Árboles liquidámbar completan el Jardín Japonés que traslada la naturaleza asiática al Parque Grande

En otoño las hojas saldrán y un frondoso manto de color rojo, característico de esta especie, se impondrá en este pequeño jardín.
Kumiko, Hiroto y Guiomar han podido plantar algunos árboles liquidámbar en el Jardín Japonés.
photo_camera Kumiko, Hiroto y Guiomar han podido plantar algunos árboles liquidámbar en el Jardín Japonés.

Un día soleado y no tan ventoso como vaticinaba la previsión meteorológica ha creado el ambiente perfecto para que Kumiko, Hiroto y Guiomar hayan podido plantar algunos árboles nuevos en el Jardín Japonés. Concretamente han sido tres árboles liquidámbar, cuyos resultados no podrán verse hasta el próximo otoño cuando sus hojas salgan y un frondoso manto de color rojo, característico de esta especie, se imponga este este pequeño rincón de Japón ubicado en el Parque Grande de Zaragoza.

Con la ayuda de los jardineros, quienes han trasladado los árboles a la zona y han acondicionado el terreno, la presidenta de la Asociación Cultural Aragón-Japón, Kumiko Fujimura, ha dado el primer “palazo” de tierra para cubrir las raíces de estos liquidámbar. Una especie autóctona de América, muy similar estéticamente al arce japonés, elegida precisamente por esto y “porque es muy fuerte, aguanta bien el clima de Zaragoza”, asegura Fujimura. Sus "bonitas" hojas rojas aguantarán todo el otoño. El objetivo de este jardín de Japón, expresa Fujimura, es “hacer de este espacio un punto turístico, marcando la diferencia, pero a la vez integrado en la naturaleza de los alrededores”.

Los jardines japoneses se caracterizan por tener cuatro estaciones muy marcadas y distintas entre sí. No es diferente en este pequeño jardín donde en otoño es el turno del liquidámbar, en primavera renace la flor de cerezo o árboles de cerezo y en verano plantan varias flores. Diciembre es la única estación que falta, pero Fujimura es optimista en encontrar un árbol que aguante durante los meses más fríos del año.

Al pensar en Japón, nuestro imaginario colectivo inconscientemente coloca árboles de flor de cerezo tan típicos del país en primavera. Esta especie no podía faltar en el pequeño jardín donde hay más de diez ejemplares plantados también de la mano de Fujimura. A finales de marzo las características flores rosas empezarán a salir y provocarán una lluvia de pétalos en este espacio de manera efímera, pues esta belleza tan solo durará un par de semanas, advierte la japonesa, hasta que caigan sus hojas.

Precisamente en primavera, el 13 de abril, la Asociación Cultural Aragón-Japón celebrará el Hanami (literalmente “cerezo en flor”), una de las fiestas japonesas más grandes que marcan el “inicio de todo”. Se reunirán con amigos y familiares bajo estos árboles para celebrar un picnic mientras observan estas flores.

Fujimura avanza que no faltará un concierto de tambor japonés por parte del Grupo Kamidaiko. También habrá una demostración de karate y laido, que es el arte japonés de desenvainar con la katana y que se realizará por parte del Gimnasio Almozara. Además, esta previsto que también haya una exposición de ikebana (arreglos florales) y una exposición de papiroflexia. Todo ello aderezado con recitales de haikus.