S.D. HUESCA 0-0 S.D. AMOREBIETA

Reparto de puntos en El Alcoraz que no satisface a nadie

Los oscenses pagaron cara su falta de puntería en la segunda mitad, encontrándose con un guardameta del Amorebieta que tuvo varias intervenciones de mérito
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photo_camera El empate saca al Huesca del descenso. Foto: LaLiga Hypermotion

No pudo ser. Sestear durante un tramo importante del partido costó caro a la Sociedad Deportiva Huesca, que cuando quiso no estuvo acertada y se topaba con un gran Campos para no moverse el marcador del 0-0 inicial. Los altoaragoneses lo intentaron de todas las formas posibles en la segunda mitad y el punto cosechado les saca del descenso, aunque suena a escaso botín ante el destacado colista. 

Ganar o ganar, no quedaba otra para la Sociedad Deportiva Huesca ante un Amorebieta que es rival directísimo en la lucha por la permanencia. Para ello, Antonio Hidalgo realizaba tres cambios: Vilarrasa dejaba en el banquillo a Martos en el carril zurdo; Korta en el doble pivote por Javi Martínez, y la presencia de Hugo Vallejo en lugar de Joaquín Muñoz. Enfrente, un rival apurando sus últimas y escasas opciones de salvación si no vencía en El Alcoraz. El primer escollo que tendría que solucionar el cuadro oscense era claro: dominar el choque con balón. 

Y ahí bien es sabido por todos que no es la situación que mejor maneja. Sielva demasiado metido entre centrales, estorbándose en salida de balón con Pulido, e intentando encontrar el carril diestro con Nieto y Valentín como puñales. Todo sin ocasiones que llevarse a la boca, siendo el propio Sielva el que con su golpeo a balón parado generaba la mayor sensación de peligro. Por parte del Amorebieta, sin noticias en ataque ni siquiera intenciones. 

La primera clara llegó en el 30, por supuesto tras pelota quieta. Gerard Valentín cogía la moto para pisar línea de fondo y poner el esférico al segundo palo donde aparecía el capitán, Jorge Pulido, para cabecear. Eso sí, emergía Campos con reflejos para desbaratar lo que parecía el tanto que abriera la lata. Poco después llegaría el primer conato visitante, con Carbonell disparando tan tan alto que casi aparece el esférico en Almudévar. No tan arriba, pero probaría también Vilarrasa. Por fin parecía animarse el encuentro, aunque era un espejismo. 

Y con un querer y no poder llegaba el choque al descanso. Auténtica oda al bostezo, aunque al menos los de Hidalgo demostraban algo más. Poco, todo sea dicho, pero algo más. 

SEGUNDA PARTE

Una perdida de Carbonell en salida de balón activó al Huesca y animó a presionar algo más arriba. Eso sí, desaprovechada por un Obeng que, además, estaba viviendo un partido de más brega que brillo. El arranque también sirvió para que la grada se expresara: pitos por constantes pérdidas y aplausos para contrarrestar, conscientes de la importancia de lo que había en juego. Sobre todo tras una buena jugada, la primera en todo el partido, de un Amorebieta que detenía con solvencia Álvaro Fernández. 

Un minuto después, todavía más determinante. Dorrio regalaba el tanto a Rayco, pero llegó el “Grinch”, el mejor, Álvaro Fernández para desbaratarlo otra vez. Complicado arranque para un Hidalgo que tenía que reaccionar: Lombardo, Joaquín y Blasco por Vallejo, Nieto y Elady Zorrilla. Al menos, frenó la sangría, y volvió a aparecer por área contraria. Tenía la mejor del partido Joaquín en el 59, lo hacía bien el atacante pero mejor aún Campos para sacar una grandísima mano abajo y emular a Álvaro para mantener el resultado gafas. 

Por fin entretenía el choque, los equipos se abrían y llegaban más ocasiones. Unzueta sacaba toda su mala intención para mandar un gran disparo colocado que lamía el poste derecho de Álvaro. Necesitaba más calidad el Huesca y Javi Martínez accedía al césped en detrimento de Kortajarena, aunque el Amorebieta estaba siendo ligeramente superior a los oscenses en la segunda mitad. Pero siendo justos, los locales también las tenían. Era Joaquín de nuevo el que ponía en aprietos a Campos, que tuvo que volar para sacar de prácticamente dentro un centro chut que se envenenaba. 

Se volcaba el Huesca en la recta final del partido, especialmente a través de la estrategia. Vilarrasa la tenía clarísima, pegándole con la menos buena para rozar el poste derecho de Campos. Y Bolívar, que con su selección sí marca, sustituía a Obeng en el 81. Por entonces, el guardameta vasco ya era el mejor. Más todavía cuando le sacó otro cabezazo a Javi Martínez, despejando además con fuerza para evitar segundas jugadas. Tras la “empanada” brutal del arranque de la segunda mitad, el Huesca había reaccionado e inclinaba el campo buscando que se rompiera a su favor la balanza. 

Finalmente, los oscenses no lograron lo que buscaban, ganar para dar un paso hacia la salvación. Y de hecho la sensación final con este 0-0 ante el Amorebieta es que estos puntos que se escapan se pueden pagar muy caros a final de temporada. Los vascos son colistas por méritos propios y no vencerles sabe a muy poco, pese a que sirva de momento para salir del descenso.