20 años del 11M: así reaccionó Aragón a la masacre yihadista en Madrid

Tres aragoneses perdieron la vida en el atentado y cientos de miles se movilizaron a lo largo de la Comunidad
Paros en Zaragoza en protesta por el atentado un día después. Foto: Archivo Aragón Digital
photo_camera Paros en Zaragoza en protesta por el atentado un día después. Foto: Archivo Aragón Digital

La agenda informativa amanecía llena. Lo propio de uno de los últimos días de la campaña electoral para las elecciones generales. En las tres capitales de provincia de Aragón y también en Madrid. La normalidad frenética antes de acudir a las urnas se paralizó de golpe pasadas las 7.35 horas del 11 de marzo de 2004, tal día como este lunes pero de hace 20 años. En apenas cinco minutos, las bombas de Al Qaeda en cuatro trenes de la red de Cercanías de la capital se cobraron la vida de 190 personas. La cifra oficial ascendió a 192, tres de ellas aragonesas.

Óscar Abril Alegre, nacido en Barcelona pero con padres de Alfambra (Teruel), tenía 19 años y estudiaba INEF, viajaba junto a su novia. María Luisa Polo, de 50, vivía en Alcalá de Henares pero era natural de Ateca. También residía en esa localidad el comandante del Ejército de Tierra Federico Miguel Sierra, zaragozano, que tomó el tren a los 37 años. Los heridos superaron la barrera de los 2.000, el atentado más grave de la historia de España.

Tan repentino fue el golpe la mañana del 11 de marzo como las muestras de repulsa en Aragón y las concentraciones espontáneas, en medio de un clima de desinformación por la autoría de la masacre que duró días. Al mediodía, unas 10.000 personas se concentraron en la plaza del Pilar. Algunos, pancartas y cánticos mediante, señalaban a ETA. Mismas escenas en Huesca, tanto por la mañana frente a la Subdelegación del Gobierno como por la tarde desde la plaza Navarra. Un clamor que llegó a los pueblos y ciudades como Jaca, Sabiñánigo, Barbastro, Monzón o Tamarite. “Monegros contra el terrorismo”, podía leerse en la manifestación de Grañén. 2.000 personas secundaron el minuto de silencio en Teruel.

Después vino la condena unánime de los partidos políticos, sindicatos, empresarios o autoridades eclesiásticas. Se convocó un Pleno extraordinario en las Cortes extraordinario. Pasaban unas pocas horas desde el estallido de las mochilas en los convoyes de Atocha, El Pozo, Santa Eugenia y la calle de Téllez. Las protestas improvisadas dieron pie el día siguiente a concentraciones mucho más multitudinarias y bajo la consigna de unidad institucional y ciudadana. 25.000 en Teruel, 20.000 en Huesca, casi medio millón en Zaragoza pese a la lluvia. De forma paralela, aunque en menor número, se hicieron sentir frente a la sede del PP quienes exigían al Gobierno de España saber la verdad, ante la insistencia de Interior de atribuir los muertos al terrorismo vasco.

Concentración en la plaza del Pilar la mañana del 11 de marzo. Foto: Archivo Aragón Digital
Concentración en la plaza del Pilar la mañana del 11 de marzo. Foto: Archivo Aragón Digital

“ELLA ESTABA EN LA ESTACIÓN, NO TENÍA CULPA DE NADA”

Este diario recogió también los testimonios de aquellos a quienes el terrorismo islamista les arrebató amigos o familiares. María Ángeles era la hermana de María Luisa Polo, una de las tres víctimas mortales aragonesas del 11M. “Nos contábamos todo; ella era mi amiga, mi hermana, habíamos estado siempre juntas Ella simplemente estaba en la estación, no tenía culpa de nada”, contaba un día después de la tragedia. “No solía coger este tren, normalmente iba en autobús a trabajar”, añadía, sobre esa fatídica mañana de la que solo habían pasado 24 horas.

Con todo, sin dejar durante 20 años que caiga en el olvido, y aunque suene a tópico, la vida tuvo que abrirse paso. Las multitudinarias elecciones del día 14 dieron la victoria al PSOE de Zapatero, tres días más tarde, el 17, el Real Zaragoza ganó la que hasta ahora es su última Copa del Rey en Montjuic contra el Real Madrid y en la misma semana salieron a la venta las entradas para el concierto de Metallica en la capital aragonesa. El paso de los días, semanas, meses y años ha abierto una brecha de dos décadas, aunque por momentos a lo largo de este lunes se volverá a esa mañana del 11M de 2004.