Aragón aprueba el proyecto de Ley de creación de su cuarto parque natural, el primero en 12 años

La Comunidad aragonesa contará, en un futuro próximo, con un cuarto parque natural tras haberse aprobado el proyecto de Ley de creación del Parque Natural de los Valles Occidentales. Éste, el primero aprobado en 12 años, cuenta con una superficie de casi 35.000 hectáreas y se sumaría a los ya existentes en Posets-Maladeta, Cañones de Guara y Moncayo.

Zaragoza.- El Consejo de Gobierno ha aprobado este martes el proyecto de Ley de Creación del Parque Natural de los Valles Occidentales del Pirineo aragonés, que se convertiría en el cuarto de la Comunidad Autónoma y el primero aprobado desde hace 12 años. El proyecto prevé un parque natural de 27.073 hectáreas, a las que hay que sumar 7.335 de zona periférica de protección.

Con la creación de este parque natural, se garantiza la conservación y desarrollo sostenible de esta amplia zona pirenaica; ya que fomentará el desarrollo sostenible en las poblaciones del área del plan y su entorno próximo, así como las actividades económicas compatibles con la conservación de los recursos que puedan suponer creación de empleo y una mejora de la calidad de vida de las poblaciones.

El proyecto de Ley reconoce el área de influencia socioeconómica del Parque Natural de los Valles Occidentales, integrada por el conjunto de los términos municipales donde se encuentra ubicado el espacio natural y su zona periférica de protección, que incluye los términos municipales de Ansó, valle de Echo, Aragüés del Puerto, Aísa y Borau, y las mancomunidades forestales de Aragüés-Jasa y Ansó-Fago.

El nuevo parque natural lleva, además, implícito el reconocimiento de dos espacios protegidos dentro del propio parque y supone un aumento muy importante de la superficie protegida en Aragón. “Si nos referimos a los núcleos de protección, estamos hablando de un tercio de incremento de la superficie protegida. Y, si incorporamos las zonas de protección, prácticamente estamos hablando de que se duplicaría la superficie protegida por figuras de protección de la legislación aragonesa, no de la Red Natural 2000”, ha explicado el consejero de Medio Ambiente, Alfredo Boné.

La Ley garantiza la participación institucional y social del territorio mediante la creación de un amplio órgano consultivo y de participación social que tendrá como objeto colaborar en la gestión del parque natural. En el Patronato, estarán representados, además de varios departamentos del Gobierno de Aragón, todos los ayuntamientos del área de influencia, las dos mancomunidades forestales, la comarca de La Jacetania, la Confederación Hidrográfica del Ebro, organizaciones de conservación de la naturaleza, la Federación Aragonesa de Montañismo, la Universidad de Zaragoza, el Instituto Pirenaico de Ecología de Jaca, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el Consejo de Protección de la Naturaleza de Aragón, propietarios privados, organizaciones y ganaderas, asociaciones de carácter socioeconómico e Instituto Aragonés de Antropología.

Con la tramitación parlamentaria de esta Ley se finaliza el largo proceso de participación social e institucional abierto mediante el Decreto 203/1997, por el que se inició el procedimiento de aprobación del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN). Este documento fue aprobado definitivamente por el Decreto 51/2006, el 21 de febrero. Boné ha mostrado su deseo de que las Cortes de Aragón puedan tramitarlo para que sea aprobado en esta legislatura.

Grandes valores

El Parque Natural de los Valles Occidentales está situado al noroeste de la Comunidad Autónoma de Aragón, colindando al norte con Francia y al oeste con la Comunidad Foral de Navarra. Todo su ámbito se incluye en la comarca de La Jacetania. El parque abarca una importante extensión, que incluye en su zona más septentrional al Pirineo Axial, que constituye el eje central de la cordillera, y, más hacia el sur, a las Sierras Interiores, donde se incluyen espacios tales como la vertiente norte de Sierra Bernera, el Castillo d´Acher, Acherito, Aguas Tuertas y el Ibón d’Estanés, los picos Bisaurín, Aspe, Mesa de los Tres Reyes, Peña Forca y Ezcaurri, así como cañones encajados abiertos por los ríos, como la Foz de Boca del Infierno en el Valle de Echo.

Faunísticamente, el ámbito del parque natural cuenta con una gran riqueza en cuanto a diversidad de especies y a su importancia ecológica. Destaca también la presencia de tres especies calificadas en peligro de extinción, como son el oso, el quebrantahuesos y el pico dorsiblanco. Existen otras siete especies sensibles a la alteración de su hábitat, que son la nutria, la bermejuela, el aguilucho pálido, el milano real, el urogallo o la rana pirenaica. Hay presencia de otras nueve especies calificadas como vulnerables y una especie calificada de interés especial.

Desde un punto de vista florístico, existen dos zonas calificadas como enclaves de interés botánico, con una alta diversidad florística. Los macizos de Peña Forca, Petraficha y la Mesa de los Tres Reyes constituyen el primero de ellos. El segundo de ellos se sitúa en los macizos de Aspe y Bisaurín, llegando hasta el macizo de Collarada, ya fuera de los límites del parque natural propuesto. Destacan los pastos alpinos y subalpinos, por albergar la mayor parte de las plantas consideradas raras, así como gran parte de los endemismos pirenaicos localizados dentro del parque. Igualmente, deben destacarse las masas forestales, por su gran valor biológico, de pino negro, haya y abeto.

Existen igualmente otras especies incluidas en el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón. Entre ellas destaca, por su condición de especie en peligro de extinción, Buxbaumia viridis, y por su calificación de especie sensible a la alteración de su hábitat, Arctostaphylos alpinus. Por otro lado, existe presencia de otras seis especies calificadas como vulnerables y nueve calificadas de interés especial.

Biel y Boné han comparecido públicamente

Cuarto parque natural de Aragón

La declaración del espacio como Parque Natural supondrá su incorporación a la Red Natural de Aragón, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 1 de la Ley 8/2004, de 20 de diciembre, de medidas urgentes en materia de medio ambiente. De esta manera, el Parque Natural de Los Valles Occidentales se suma a los de Moncayo, Sierra y Cañones de Guara y Posets-Maladeta.

De esta forma, se configura, tal como ha señalado el consejero de Medio Ambiente, Alfredo Boné, “toda una red de protección en el cinturón del Pirineo”, de tal modo que, “si nos ubicamos en la franja pirenaica, tendríamos, en la parte oriental, el Parque Natural de Posets-Maladeta, que abarcan prácticamente comarca y media; a continuación, en la siguiente comarca, la del Sobrarbe, tendríamos el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, con la reserva de la biosfera (Ordesa-Vignemale), y nos quedaba pendiente la parte occidental, que es la que ahora se protege con esta figura”.

Moncayo fue declarado como Sitio Natural de Interés Nacional el 20 de julio de 1927 y reclasificado como Parque Natural de la Dehesa de Moncayo en 1978. Veinte años más tarde fue de nuevo reclasificado y ampliado a 9.848 hectáreas por el Decreto 73/1998.

El Parque de la Sierra y Cañones de Guara fue declarado por la Ley 14/1990 de 27 de diciembre, y reclasificado a la categoría de Parque Natural por la Ley 6/1998 de 18 de mayo, de Espacios Naturales Protegidos de Aragón. Se extiende por 47.453 hectáreas, a los que se suman 33.286 de zona periférica de protección. El último catalogado fue el Parque Natural de Posets- Maladeta, declarado en 1994 y reclasificado en 1998. Su extensión es de 33.267 hectáreas.

Los parques naturales, definidos en el artículo 10 de la Ley 6/1998, de 19 de mayo, de Espacios Naturales Protegidos de Aragón, son espacios naturales de relativa extensión, poco transformados por la explotación u ocupación humana, que, en razón a la belleza de sus paisajes, la representatividad de sus ecosistemas o la singularidad de su flora, de su fauna o de sus formaciones geomorfológicas, poseen unos valores ecológicos, estéticos, educativos y científicos cuya conservación merece una atención preferente, en los que la existencia del hombre y sus actividades son compatibles con el proceso dinámico de la naturaleza a través de un uso equilibrado y sostenible de los recursos.