadores avanzar en el diseño de materiales que favorecerán el desarrollo de la industria y de nuevas tecnologías. Con una inversión de 1,5 millones de euros financiados por el Ministerio de Ciencias con fondos “Next Generation”, la UZ liderará así el microanálisis en nuestro país y Europa.

Esta microsonda de última generación posee novedades de las que no disponen otras microsondas de otras universidades. Su principal característica es que se trata de un microscopio que funciona con electrones, en lugar de con luz, como es habitual. Esto permite observar elementos pequeños de manera más grande, es decir, un milímetro se podría ver como si fueran 300.000 milímetros o 300 metros.

La catedrática de cristalografía y mineralogía de la Universidad de Zaragoza, Blanca Bauluz, ha expresado que, las características de este equipamiento, “nos permiten analizar minerales o fases que sean muy pequeñas y, además, hacer análisis químicos de muy buena calidad y precisión en las zonas que queremos de los minerales”. Asimismo, ha añadido que es capaz de identificar prácticamente todos los elementos de la tabla periódica, “desde elementos que tienen mucho interés económico, como las tierras raras, hasta otros muy ligeros como el litio, el verileo o el hidrógeno, con interés en la industria”.

USOS DE LA NUEVA MICROSONDA

Numerosas líneas de investigación que se desarrollan tanto en la Universidad de Zaragoza, como en otras instalaciones, se verán beneficiadas con la incorporación de este nuevo equipamiento, pues se puede utilizar como control de calidad, o para identificar, buscar, y cuantificar elementos químicos. En cuanto a sus usos principales, la catedrática ha destacado la preocupación que existe actualmente en Europa alrededor de las tierras raras, indispensables para la fabricación de componentes para coches eléctricos e híbridos, debido a que, en nuestro continente, no existen prácticamente yacimientos. Con la nueva herramienta, se podría favorecer esta labor “haciendo una búsqueda de yacimientos y de tierras raras en los materiales geológicos”, ha afirmado.

Sus aplicaciones también son esenciales en la industria, puesto que se sintetizan materiales y con la microsonda “pueden hacer un control de calidad observando si los elementos químicos que han utilizado para sintetizar esos materiales están dónde tienen que estar y en las proporciones adecuadas”, ha explicado Bauluz. Asimismo, se pueden “analizar elementos químicos que con otros equipamientos no se puede, como el litio, de gran interés en la industria, el boro o el verileo”.

La catedrática ha afirmado que la microsonda ya tiene una buena acogida entre los miembros de la Universidad de Zaragoza, donde 15 grupos de investigación abalaron el proyecto, y en otras universidades españolas y europeas, puesto que, ya han solicitado poder usarla, dado que no existe otra actualmente. En este sentido, Bauluz ha expresado que, cuando el equipamiento este listo (dentro de un par de meses), se podrán hacer solicitudes de uso y el laboratorio se encargará también de preparar las muestras de manera adecuada para que se puedan analizar en la microsonda. El servicio central de análisis establecerá diferentes tarifas para utilizar la microsonda, unas reducidas para los usuarios de Unizar y del CSIC, superiores para otras universidades, y otras más altas para las empresas que deseen hacer uso.

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