Cuatro guarderías y centros educativos de Zaragoza reciben 60.000 euros para atender a más de cien niños sin recursos

Fundación CAI y Acción Social Católica se comprometen con las personas que atraviesan dificultades económicas. Así, destinan 60.000 euros a las guarderías y centros educativos de Nuestra Señora de los Dolores, El Refugio, Madre de Dios de Begoña y Nuestra Señora de la Rosa para atender a más de cien niños de familias con escasos recursos.

Zaragoza.- Fundación Caja Inmaculada y Acción Social Católica han renovado su compromiso con las personas que atraviesan momentos de especial dificultad económica. Así, vuelven a destinar 60.000 euros este curso para atender las necesidades básicas de escolarización y alimentación de más de cien niños de familias de Zaragoza con escasos recursos.

"Cubrir parte de los gastos de los niños que acuden a estas guarderías, poder atenderlos a través de estas becas y con ellas aseguramos esa educación, a la que tienen derecho y una alimentación", ha explicado la directora general de Fundación CAI, María González.

Es el cuarto año que ambas instituciones llevan a cabo este programa conjunto de acción social en el que han invertido un total de 321.500 euros, partida que procede del fondo que Fundación CAI y ASC crearon en 2012 y renuevan anualmente. "Si a uno hay que ayudarle con una cantidad determinada se le ayuda con ese fondo que reciben para administrarlo, pero hay que administrarlo bien", ha apuntado el presidente de Acción Social Católica, José Luis Escolá.

Las becas garantizan su escolarización, una alimentación adecuada, un entorno normalizado y una educación de calidad que permite su desarrollo personal e intelectual.

Los centros, además, hacen un seguimiento de las familias para conocer su situación, circunstancias excepcionales que puedan afectar a los niños y ayudar a los padres desempleados a buscar trabajo. "Si vemos que la familia está en mala situación, se les aconseja y dirige ya que tenemos otras secciones para colaborar con la familia", ha comentado el presidente del patronato de Nuestra Señora de las Dolores, Miguel Ángel Blasco.

La ayuda de Fundación CAI y Acción Social Católica en el curso 2016-2017 se distribuye con 24.000 euros al centro de Nuestra Señora de las Dolores, 12.000 euros a Madre de Dios de Begoña, otros 12.000 euros a El Refugio y los últimos 12.000 euros a Nuestra Señora de la Rosa, en Casetas.

Los centros escolares

El Centro de Educación Infantil del Patronato Nuestra Señora de los Dolores se encuentra entre los barrios de San José y Las Fuentes. Acoge a 80 niños de entre 0 y 3 años de edad, de los que 39 recibirán la ayuda de Fundación CAI Y ASC.

La ayuda recibida se enmarca en el programa "Creciendo a salvo, familias a salvo", con el objetivo de que "ningún niño deje de recibir cuidado y educación porque sus padres carezcan de medios económicos", ha apuntado Blasco. Además "desde 2016 gestiona un servicio de ropero, alimentación y búsqueda de empleo para los padres", ha añadido.

El segundo centro que recibe estas aportaciones se denomina El Refugio, situado en la calle Crespo de Agüero, donde atienden a 53 niños de entre 1 y 3 años, pertenecientes, principalmente, "a familias desfavorecidas y de otras que no responden a esos parámetros pero que desean que sus hijos se formen en un entorno multicultural", ha destacado el hermano mayor de la Hermandad del Refugio, Manuel Marqueta.

El tercer centro educativo, denominado Madre de Dios de Begoña, se sitúa en la calle Terminillo, en el barrio Delicias. Se trata de una obra social de la parroquia del mismo nombre que "trabaja con varias entidades sociales y, principalmente, con los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Zaragoza y Cáritas", ha explicado el párroco de Madre de Dios de Begoña, Iván Noguera. Además, ha añadido que "el 40% de los niños menores de cuatro años del barrio son hijos de familias inmigrantes".

El último centro, denominado Nuestra Señora de la Rosa, está ubicado en el barrio rural de Casetas, en una zona en la que predominan trabajadores sin cualificación e inmigrantes. En sus inicios fue guardería laboral, por lo que "uno de los objetivos es ayudar a que las madres, mediante horarios flexibles y adaptados, puedan trabajar sabiendo que sus hijos están atendidos debidamente", ha comentado la trabajadora social voluntaria, Conchita Asensio.