Ignacio Stampa, exfiscal del Caso Villarejo: “El sistema no admitió que siguiéramos avanzando”

El fiscal quedó fuera de la Operación Tándem, la investigación judicial alrededor del Comisario Villarejo, en octubre de 2020, tras no recibir el apoyo para renovar su plaza en la Fiscalía Anticorrupción
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photo_camera El fiscal Ignacio Stampa ha presentado su libro “El Complot. La verdad del caso del fiscal Stampa” en Zaragoza. Foto: Carla Greenwood

El fiscal Ignacio Stampa quedó fuera de la Operación Tándem, la investigación judicial alrededor del Comisario Villarejo, en octubre de 2020, tras no recibir el apoyo para renovar su plaza en la Fiscalía Anticorrupción. Tampoco el de Dolores Delgado, “Lola” para Villarejo, después de meses o incluso años de azote mediático con dos campañas en su contra, una en Lanzarote y otra en Madrid. Algo más de tres años han tenido que transcurrir para que Stampa diera el paso y narrase en primera persona lo que, mejor o peor, de forma objetiva, sesgada o incluso malintencionada, como él denuncia, han contado otros.

“El Complot. La verdad del caso del fiscal Stampa” (La Esfera de los Libros) lo trajo este martes a la Librería Cálamo de Zaragoza. De Villarejo no han dejado de preguntarle, reconoce entre risas en la conversación con ARAGÓN DIGITAL, sobre el hombre que “puso de moda” grabar a los demás.

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Stampa durante la entrevista. Foto: Carla Greenwood

PREGUNTA.- ¿Por qué le apartan del Caso Tándem? ¿En qué medida tienen que ver esas campañas desde Lanzarote y desde Madrid?
RESPUESTA.- De la de Lanzarote eres el primero que me pregunta, porque tiene relación. Lo que me ocurre en Lanzarote viene a Madrid detrás porque no es casualidad. Esa campaña se organiza para armar tanto revuelo y parezca que hay que vaciar la Fiscalía Anticorrupción de corruptos, lo que se nos vende. El objetivo es parar a los fiscales, dañar el procedimiento. Con quitar a uno valía y los que vinieran detrás tenían que volver a estudiarse todo. Miguel (Serrano) era mejor que yo, mucho mejor.

P.- Usa un símil futbolístico. Lo expulsan cuando estaba frente al portero por una falta que no había cometido. El VAR lo manejaban ellos
R.- Habían puesto ellos el balón, sí. Sabían que no había nada. El jefe Anticorrupción, la fiscal general y la Fiscalía de Madrid saben que no hay nada. Ellos lo ponen por escrito, pero los que tienen que tomar la decisión son los que tienen la sartén por el mango, tienen el balón, y no quieren revisar la jugada porque el escándalo mediático es aparentar que sí que había algo. Por eso impiden dos veces el archivo (de la causa abierta contra Stampa), lo alargan para no hacer absolutamente nada e incluso lo adulteran con los correos electrónicos con el actual fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, y Jesús Caballero Clink, en los que dicen ‘suavízalo un poco para que parezca que hay algo y que sí hemos estado investigando’.

P.- Usted habla de que se hace fuerte contra esas campañas de desprestigio, pero cuando tocan a la familia…
R.- La familia es la que más sufre. Es a la que más maltratas porque estás obsesionado con el tema. Te cambia el carácter y estás pensando en eso. Cuando luego se meten con ellos ya aterrizas y ves que es absolutamente intolerable. Que tuvieran que venir mis hijos con policías… me pareció asqueroso.

P.- ¿En qué puede influir en el caso que le apartaran a usted y a Serrano?
R.- Me dio tiempo a hacer tres acusaciones que tuvieron un resultado parcial, pero hubo condenas en las tres piezas que llevamos a juicio. Dejamos totalmente enfocada la pieza uno, pero no terminé la acusación y ha celebrado el juicio Miguel Serrano y han condenado. El trabajo hay que terminarlo, los asuntos se pueden perder al principio o al final, yo simplemente fui parte del engranaje, nada más.

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Ignacio Stampa fue apartado del Caso Tándem en 2020. Foto: Carla Greenwood 

P.- Villarejo lo graba todo. Tiene hasta una caja fuerte detrás de un mueble. ¿Qué puede contar? Supongo que le preguntarán mucho.
R.- Sí (ríe). Tampoco me gusta mucho hablar de él pero sí. Es grande físicamente. El pobre va encorvado por problemas de espalda que tiene, pero es un tipo corpulento. El tenerle tan cerca en la celda gritándome. Es un artista de la manipulación, muy listo, supo encontrar la gallina de los huevos de oro y empezó a obtener información de forma un poco desleal porque grababa a todos sus amigos y luego a utilizarla, aparentemente.

P.- Todo esto lo contaron antes Ernesto Ekaizer (Operación Jaque Mate, 2023) o, al menos en parte, José María Olmo (King Corp, 2023)
R.- Ese (el de Olmo) no me lo leí. Ernesto Ekaizer fue el periodista que más publicó desde el principio y más acertada. Me enteré de todas las cosas que me estaban pasando por Ekaizer. Escribe una carta el 30 de octubre y luego me entero de que está encamado, casi muriéndose con Covid. Él siempre ha informado y ha explicado las cosas muy bien y lo que cuenta en su libro todo está acertado. En cambio, el otro periodista que me ha nombrado, no. Es uno de los que publicó noticias falsas y vinculados tradicionalmente a ese comisario (Villarejo). Azuzó la campaña desde su medio de comunicación con lo cual no tiene la menor credibilidad para mí.

P.- Villarejo le pregunta en su propia celda, “¿a ti no te han echado todavía?”
R.- Esa frase dice muchas cosas. ‘¿Tú todavía aquí, todavía no te han echado? Qué acojonada debéis tener a mi amiga Lola’. Entiendo (en el momento) que es Dolores Delgado, que son amigos, aunque los audios lo demostraban, y sabe que me va a echar. Esto es el 23 de octubre y se decidió el día 27. Le sorprende que esté yo, ya no cuenta conmigo. Aunque esté en su celda está informado de todo. Por su amiga Lola sabe que yo no voy a seguir, pero cuando me dice ‘qué acojonada debéis tenerla’ pienso lo contrario, la debe tener acojonada él porque nosotros no teníamos nada contra ella y él sí la tenía grabada.

P.- ¿Cómo se entera?
R.- Se entera de todo.

P.- Hasta encerrado
R.- Sí, igual que se ha enterado de tantas cosas todos estos años. En la celda no está incomunicado y tiene acceso a mucha información.

P.- ¿Hay más pequeños Villarejos?
R.- Yo creo que ha puesto de relieve esto tan feo de grabar a los demás. No sé si hay gente que lo hace, pero es el primero que ha puesto de moda eso. Hasta con sus amigos íntimos lo hacía. ¿Qué hay más? No he topado con ninguna persona parecida que obtuviera información y la quisiera vender para ganar dinero. No he tenido otra cosa parecida.

P.- Nombrábamos a Ekaizer o el podcast de Álvaro de Cozar (El País de los Demonios), pero ahora es usted quien escribe su historia en primera persona. ¿Qué aporta?
R.- El libro tiene más detalles que el podcast, que habla de cosas de las que yo no puedo. Es una vivencia personal, sacar todo lo que puedo contar de lo que sé. Y luego, intentar que no le pase a nadie más y denunciarlo como fiscal porque es mi obligación.

“TODO ESTUVO ORGANIZADO”

P.- ¿Qué puede contar de esa relación que apunta entre los desastres, como el terrorismo, y su vida personal?
R.- Con 50 años uno no puede escribir una autobiografía porque se supone que eres muy joven. Entonces empiezo a contextualizar para entender al personaje de la historia, cómo soy, y a caer en la cuenta de que me pasan muchas cosas. Lo que quiero contar es que no es una casualidad lo que ocurre. Utilizo ese paralelismo con momentos de mi vida. Luego el resto de la historia, porque redondeo el final con Lanzarote, es que todo estuvo organizado y en la organización estaba la cúpula de mi carrera.

P.- ¿Cómo está viviendo que se hable abiertamente de noticias falsas o campañas por la carta de Pedro Sánchez? Le debe sonar familiar
R.- Sí, claro. Conmigo paso eso, pero es que no soy el único, le pasa a mucha gente. Por eso, quiero denunciar lo que ha pasado y sigue pasando en mi carrera, que no le pase a nadie más y se ponga un poco de sentido crítico en lo que vemos, oímos y leemos. ¿Usted qué quiere? Contar la historia y contarla bien, pero hay muchos que no tienen interés o que quieren hacerlo mal. Contra eso hay que tener un juicio crítico.

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Ignacio Stampa señala que confía "en sus compañeros, fiscales y jueces". Foto: Carla Greenwood 

P.- La sentencia del Tribunal Supremo sobre su caso distingue entre libertad de información y de expresión
R.- Pero vale para muchos casos. Esto lo vemos y lo oímos todos los días. Se difama a la gente y se hace con tanta naturalidad. Me preocupa que nos creemos todo, que porque lo publique un periodista ya es verdad. El poder de influir en la gente es enorme.

"EN TODAS LAS PROFESIONES HAY GENTE QUE LO HACE MAL ADREDE"

P.- ¿Confía en la Justicia con todo lo que le ha pasado?
R.- Sí porque confío en mis compañeros, en los fiscales, en los jueces. Somos personas todos, nos podemos equivocar. Todos trabajamos muchas horas e intentamos arreglar los problemas de la gente. Desde luego, como en todas las profesiones, hay gente que lo hace mal adrede. Si digo que todos los fiscales y jueces somos distintos, es mentira. Tengo cierta experiencia para saber y haber vivido que hasta en nuestras élites puede haber corrupción y quiero ponerlo de manifiesto para que no le pase a más gente.

P.- ¿Le basta con tener la conciencia tranquila pese a que lo apartaran del caso más importante de su carrera?
R.- No hay mal que por bien no venga. Pongo en el libro que no sé por qué pedí la plaza porque con todo el castigo que estaba recibiendo, y ningún apoyo, lo mejor que podía hacer era terminarlo y marcharme. Y ya está, respirar, vivir. Pero tienes un sentimiento de compromiso y responsabilidad y seguí. Casi fue peor porque lo utilizaron para machacarme más. Fue un caso más, que no sé definir. Para mí son más importantes otros con problemas personales de verdad, no con poder, con dinero, con influencias. Eso dirige el mundo, pero para mí no es lo importante.

P.- ¿Cambiaría algo de todos estos años?
R.- No me arrepiento de nada. Cometí errores, me gustaría que me los dijeran (ríe), pero seguro que los cometí. Hicimos las cosas juntos siempre con la cobertura de nuestro jefe Anticorrupción y la fiscal general del Estado que había antes. Nos apoyó en todo lo que hicimos, simplemente llevábamos un asunto que era intolerable. Parece ser que el sistema no admitió que siguiéramos avanzando. A otro le hubiera pasado igual.