Cinco escapadas otoñales para disfrutar de los colores del cambio de estación en el Pirineo

Con el frío, el rojo y el amarillo tiñen los bosques aragoneses, descubre cinco escapadas al Pirineo para conocer los colores del otoño
Bosque de Selva de Oza atravesado por un río
photo_camera En la Selva de Oza hay gran cantidad de rutas para disfrutar del otoño en todo su esplendor. Foto: Turismo de Aragón

Con un manto de colores rojizos, amarillos y anaranjados se tiñe prácticamente todo el Pirineo aragonés, aunque lo cierto es que hay algunos puntos estratégicos para hacer varias escapadas y disfrutar del otoño en la montaña en todo su esplendor. Las hayas y los abetos de la Selva de Oza, el espectacular valle de Ordesa, el camino de Salenques, el cañón de Añisclo o el Ibón de Plan son cinco opciones desde las que conseguir la mejor instantánea del otoño en Aragón.

SELVA DE OZA

Caracterizar a este lugar de selva no es ninguna exageración y es que esta gran masa de naturaleza es mucho más que un bosque donde lo que más priman son las hayas y los abetos. A la hora de buscar las mejores fotos del otoño en el Pirineo aragonés es uno de los sitios más adecuados. Rojos, amarillos y naranjas son los colores que más abundan durante esta época del año en este privilegiado enclave del valle de Hecho.

En la Selva de Oza hay gran cantidad de rutas para disfrutar del otoño en todo su esplendor. La más sencilla es una ruta circular de 50 minutos que permite recorrer la Selva de Oza y visitar la Corona de los Muertos. Para disfrutar desde las alturas, una de las mejores opciones es la vía ferrata del Pico Articalena. Por último, una de las rutas más populares del valle de Hecho es el Ibón de Acherito, cuya ruta comienza en el aparcamiento de la Mina y asciende el barranco de las Foyas.

VALLE DE ORDESA

Visitar el valle de Ordesa es una experiencia en cualquier época del año, aunque una de las más idóneas es sin duda después del verano, cuando baja la afluencia de visitantes y una amplia gama de colores tiñe el valle. Ordesa se transforma en un paisaje único con muchas opciones para poder disfrutar de él.

Ordesa se transforma en un paisaje único con muchas opciones para poder disfrutar de él. Foto: Turismo de Aragón

Uno de los pueblos desde el que se puede partir para visitar la inmensidad del valle es Torla. Desde esta pequeña y encantadora localidad se puede visitar el río Arazas o la Cola de Caballo. Además, desde este pueblo se puede acceder al cañón de Añisclo, otro de los valles en los que merece la pena perderse durante los meses otoñales. Además de las excursiones en plena naturaleza, en el valle de Ordesa son de visita obligada pueblos como Broto, Aínsa, Oto, Buesa (Balcón del Pirineo), Fiscal (tirolina más rápida del mundo) o Boltaña.

SALENQUES

El camino del valle de Salenques sigue el río del mismo nombre por un bosque repleto de hayas que en otoño adquiere ese manto de colores tan característico. Una de las más populares en esta zona es la ruta circular en torno al valle de Salenques ubicado en el valle de Barrabés. Esta ruta sigue el curso de río Salenques y adentra a los excursionistas en uno de los hayedos más visitados del Pirineo Aragonés. Además, es posible visitar la Cascada de Pi.

El camino del valle de Salenques sigue el río del mismo nombre por un bosque repleto de hayas. Foto: Turismo de Aragón

El punto de partida de esta excursión es el parking de Salenques donde se encuentra un panel que señaliza la ruta como sendero Sg. Este sendero se adentra inmediatamente en el hayedo y en algunos puntos del camino hay bancos y mesas de madera además de estar en todo momento perfectamente señalizado. En caso de querer alcanzar la Cascada del Pi habrá que seguir ascendiendo unos 20 minutos más que sin duda merecen la pena.

CAÑÓN DE AÑISCLO

Vertiginosas cascadas, un frondoso bosque y la sensación de un lugar único es todo lo que esconde el Cañón de Añisclo. Se trata de uno de los parajes más espectaculares de Aragón y este auténtico cañón ha sido esculpido durante millones de años por la intensa acción erosiva del río Bellós. Desde la localidad de Escalona está el desvío que indica “Cañón de Añisclo” y desde allí se llega hasta el aparcamiento de San Úrbez y desde ese punto es posible realiza varias rutas de senderismo.

Este lugar es uno de los parajes más espectaculares de Aragón. Foto: Turismo de Aragón

Una de las rutas circulares más sencillas es la que va desde el puente del río Bellós hasta el río Aso, un camino de 45 minutos. Un poco más amplia es la ruta circular Sercué que dura unas 3 o 4 horas y permite conocer el deshabitado pueblo de Sercué que quedó vacío tras un éxodo rural. La última propuesta es la Ripareta. Una excursión de 3 o 4 horas con unas vistas espectaculares en todo el recorrido.

IBÓN DE PLAN

El Ibón de Plan, también conocido como Basa de la Mora, está considerado como uno de los ibones más bonitos del Pirineo. Ubicado en un entorno majestuoso, el acceso a este ibón se puede hacer desde diferentes vías. Una de las opciones comienza desde la cola del embalse de Plan tomando una senda con una fuerte pendiente de unas tres horas de duración. Una segunda opción parte desde Saravillo a través del sendero GR15.

Ubicado en un entorno majestuoso, el acceso a este ibón se puede hacer desde diferentes vías. Foto: Turismo de Aragón

Sin duda, la opción más sencilla es una pista forestal de 14 km de recorrido y que se inicia desde la localidad de Saravillo hasta el refugio de Lavasar en poco menos de una hora. Una vez en el Ibón el nivel del agua dependerá de la época del año y desde allí, existe la posibilidad de hacer una ruta circular que rodea el ibón de 1,5 kilómetros de camino prácticamente llano y que se puede recorrer en apenas 20 minutos.