El Real Zaragoza se despide de la temporada con un triste empate (1-1)

Empate a un tanto entre Real Zaragoza y Albacete en La Romareda con goles de Mouriño y Francés en propia puerta 
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photo_camera Mouriño adelantaba a los maños en el marcador. Foto: LaLiga Hypermotion

Ni el último día de la temporada pudo el Real Zaragoza dar una alegría a su afición. El conjunto aragonés sumaba un punto (1-1) en su despedida de la campaña frente al Albacete, que anotó la igualada casi en el descuento. Ese bucle eterno en el que viven los maños y del que esta 23-24 no ha podido salir. Todo el día de despedida de Gol Sur, que vio en Francés en propia puerta el último anotador de su historia. 

En el último partido de la temporada, y último partido de Gol Sur, Víctor Fernández apostaba “por los de siempre”. Se especulaba con la presencia de algún futbolista más procedente del Deportivo Aragón, pero tendrían que esperar a la segunda mitad. Eso sí, estaba anunciada la titularidad de Toni Moya, cayéndose a última hora por fiebre en detrimento de Marc Aguado. La duda residía en saber qué tipo de partido se podía ver entre dos equipos con nada en juego. El honor sí, y dinero por posición en la clasificación, pero choque intrascendente a grandes rasgos. 

Casi la mayor noticia estaba en la grada, al margen de Gol Sur, con protestas de “hasta los h…” nacidas de Gol de Pie en los primeros compases. La primera ocasión llegaría en el 7, con Gámez poniendo un centro chut que superaba a Altube y que Mollejo no alcanzaba a cabecear. Poético hubiera sido ver al 18 zaragocista, en probablemente su último partido vistiendo la camiseta, anotando en la zona que primero cambiará butacas por andamios. Estaba siendo el mejor, con Liso, y eso que transcurrían sus carreras en el costado zurdo. 

No era un partido brillante, lejos estaba de serlo ajustándonos a la realidad, pero al menos el Real Zaragoza se acercaba. Maikel Mesa y Azón tenían las suyas, con la mira desviada eso sí. Eran pequeñas ráfagas, demasiado aisladas, aunque el Albacete ni siquiera eso. La afición intentaba entretenerse con lo que podía porque con el juego era francamente difícil echarse algo a la boca. Incluso te podías permitir abstraerte y pensar en tus vacaciones o en la lista de la compra sin miedo a perderte nada noticiable. 

“Gámez, quédate” sonaba en La Romareda en el minuto 33, uno antes de que Azón lo volviera a intentar a la remanguillé, con idéntico resultado a los desafíos previos. Mollejo haría lo propio, pero nada. Y así concluyó una primera parte que pareció durar las vidas de un gato. Por supuesto con 0-0 en el luminoso. Sorprendente hubiera sido lo contrario, visto lo visto. 

SEGUNDA PARTE 

Se retiraba al descanso con molestias en la rodilla Azón y entraba Enrich. En un gran centro de Liso, y otro defectuoso remate de Mollejo, el Real Zaragoza pedía penalti. No hubo nada. Entró enchufado al campo el conjunto de Víctor Fernández, que a buen seguro les apremió a ello en el vestuario. Tras robo en tres cuartos, Maikel Mesa soltaba un latigazo que Altube vio pasar cerca de su poste derecho. 

Enrich ponía el nivel de activación, Maikel el centro a balón parado y Mouriño la cabeza, pero de nuevo quedó en un desviado conato de gol. El uruguayo no perdonaría a la segunda. Un gol muy del 15, de fuerza, de creer. Presionó en un balón muerto, intentó despejar un defensor del Albacete y el cedido por el Atlético de Madrid metió el balón en las mallas en el 60. Fiesta en La Romareda, que volvió a demostrar que la fidelidad no entiende de resultados. 

Manu Vallejo y Terrer por Maikel Mesa y Marc Aguado, los siguientes movimientos de Víctor Fernández. Liso por entonces ya era el mejor, se entendía con Sergi Enrich, y el Real Zaragoza vivía sus momentos más dulces del choque. En el 68, enésima jugada individual del canterano, cuyo trallazo se marchaba lamiendo la escuadra izquierda de Altube. 

El Albacete asomó por primera vez con peligro en el 74. Y marcó Higinio. Pero el linier señalaba fuera de juego, que parecía milimétrico. Era la primera de varias, ya que Edgar Badía se lucía poco después tras un gran disparo de Agus Medina que salvó de que se colara por la escuadra. “Edgar quédate” retumbaba en el graderío. El penúltimo de los canteranos en salir al césped fue Juan Sebastián, proyecto de carrilero derecho muy serio, y lo hizo por un Mollejo que también se marchó ovacionadísimo de La Romareda

El mazazo llegó rozando el descuento, como siempre, y el destino quiso que fuera Francés en propia puerta el último goleador en Gol Sur. Empataba el Albacete tras avisar durante un rato, devolviendo a la realidad a un Real Zaragoza que tiene mucho no, muchísimo trabajo por delante para dignificar su imagen de esta temporada. 

La afición sí se expresó al final, con un "fuera, fuera" claro y rotundo.