Un año de nueva propiedad: luces, sombras y cambios en el Real Zaragoza

La nueva propiedad cumple un año al frente del club
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Luces, sombras y cambios. De todo hay en el seno del Real Zaragoza un año después de que se anunciase la llegada de Sanllehí, Jorge Mas y quienes se ubican detrás de ellos. Desde ese 8 de abril de 2022 han pasado 364 días y ya se puede avanzar un análisis de un proyecto que deja de ser novedoso para dar paso al asentamiento. La cara más evidente es la posibilidad de retornar a Primera y contar con un estadio de primer nivel. Y la cruz más clara es el desapego de la directiva por el proyecto y un Atlético de Madrid que maneja demasiados hilos.

Comenzando por las luces, la situación económica ha mejorado considerablemente. La reducción de la deuda en 20 millones sumado al pago de Hacienda dejan al Real Zaragoza en una notable posición. El presidente, Jorge Mas, ha hablado en numerosas ocasiones que no iban a faltar recursos, y el equipo ya se ha visto en la parte alta de la tabla de presupuestos. Las declaraciones del presidente dan a entender que la inversión continuará, y eso podría dejar al cuadro maño en situación económica muy favorable.

De esta tesitura económica deriva una situación de privilegio en lo que al ascenso respecta. La llegada de Juan Carlos Cordero, director deportivo conocedor de la categoría, sumado a las posibilidades económicas, otorgan el derecho a la ilusión. Y con ella, las ganas de la grada de brindar al equipo el apoyo necesario. Si a esto se suma que, además, más de una docena de jugadores terminan contrato, el Real Zaragoza se encuentra con el año más favorable para volver a la máxima categoría. El regreso a Primera podría producirse tras una década donde nunca se ha llegado a culminar.

Las infraestructuras también están llamadas a experimentar un importante avance. En los campos superiores de la Ciudad Deportiva se ha instalado césped artificial, mientras que los de entrenamiento del primer equipo estrenaron natural. Eso sí, también es cierto que duró poco tiempo en condiciones. Sin embargo, lo más relevante en este capítulo es La Romareda. Zaragoza, por fin, va camino de contar con un campo de primer nivel, y los inversores quieren cambiarle la cara de arriba abajo. Los inversores quieren ponerse al mando del campo durante 75 años, posicionarlo como un estadio puntero y ser sede de eventos como el Mundial 2030.

Jorge Mas ha visitado en varias ocasiones la capital aragonesa

SOMBRAS EN VARIOS FLANCOS

Precisamente el nuevo estadio podría ser la primera de las sombras, aunque no necesariamente la más destacada. Los continuos movimientos de los inversores en esa dirección llevan a preguntarse al zaragocismo hasta qué punto el beneficio en el estadio es la parte fundamental y dónde queda lo deportivo. De momento, los pasos más claros se han dado por La Romareda. De hecho, en las visitas de Mas, la cuestión política ha estado más presente que la deportiva, con prioridad para Ayuntamiento y DGA.

De ahí deriva una segunda: hay un excesivo desapego por el club en la directiva. Esto se evidenció sobremanera hace dos semanas, en el acto de entrega de las insignias de oro a los socios de más de 50 años de zaragocismo. Al acto primordial de la temporada tan solo acudió el director general y ni un solo miembro del Consejo de Administración. Otra muestra del desapego es la falta de representación zaragocista, con un presidente que apenas ha acudido dos veces a ver a su equipo. Una nueva situación que nunca se había vivido en la historia del cuadro aragonés.

A ello hay que sumar una importante falta de transparencia, ocultando los numerosos tentáculos del Atlético de Madrid en el Real Zaragoza. Un año después, la nueva propiedad ni siquiera ha dado a conocer quiénes son los accionistas del grupo. Varias fuentes sitúan a Gil Marín detrás de Jiménez de Parga, que sería máximo accionista del club mediante varias sociedades. Igualmente, la tardanza del Consejo Superior de Deportes en dar el visto bueno a la operación y la implicación de Ares y Amber dejan poco a la imaginación en este asunto. Por su parte, el organismo ejecutivo se encuentra altamente “atletificado”.

Todo este cóctel lleva al Real Zaragoza a sufrir la mayor pérdida de arraigo aragonés en sus casi 100 años de historia. Apenas hay dos miembros del Consejo de Administración con raíces zaragozanas: Cristina Llop, que sí acude a los partidos en La Romareda (también lo hacen Emilio Cruz y Mariano Aguilar, vinculados al Atlético) y Juan Forcén, al que no suele verse. El equipo no está dando buena imagen, por ejemplo, en los partidos fuera de casa, donde únicamente el director general, Raúl Sanllehí, es habitual.

CAMBIOS EN EL CONSEJO

El Consejo de Administración ha quedado completamente renovado. Christian Lapetra (presidente) y Fernando Sáinz de Varanda (vicepresidente) dieron paso a Jorge Mas. Los dos todavía acuden a La Romareda en calidad de aficionados y mantienen su carné de abonado desde hace años. En la comparación se encuentra la evidencia del problema, porque ambos eran siempre fijos en La Romareda y el presidente, también en los desplazamientos. El vicepresidente solía acudir al menos a algunos encuentros a domicilio.

Mas y su equipo prometieron inversión y trabajo

Más nombres. Luis Blasco, consejero delegado y compañero de negocios del empresario zaragozano César Alierta, propietario del club, salió del club. Y tanto Juan Uguet, sobrino de Alierta, como Fernando Sáinz dejaron su sitio a Gustavo Serpa, Mariano Aguilar, Emilio Cruz, Lawrence Cook y Cristina Llop. También salió Fernando de Yarza del Consejo y solo quedó Juan Forcén. Cabe destacar que tanto Blasco como Uguet acudían habitualmente a La Romareda y, en el caso del segundo, también a algunos partidos clave a domicilio.

En el análisis del Consejo se evidencia nuevamente la mano atlética. Por ejemplo, Cristina Llop es miembro de Écija Abogados, entidad asesora del conjunto colchonero y de la que es vicepresidente Jiménez de Parga. Más evidentes son Emilio Cruz, que fue entrenador del Atleti, y Mariano Aguilar, exjugador del club. Tampoco deja lugar a dudas esa afirmación del inversor Joseph Oughourlian, socio del consejero Gustavo Serpa, que habló de sus “amigos del Atleti” que le animaron a invertir en Zaragoza.

MOVIMIENTO EN EL EJECUTIVO

El primero de los cambios se produjo en la dirección general. Raúl Sanllehí tenía la misión de suplir a Luis Carlos Cuartero, persona muy querida en las oficinas, tanto por los trabajadores como por el resto del organismo ejecutivo. Su vinculación al Real Zaragoza en la práctica totalidad de su vida –como futbolista y como trabajador del club– sirvió a Sanllehí para aprender la idiosincrasia de la entidad. Sin embargo, su primer año se ha saldado con más sombras que luces, destacando la contratación de Carcedo o el fichaje de Gueye.

También se produjo movimiento en el departamento de Comunicación. Desde la llegada de la Fundación Zaragoza 2032, fue directivo del área Miguel Gay, con una trayectoria de más de 35 años de periodismo y comunicación ligada al Real Zaragoza. Con la nueva propiedad, dejó el puesto para desempeñar su tarea como responsable de Relaciones Institucionales. Juan Casáñez, que trabajaba en la Fundación del Atlético de Madrid, dio el gran salto a director de Comunicación. Por su parte, Miguel Pérez salió y Rubén González pasó a ser el segundo del gabinete. El comienzo del nuevo departamento no ha sido bueno, con falta de transparencia y extraños procedimientos que han costado enfrentamientos con la prensa.

Hay un nombre en el organigrama del club, Alejandro González Iguacén, responsable del área legal, que nuevamente procede del Atlético de Madrid. Es decir, en este momento, la gran mayoría de las novedades que acoge el club llegan directamente de la mano colchonera. Más de la mitad del organigrama directivo y parte del ejecutivo llevan ese sello.

SUBIR A PRIMERA, OBJETIVO PRIORITARIO

Lo que importa ahora para los propietarios es rentabilizar lo invertido y, para la afición zaragocista, volver a disfrutar con su equipo. El hecho confluye en ambos casos en el ascenso a Primera División y, a poder ser, con un estadio de cinco estrellas. El Real Zaragoza confía en superar las dificultades y, como decía Jorge Mas, contar con los recursos para, por fin, volver a la élite del fútbol español. Y si a alguien le gustan las alturas, ya dijo Sanllehí que quería ver a los maños siendo “un equipo top de Europa” para su centenario…