Aragonesa de Relojería, manos artesanas que no permiten que el tiempo se detenga

Mariano López y Mª Carmen Ordovás, en Aragonesa de Relojería
photo_camera Mariano y Mª Carmen, en Aragonesa de Relojería

Biseles, muelles, roscas, coronas o pulsadores son términos para muchos hoy en día desconocidos. Sin embargo, hace ya más de medio siglo, en Zaragoza era habitual ver largas filas de profesionales del sector aguardando su turno en Aguarón García Hermanos, una antigua tienda de fornitura ubicada en la calle Jussepe Martínez, 14, principal, en pleno Tubo de la capital aragonesa.

Mariano López, al poco tiempo de quedarse con el negocio. Foto: Archivo familiar

En aquel entonces, un joven Mariano López, con tan solo 18 años, se convertía en aprendiz de Vicente Aguarón, el maestro con el que aprendió todos los secretos de la relojería. “Aunque yo ya estaba trabajando desde los 14 años en un pequeño taller del Coso, llamado Relojería El Meridiano, y conocía este lugar, Vicente Aguarón vio en mí cualidades para formar parte del equipo y me cogieron en el año 1971 como aprendiz”, explica con nostalgia Mariano.

Aragonesa de Relojería tiene repletas sus paredes con relojes de cuco, correas, despertadores y pilas donde sus propietarios “no dejan que se pare el tiempo”

Con el paso de los años, los hermanos Aguarón deciden cerrar el negocio, pero no sin antes ofrecerle a aquel joven aprendiz quedarse con el taller. “En enero de 1999 tomaba las riendas de esta pequeña tienda y la bauticé como Aragonesa de Relojería. En mi aventura conté con el apoyo de mi mujer, Mª Carmen Ordovás, quien forma parte de este tándem para sacar adelante el negocio”.

Los comienzos no fueron del todo fáciles, “estábamos pagando nuestra vivienda habitual cuando nos comunican que se cierra el negocio. No obstante, vimos que era una buena oportunidad quedarnos con el taller y, aunque íbamos muy justos de dinero y tuvimos que avalar el negocio con nuestro piso, nos lanzamos para dar continuidad a lo que hoy es Aragonesa de Relojería”, señala Mª Carmen.

Aragonesa de Relojería abre de lunes a viernes de 8.30 a 14.30 horas

Con el tiempo, este matrimonio ha tenido que adaptarse a los cambios, “los relojes mecánicos daban paso a los automáticos y posteriormente a los de cuarzo (los que llevan pila), así que tuvimos que reorientar nuestro negocio a esos nuevos productos que el mercado demandaba”.

A pesar de la obsolescencia de algunos modelos y tipos de relojes, “nuestros clientes saben que conservamos muchas piezas para el arreglo de relojes. Suministramos a nivel nacional todo tipo de repuestos para relojes actuales de cuarzo y otros mecánicos más antiguos. Nuestro stock de piezas de recambio es amplísimo”, continúa Mariano, quien concluye aseverando que “cualquier persona que tenga un reloj para el que no encuentra una pieza, nosotros la buscaremos y le asesoraremos con la mejor opción”.

Relojes de cuco y otros productos se pueden encontrar en este taller

Aragonesa de Relojería, que abre de lunes a viernes de 8.30 a 14.30 horas, tiene repletas sus paredes con relojes de cuco, correas, despertadores y pilas donde sus propietarios “no dejan que se pare el tiempo”.