El muro del Huesca sigue sólido y arranca un empate en Tenerife (0-0)

Pulido tuvo la mejor oportunidad para el Huesca en la segunda mitad, pero los porteros estuvieron a gran nivel para evitar que se moviera el marcador 
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photo_camera Álvaro Fernández sigue brillando y parando a las delanteras rivales

Suma y sigue de la Sociedad Deportiva Huesca en LaLiga Hypermotion. Los altoaragoneses continúan sin conocer la derrota, un partido más, y en esta ocasión se llevaban un valioso empate de su visita al Tenerife en el Heliodoro Rodríguez López. Oportunidades tuvieron ambos para romper los respectivos muros rivales, pero el buen hacer tanto de Álvaro Fernández como de Juan Soriano evitaron que llegara la magia del gol.

Sólo dos cambios, obligados por sanción de Javi Martínez y Zorrilla, entrando Kortajarena y Hugo Vallejo al once titular de Antonio Hidalgo. Lo que funciona, evidentemente, no se toca. Todas las miradas puestas en Álvaro Fernández para comprobar si su estado de gracia se mantenía o el Tenerife era capaz de cortarla, especialmente con un ex jugador del Huesca en punta de lanza: Enric Gallego. Dos intentos de Roberto López y otro de Sergio González en 10 minutos, lejanos del arco del meta altoaragonés, fueron el bagaje inicial de los canarios que sí que desde el inicio mostraban su intención de derribar el muro visitante.

A estas alturas todo el mundo conoce que el Huesca puede no asomar en exceso por campo rival, pero que no te puedes fiar. Hugo Vallejo sellaba una gran jugada personal, marchándose hasta de tres defensores tinerfeños, pero su pase de la muerte lo abortaba de espuela Nacho cuando se olía ya el primer tanto. No llegó la sangre al río, pero ese susto estiró a los de Hidalgo en el partido y comenzaron a verse las primeras posesiones largas para impaciencia del graderío local. El primer reto de superar el fogonazo inicial del Tenerife, más que superado.

Aunque su condición de anfitrión obligaba a apretar a los chicharreros, con más centros buscando el “por si acaso” que con clara idea de cómo hacer daño al Huesca en juego posicional. Eso sí, el bloque defensivo muy bajo de los oscenses siempre tiene su condicionante en necesitar ser perfectos en juego áereo y más ante un tiburón como Gallego. En la primera mitad, desde luego, que lo bordaron.

Otro cantar era el aspecto ofensivo, con Obeng de espectador de lujo sobre el verde y con la única baza de Vallejo y Valentín contra el mundo. Lo cual es un argumento que a veces funciona, pero que evidentemente complica mucho el estrenar el marcador. Sin apenas nada que llevarse a la boca, 0-0 y camino de los vestuarios.

SEGUNDA PARTE

Un fallo de concentración de Pulido a punto estuvo de costar un disgusto nada más salir al césped. Centro de Waldo, Enric Gallego le comía por completo la tostada al capitán oscense y su cabezazo, potentísimo, se estrellaba en el lateral de la red (por fuera). Muy cerca de certificar estuvo de quebrar la racha de Álvaro. El plan del Huesca era el mismo que en el arranque de la primera parte, aguantar el fuego sin quemarse, acostándose cada vez más en una defensa de cinco para tapar las vías interiores de Roberto López, Teto y compañía.

Y como de un calco, la réplica del Huesca. Vallejo era el protagonista guiando la contra, buscando de nuevo el pase de la muerte que sí encontró a Obeng para hacer el tanto, pero el ariete estaba en claro fuera de juego evitando que subiera el luminoso. Si los oscenses estaban hábiles en encontrar un mesías con velocidad, la capacidad de repliegue tinerfeña cada vez era menor. También aprovechando los nervios locales. Tras una larga jugada a balón parado, le quedaba franca a Pulido para fusilar a Juan Soriano, pero el arquero le ganaba la partida en el 61 y mantenía el resultado gafas.

Garitano movía ficha incluyendo a Ángel Rodríguez, ex zaragocista, pasando a 4-4-2. Hidalgo respondía poco después con doble cambio: Blasco por Martos y Lombardo por Kortajarena, para dar oxígeno en la recta final. Y vaya si la tuvo Ángel. Se plantó mano a mano tras un fallo de precisamente Lombardo en construcción de jugada, pero Álvaro se hizo gigante para prolongar su aura y salvar a su equipo por primera vez clara en todo el partido.

El choque estaba para cualquiera de los dos. Y ahí emergió de nuevo Juan Soriano para arrebatarle el gol a Kento con un robo, carrera y posterior zurdazo que pintaba a maravilla en el 87. Pero no. Era la última clara de un partido que acababa 0-0, un empate justo visto lo visto en el Heliodoro Rodríguez López, y que permite al Huesca seguir sumando de cara a su lucha por la salvación. Desde luego que, si es capaz de mantener este nivel de solidez, no se le auguran excesivos problemas.