Compartir un trozo de pastel mientras se habla de libros en las meriendas literarias de La Tartería

La tarde de este jueves se celebró la primera merienda literaria del año en La Tartería.
photo_camera La tarde de este jueves se celebró la primera merienda literaria del año en La Tartería.

La literatura y los cafés han ido de la mano casi siempre a lo largo de la historia. El concepto de café literario tuvo su época de mayor auge en España en el conocido como Siglo de Oro español donde intelectuales de toda clase iban en busca de este tipo de lugares. Desgraciadamente esa tradición poco a poco se fue perdiendo y en Zaragoza, Yolanda Royo y su negocio de La Tartería ha conseguido de alguna forma recuperarlo con sus “meriendas literarias”.

El negocio en sí de La Tartería (calle Pedro María Ric, 11) comenzó en 2011 en plena crisis cuando esta decoradora de interiores decidió reunir lo que más le gustaba. “Cuando yo iba a comprar pasteles no encontraba los que a mí me gustaban de forma estética porque siempre me había gustado mucho lo que es la decoración de la mesa y al final decidí crear lo que me gustaría comerme. Reuní lo que más me gusta en el mundo que es la gastronomía con la decoración y así creé La Tartería”, comenzaba explicando su historia Yolanda.

Escritores editores, lectoras y ahora también, un público más general, fueron llegando a este acogedor local del centro de Zaragoza.

No sería hasta 2016 cuando comenzaran estas meriendas con el objetivo de hacer la decoración de las mesas temáticas y que toda fuese a juego con los sabores del país, el color o los aromas del hilo conductor de la merienda que tocase aquella tarde. “Llevar desde el mantel hasta el último sabor del plato que tenían que degustar”, resumía su creadora.

A modo de curiosidad, muchas de las piezas de la vajilla las adquiere de anticuarios. “Voy buscando por anticuarios piezas y nunca tengo piezas iguales y cuando monto las mesas hago una combinación. Me gusta mucho buscar cosas de anticuario y mezclarlo con cosas actuales. A veces uso manteles y otras colchas y también usamos telas que me combinan. Una mezcla de todo, pero siempre con el hilo conductor de la temática”, continuaba explicando Yolanda Royo.

“Empecé a hacerlo de forma privada en casa con los amigos y como a todo el mundo le gustaba mucho, en la Tartería tengo este espacio que es más grande ya hace un año y medio que las puedo hacer aquí. El siguiente paso que di aparte de mezclar la repostería y gastronomía con la decoración fue añadir también la literatura”, y esa es precisamente la mezcla de la que se iba a disfrutar esa tarde.

Durante la tarde de ese jueves, el libro escogido para la merienda fue La Mujer Jardín, todo un acierto teniendo en cuenta que su autora es Yolanda Royo.

Su vinculación con la literatura comenzó yendo a un estudio de escritura para aprender. Escritores editores, lectoras y ahora también, un público más general, fueron llegando a este acogedor local del centro de Zaragoza donde todo está estéticamente cuidado al detalle. Aunque su intención es ir un paso más allá y próximamente en La Tartería se podrá disfrutar de una asesora de imagen, un taller de aromaterapia y hasta uno de fotografía. “Quiero hacer también literatura infantil y todo esto va entorno a la mesa y la decoración y siempre pienso en los dulces acorde con esto”, explicaba.

UNA TARDE LITERARIA EN UNA “MESA JARDÍN”

Durante la tarde de ese jueves, el libro escogido para la merienda fue La Mujer Jardín, todo un acierto teniendo en cuenta que su autora es Yolanda Royo. Dos escritoras y dos lectoras se daban cita en este encuentro cultural en el que a la vez que se degustaban las creaciones, se generaba una conversación entorno al libro. Son reuniones pequeñas, íntimas para crear un clima de confianza y poder disfrutar de la parte gastronómica y de la literaria y quién sabe, quizás de llevarte alguna amiga nueva a casa.

“Esta tarde he diseñado La Mujer Jardín que es el libro que publiqué y me he inspirado en la Mujer Jardín con todos los tonos verdes. He usado flores y como el libro es una colección que es amarillo he usado los limones para decorar y las flores comestibles porque he aplicado en este caso la flor tanto en decoración como en mantel como en la vajilla como en lo comestible. En lo comestible tengo flores comestibles como violetas, rosas o prímulas”, explicaba Royo.

Son reuniones pequeñas, íntimas para crear un clima de confianza y poder disfrutar de la parte gastronómica y de la literaria.

En la mesa tampoco faltaba el lemon pie, una tarta que se hace con limón y una decoración en tonos verdes y amarillos, así como la mimosa, una flor que tiene mucha relevancia en el libro. “Es una mujer que está cultivada interiormente y hace muchas alusiones en el libro a lo que es el jardín. Es un elemento simbólico muy importante”, relataba.

En total, han sido ya 24 las sesiones que ha llevado a cabo y en cada ciudad o país que recrea, lleva a cabo una documentación para después fusionarlo con la literatura como hace poco que había llevado a cabo una merienda con temática de Irlanda donde no faltó la tarta de cerveza negra o en Italia, donde no podía faltar la pizza o el tiramisú.

Sin duda, un plan diferente en la ciudad que recupera esos años de esplendor donde la literatura era objeto de conversación en los bares y cafeterías y una forma única de degustar unos productos que quizás de otra manera nunca se habría hecho.