Crimen del parque Delicias

El acusado de degollar a un joven en el parque Delicias no recuerda nada por ir muy bebido

Gustavo Enrique Villanueva, que se enfrenta a 17 años de cárcel por asesinato, ha admitido ser el autor de la muerte, aunque ha asegurado que había bebido tanto que no se acuerda de nada. Carlos Hidalgo Pacheco murió de una puñalada de diez centímetros en el cuello cuando estaba de botellón en el parque Delicias de Zaragoza.

Zaragoza.- “No recuerdo nada, de repente oí: ‘Vete, vete’; y me fui corriendo”. Así se ha mostrado Gustavo Enrique Villanueva, el acusado de acabar con la vida de Carlos Hidalgo Pacheco durante el verano del pasado año en el parque Delicias de Zaragoza.

El joven hondureño, de 22 años, se enfrenta, desde este lunes hasta el jueves, a un Tribunal Popular por un delito de asesinato del que el Ministerio Fiscal solicita 17 años de prisión y 200.000 euros de indemnización. La acusación, ejercida por Juan Rosa, eleva la pena a veinte años de cárcel. Carlos Hidalgo Pacheco murió de una apuñalada de diez centímetros en la yugular cuando estaba de botellón.

Villanueva ha asegurado ante los nueve hombres y mujeres elegidos para juzgarle que no se acuerda de cómo ocurrió la puñalada que sesgó la yugular y con ella la vida de Carlos Hidalgo Pacheco. Aunque su abogada, Carmen Sánchez, ha asegurado que su cliente se considera el autor de los hechos, el acusado no ha sabido describir qué pasó exactamente por ir muy bebido.

Según ha relatado, bebieron al menos siete botellas de vodka entre unas cinco personas. Cantidad que le impide, según ha asegurado en repetidas ocasiones, poder contar con exactitud qué pasó.

El procesado ha relatado que estaba en un botellón en el parque Delicias porque estaban celebrando un cumpleaños y que pidió un cuchillo para cortar unos vasos, pero nada más. “La navaja no era mía, la pedí, ya no sé lo que pasó y ya salí corriendo hacia mi casa donde dormí y al día siguiente me detuvieron”, ha recalcado.

La abogada de la defensa Carmen Sánchez. Foto: Juan López

Es más, a preguntas de su abogada, éste ha reconocido que estuvo más de cinco horas bebiendo y que nueve horas más tarde cuando le hicieron las pruebas de alcoholemia dio cifras altas de embriaguez.

Sin embargo, la acusación cree que él sí que sabe lo que pasó y que pudo deberse a una disputa entre ambos. Es más, según su escrito, junto a la víctima estaba su hermano, quien, al ver la gravedad de lo sucedido llamó a la policía para pedir auxilio. En ese momento, el encausado salió corriendo mientras gritaba: “¡Le he rajado!” para deshacerse del arma en una fuente del recinto. El cuchillo fue recogido por un empleado de la limpieza quien lo entregó a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

El martes continuará el juicio con la declaración de los testigos que dicho día se encontraban en el parque lleno de gente, ya que eran las fiestas de este barrio.