Condenan por una falta de malos tratos a un inspector de policía de Zaragoza

La Audiencia Provincial de Zaragoza ha condenado por una falta de malos tratos a un inspector de policía de la capital aragonesa por pegar a una pareja con la que tuvo un incidente en Nochevieja. No obstante, le absuelven del acoso que le imputaban. La Fiscalía pedía para él un año de prisión y dos de inhabilitación.

Zaragoza.- Un inspector de la Policía Nacional en la capital aragonesa ha sido condenado por una falta de malos tratos contra una pareja con la que tuvo un incidente en Nochevieja. Concretamente, la Audiencia Provincial de Zaragoza le hace pagar una multa de 180 euros.

No obstante, el tribunal le absuelve, en una sentencia hecha pública este jueves, del delito contra la integridad moral que le imputaba el Ministerio Fiscal por considerar que existió una situación de acoso posterior a las víctimas. Y es que durante el juicio Arturo S.S. admitió la agresión, pero negó que en todo momento hubiera acoso y abuso de autoridad ya que, “actuó en todo momento como ciudadano y no como miembro de las fuerzas de seguridad”.

Los hechos, según describe el Ministerio público, quien pedía un año de prisión y dos de inhabilitación, se remontan a la noche de fin de año 2010 en un bar de la calle zaragozana de Moncasi en el que se encontraba el procesado, junto a un conocido. Allí también estaba una de las demandantes, Meyling Johann G., quien animó a su hermano a golpear con una botella al amigo del miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Todo acabó ahí, ya que el dueño del bar decidió expulsar del establecimiento a la persona que esgrimía el vidrio.

Sin embargo, entre la primera y segunda quincena del mes de enero de 2011, según la Fiscalía, el acusado volvió a personarse en el bar para pedir a su propietario la relación de trabajadores de nacionalidad ecuatoriana o nicaragüense, ya que “una trabajadora había tenido un incidente con él”.

En marzo, el policía estacionó su moto en la calle, encontrándose de nuevo con Meyling y su hermano. Ya cuando fue a buscarla observó que estaba “llena de pintadas, rajado el asiento y el cableado y las ruedas pinchadas”. Hecho que hizo que el acusado tuviese “sospechas” de que los autores habían sido ellos. Después, fue a la peluquería de Leandro R.C., y, tras identificarse como policía, le dio dos bofetadas y le insultó.

Para el tribunal se trata de una actitud impropia y fuera de lugar, por innecesaria, en cuanto que para nada había intervenido Leandro en la realización de los daños de la motocicleta del acusado. No obstante, aseveran que “siempre que se produce la causación de un delito o de una falta de lesiones o cualquier otra falta por un funcionario policial, se produciría sin solución de continuidad un delito contra la integridad moral, y ese no es el sentido de la ley, ni resiste una interpretación respetuosa con los principios que rigen en derecho penal”.