La emotiva historia detrás del Caballito de la Lonja

La escultura de bronce es un homenaje al fotógrafo zaragozano Ángel Cordero Gracia.
caballito-lonja-foto-nuestra
photo_camera Para realizar la escultura, Francisco Rallo Lahoz utilizó como modelo el caballito original

Casi todos los zaragozanos guardan en su recuerdo una fotografía subidos al emblemático Caballito de la Lonja. Un monumento que todo el mundo reconoce, pero del que muy pocos conocen su verdadero significado. La escultura de bronce es un homenaje al fotógrafo zaragozano Ángel Cordero Gracia y es una representación del caballito de cartón piedra con el que el fotógrafo retrataba en esa misma ubicación (detrás de la Lonja) a quienes posaban con él, especialmente niños.

Perteneció a la generación de fotógrafos “minuteros”; es decir, fotógrafos ambulantes que aprovechaban los espacios públicos de la ciudad como parques o jardines, para retratar a la ciudadanía, quienes se llevaban la fotografía in situ o al minuto, y de ahí su nombre.

caballito-3-de-Antonio-Calvo-Pedrós
 La escultura de bronce es una representación del caballito. Foto: Gran Archivo Zaragoza Antigua (GAZA)

Cordero dejó huella en la ciudad y es que permaneció durante 50 años en esa ubicación (entre 1925 y 1978) con su máquina y su caballito de cartón piedra retratando a aquellos niños que se imaginaban cabalgando cada vez que se subían a lomos de este pequeño y singular caballo que es ahora mismo prácticamente una insignia de la ciudad.

Por todo su legado y para que no se perdiese, se creó una escultura que es el retrato de un modo de vida de una época en la historia zaragozana. Para realizarla, el escultor Francisco Rallo Lahoz utilizó como modelo el caballito original y está esculpido con todo lujo de detalles para ser un fiel reflejo de aquellos momentos.

caballito-foto-antigua
Cordero perteneció a la generación de fotógrafos “minuteros”. Foto: Gran Archivo Zaragoza Antigua (GAZA)

El artista cuidó mucho las tonalidades de la escultura que se dejan ver especialmente en la silla de montar que destaca especialmente por el desgaste producido por la gran cantidad de personas que se han subido en ella en estos más de 30 años desde que se inaugurase.

La escultura se colocó allí en el año 1991 y fue un encargo del área de urbanismo e infraestructuras del Ayuntamiento de Zaragoza en 1981. Diez años después, el caballito sigue ahí, manteniendo esa ternura y emotividad por la simbología que representa y que hace que todo el mundo que lo ve por primera vez sientan una especial atracción y no se resistan a hacerse una foto con el histórico Caballito de la Lonja.