Víctor Fernández como chaleco antibalas del Real Zaragoza

El entrenador zaragozano ha recuperado cierta paz social que, para mantenerse, debe conllevar resultados inmediatos.
Víctor Fernández sufre un nuevo contratiempo que debe paliar para ganar al Racing de Ferrol
photo_camera Víctor Fernández, el día de su presentación en La Romareda, ante más de un centenar de aficionados

Víctor Fernández se ha tornado en un escudo protector para los dirigentes del Real Zaragoza en una temporada desoladora. Más bien, en un auténtico chaleco antibalas capaz reprimir con la mera presencia cualquier atisbo de ataque dirigido a las altas esferas. Al menos, hasta ahora. Prueba de ello es que el zaragocismo, que por mucho menos ha pedido dimisiones en bloque en La Romareda, no se giró hacia el palco en el partido frente al Elche. Un hecho que contrasta, sin ir más lejos, con el choque ante el Amorebieta, con la zona de tribuna constantemente pidiendo explicaciones.

La llegada de Víctor Fernández ha devuelto un cierto clima de paz social. Hasta la fecha, la afición ha clamado en distintos momentos contra Escribá, contra los jugadores, contra Velázquez y contra la directiva. Y en más de una ocasión. Es ahora, precisamente en el momento de más complicación en toda la temporada, cuando ha emergido la figura de Víctor evitando que se eleven las protestas. Como se vio en el Municipal zaragozano frente al Elche, que si bien dirigió sinfonía hacia sus jugadores, con Bakis como primera diana, no pasó a mayores.

No creció en una tesitura muy grave para el equipo zaragozano, que se la juega en El Alcoraz. En estos momentos, la pelea por el descenso se recrudece y la victoria no se puede negociar para ambos conjuntos. Con Víctor Fernández al frente, el Real Zaragoza, al menos, ha ganado una estabilidad que solo se puede sostener a base de resultados. De momento se mantiene a pesar de cosechar en sus números una victoria, dos empates y dos derrotas; es decir, cinco puntos en cinco partidos. O lo que es lo mismo, urge una mejora para evitar que la temporada se alargue en demasía.

En esta tesitura, el Real Zaragoza prepara su visita al Alcoraz con el agua el cuello. Exactamente igual que su rival, también con 42 puntos a falta de siete jornadas de competición. Los blanquillos guardan descanso este martes tras la sesión de recuperación el lunes, y ya se encararía un partido trascendental a partir del miércoles. Una cita clave donde los zaragocistas se juegan poner tierra de por medio con el descenso o entrar de lleno – todavía más – en la traumática pelea por eludir la Primera RFEF. El chaleco antibalas Víctor Fernández debe ponerse cuanto antes en las matemáticas.