Un Real Zaragoza renovado en carácter y juego

Velázquez está muy orgulloso y satisfecho de los jugadores que tiene. Fotografía: LaLiga.
photo_camera Velázquez ha repetido en los dos últimos partidos la defensa con tres centrales y los once protagonistas. Fotografía: LaLiga.

La llegada de Julio Velázquez trajo inmerso un interrogante para todo el zaragocismo, pues nadie sabía qué efecto real tendría el técnico en el equipo a corto plazo. Tras la victoria ante el Leganés y el empate de este pasado viernes frente al Espanyol, el míster ha resucitado a un equipo que parecía muerto, sin alma y con más defectos que virtudes. En este último choque, el Real Zaragoza supo minimizar a su rival, muy lastrado tras la expulsión, hasta el punto de que pudo haberse llevado los tres puntos al final de los 90 minutos.

De hecho, el equipo del león se marchó del campo del Espanyol con la sensación de que pudo haber cosechado algo más que un empate. A priori, el partido colgaba el cartel de favorito a los catalanes, por dinámica y localidad, pero el Real Zaragoza supo imponerse a estas adversidades e igualar un duelo en el que solamente le faltó un segundo gol, que, visto lo visto, se pudo haber dado en una de las últimas jugadas del partido cuando los visitantes dieron al larguero y posteriormente, tras un tiro de Bermejo, Pachecho hizo una muy buena estirada para mandar el cuero a córner.

El sabor amargo se quedó en los labios por ocasiones como esta, propiciadas por una buena circulación de balón zaragocista y toma de decisiones, pero también por la expulsión de Caler en el 57, que restó mucho potencial a los locales y aupó al club del león, este sábado portando su conjunto avispa. De todas formas, fuera por A o por B, lo único claro es que el equipo ha dado un cambio necesario. Quizá no radical, pero sí que se ven tintes y un atisbo de conjunto competitivo, pillo como es necesario en Segunda, y en el papel más táctico, mucho más ordenado atrás y seguro. Solamente falta algo más de pólvora en ataque.

La explicación de esta transformación, quizá no radical, pero sí notable, tiene mucho que ver en el cambio de formación en los dos últimos duelos. Tanto frente al Leganés como este pasado viernes ante el Espanyol, Velázquez ha apostado por jugar con tres centrales y con los mismos once protagonistas. Parece que el técnico ha encontrado un sistema que le permite esconder las debilidades del equipo e intentar potenciar las virtudes, aunque en esta ecuación también tiene mucho que ver el gran número de bajas que arrastra el Real Zaragoza. Cristian, Bakis, Nieto, Lecoeuche e Iván Azón continúan lesionados y esto no hace sino obligar al entrenador a agitar la coctelera de nombres con la mejor química posible, aspecto que en estas dos últimas citas ha sabido escoger con astucia.

LA NOCHE DE MANU VALLEJO

Por otro lado, días complicados estaba atravesando el futbolista del Real Zaragoza, Manu Vallejo, que venía tras no disputar ni un solo minuto ante el Leganés y pasar, en los últimos tiempos, a tener un papel más secundario, alejado del foco mediático. El jugador de Chiclana de Frontera necesitaba una noche como la de este viernes, en la que salió 18 minutos y marcó el gol decisivo para lograr las tablas e incluso impulsar al equipo a una hipotética victoria que no acabó llegando. Sin lugar a duda, Vallejo fue el futbolista más diferencial que salió del banquillo maño, metiendo el gol necesario con un tiro potente y violento ante el que poco pudo hacer Pacheco. Siendo conocedores de que el Real Zaragoza se encuentra con escasez de efectivos, Vallejo podría, con esta buena actuación, ganarse un hueco en el once inicial, o al menos, ser un hombre mucho más importante de lo que estaba demostrando ser y para lo que aterrizó en el club del león.

Con todo esto, el Real Zaragoza de Julio Velázquez tiene motivos para sonreír. El entrenador ha conseguido reanimar al equipo tanto en carácter como en juego y ofrece un escenario esperanzador de cara al próximo partido liguero ante el Amorebieta. Este viernes, el club maño supo jugar de tú a tú y mirar a la cara a un Espanyol recién descendido y con jugadores con un obvio nivel de Primera División. Solamente falta demostrar que esto no ha sido un espejismo y que esta versión, mucho más dinámica, ha venido para quedarse hasta final de temporada.