El color, los pasos y el estruendo de todas las cofradías de Zaragoza vibran en el Santo Entierro

La Procesión del Santo Entierro ha llenado las calles de la ciudad
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Eran poco más de las 17.00 horas cuando las sillas plegables, los víveres en forma de chucherías y gusanitos y una multitud comenzaban a llenarlo todo en las inmediaciones de la iglesia de San Cayetano de Zaragoza este Viernes Santo. Todavía quedaba una hora para uno de los momentos más especiales de la Semana Santa, la procesión del Santo Entierro, pero cualquier tiempo de espera era poco para coger el mejor sitio. Las decenas de zaragozanos y turistas se iban convirtiendo en centenares a medida que iba avanzando el minutero y las ganas de ver lo que muchos denominan como "la procesión de procesiones". No es para menos y es que la procesión del Santo Entierro es una de las más antiguas de España y la única del país en la que se narra al completo la Pasión de Cristo, además de la que mayor número de bombos y tambores concentra con un total de 2.600.

Unos 15.000 cofrades de las 25 cofradías de Zaragoza lo llenaban todo de color y del repiqueteo de unos tambores que, a partir de las 18.00 horas, tomarían las calles del centro de la ciudad. El radiante sol y el calor de la tarde hacían que algunos terceroles y capirotes descansarán minutos antes de empezar en las manos de los cofrades que se abrazaban unos con otros en un hermanamiento que se sentía en cada paso. Y, al fin, el reloj marcaba las 18.00 horas en una abarrotadísima plaza del Justicia y la Marcha 49 entonada por las cornetas y tambores del piquete de intercofradías daban el comienzo oficial del Santo Entierro.

El silencio sepulcral ha recibido a los Hermanos Receptores de la Sangre de Cristo los primeros en salir de la iglesia de San Cayetano. Después, el silencio se ha roto con la Marcha de los Reyes de Aragón y la salida de la bandera de la hermandad. Uno de los momentos más llamativos para el público ha sido la salida de los personajes del Pueblo Hebreo y las Tribus, los personajes del Antiguo Testamento y las Sibilas. Los espectadores más pequeños exclamaban que por qué no llevaban "el cono" en la cabeza a unos padres que trataban de explicarles con paciencia la historia de esta procesión antiquísima.

El blanco y el azul celeste de la Real Hermandad de Cristo Resucitado y Santa María de la Esperanza y del Consuelo iluminaban la procesión y rompían con los colores oscuros de los primeros en salir. Portaban el paso de Nuestra Señora de la Esperanza ante la atenta mirada, y las cámaras de los móviles, de un público entregado que mostraba respeto ante una devoción y pasión que lo llenaba todo por el centro de Zaragoza.

Y así, una a una y casi a un ritmo vertiginoso, las diferentes cofradías iban uniéndose al largo recorrido, de casi 4 kilómetros, que acabará entrada la noche. La Real Cofradía de Nuestra Señor en la Oración del Huerto con sus tres pasos adornados con flores, la Cofradía del Descendimiento de la Cruz y Lágrimas de Nuestra Señora, la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad y del Santo Sepulcro, la Cofradía de Cristo abrazado a la Cruz y de la Verónica, la Cofradía de las Siete Palabras y San Juan Evangelista iban saliendo una a una hasta que ha llegado el momento de la Hermandad de San Joaquín y de la Virgen de los Dolores, la última cofradía en salir.

El centro de Zaragoza, desde la calle Manifestación hasta Murallas por la plaza del Pilar, San Vicente de Paúl, Coso, plaza de los Sitios, Costa, plaza Santa Engracia, Independencia y Don Jaime se ha llenado del estruendo y de los diferentes colores de las cofradías.

El Santo Cristo de la Cama cerraba una procesión del Santo Entierro marcada por una afluencia multitudinaria y por la pasión y el fervor de los que cada año se unen para transmitirla por las calles de la ciudad.

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