La familia de Giménez Abad teme que se relaje la presión a ETA

Cuando se va a cumplir el undécimo aniversario del asesinato del político aragonés Manuel Giménez Abad por ETA, su hijo Manuel Giménez Larraz ha manifestado su temor a que la presión sobre la banda se relaje y nunca llegue a haber justicia. Las Cortes de Aragón han recordado este viernes al político con un Homenaje a la palabra.

Zaragoza.- El domingo tendrá lugar el undécimo aniversario de la muerte del político y jurista aragonés Manuel Giménez Abad a manos de la banda terrorista ETA. El 6 de mayo de 2001 cuando iba con su hijo a ver un partido a La Romareda fue asesinado de dos tiros en la cabeza y otro en el estómago. Este viernes se le ha recordado con un Homenaje a la palabra en el Palacio de la Aljafería.

Su asesinato sigue sin resolverse y sus verdugos libres en un escenario actual en el que según temen sus familiares la presión a los terroristas se diluya, “pueda relajarse y dejen de ser una prioridad”, como por ejemplo la exclusión del deber de colaborar con la justicia de los que están encarcelados. Su hijo Manuel Giménez Larraz ha dicho en este homenaje que la situación hoy ha cambiado porque “ETA languidece”, pero no por el resultado de su voluntad, sino por el “firme pulso que los demócratas hemos mantenido con ellos en décadas”. Éste ha añadido que “sin dar un solo paso hacia atrás y derramando sangre y muchas lágrimas de dolor, rabia e impotencia por el camino”. Así, ha afirmado que España es una excepción comparada con otras democracias por haber mantenido el respeto a los valores constitucionales y de la democracia “por no abdicar de nuestras convicciones”.

Algo, ha dicho, que le hace sentirse orgulloso y ha pedido que el Estado no se relaje ni negocie políticamente, porque “las transacciones políticas que afectan al interés general deben realizarse en los parlamentos”. Allí es donde deberán conseguir sus objetivos políticos ETA, “sin que blandir pistolas conlleve ninguna ventaja”. Cualquier otra medida, ha continuado, será un ejemplo de miedo institucional.

Pero el hijo de Manuel Giménez Abad también se ha referido a los hechos positivos. Así, ha hablado de lo reconfortable que es recibir el apoyo de toda la sociedad aragonesa, “Aragón era la pasión de mi padre”. Un hombre que ya no podrá enseñar a conducir a su nieta Candela, ha finalizado Giménez Larraz.

Éste ha cerrado el acto de homenaje en el que también ha intervenido el copresidente de la Fundación que lleva su nombre, José Ángel Biel, quien ha enumerado la labor de la organización con más de 200 actividades y estudios sobre terrorismo, América Latina y la descentralización del poder.

También lo ha hecho el entonces director de Heraldo de Aragón, Guillermo Fatás,quien ha recordado lo que dijo su periódico al día siguiente del asesinato y la última vez que le vio. Así, ha asegurado que todavía guarda rencor por su muerte y ha afirmado que todavía le vuelve la rabia por ello.

El presidente de las Cortes se ha sumado a este homenaje
El presidente de las Cortes se ha sumado a este homenaje

Por su parte, el secretario general del Congreso de los Diputados, Manuel Alba, ha resaltado la calidad humana de Giménez Abad y el rechazo de la sociedad aragonesa al terrorismo. Después de él, el magistrado del Tribunal Constitucional Luis Ortega ha defendido que la Fundación Giménez Abad representa el valor de las ideas, unas ideas “con las que no puede acabar el terrorismo”.

El acto ha finalizado con la intervención del presidente de la Cámara de Representantes de Uruguay, Jorge Orrico, que ha ensalzado a la Fundación Giménez Abad por hacer que nazca un resultado de “amor” a pesar de que su surgimiento se deba a una acción “de odio”.

El atentado

Mientras caminaba hacia La Romareda para ver el partido Zaragoza-Numancia, Manuel Giménez Abad, presidente del Partido Popular de Aragón, fue asesinado por ETA de dos tiros en la cabeza y otro en el estómago. El senador, sin escolta, iba acompañado ese 6 de mayo de 2001 (año con quince víctimas mortales) por su hijo de 17 años. Eran las 19.00 horas y a las 18.30 horas un joven vestido con ropa deportiva le disparó por la espalda en la calle Cortes de Aragón, en la esquina con Princesa.

La muerte se produjo en el acto aunque recibió asistencia sanitaria. Tres casquillos de nueve milímetros parabellum fueron encontrados en el suelo, usados por un presunto etarra que huyó a pie con la pistola en la mano y que encañonó a dos jóvenes para entrar en un videoclub. No iba solo, estaba cubierto por otra persona, y ambos abandonaron el videoclub en un automóvil.

El dirigente popular tenía 52 años, era natural de Jaca (Huesca) y era presidente del Partido Popular de Aragón desde hacía tres meses. Además del décimotercer cargo popular asesinado por la banda terrorista desde 1980. Este asesinato paralizó por un día la campaña electoral vasca que se estaba dando en esos momentos.

ETA reivindicó el atentado en un comunicado del que se hacía eco el diario GARA el 26 de julio de 2001, el último en la Comunidad aragonesa que ha registrado tres muertes en el nuevo milenio, ya que en agosto de 2000 fueron asesinados dos guardias civiles en Sallent de Gállego.

Hoy, una fundación lleva su nombre y le rinde homenaje año tras año.