El Real Zaragoza se come al Sporting y mira hacia arriba (3-0)

Victoria clara y rotunda del conjunto maño tras los goles de Izquierdoz en propia puerta, Maikel Mesa y Francho Serrano. 
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photo_camera Maikel Mesa hacía el segundo gol del partido. Foto: LaLiga Hypermotion

Victoria, y qué victoria, del Real Zaragoza. En un partido denominado frontera por la distancia entre los de arriba y la del conjunto maño, los de Velázquez cuajaron una de las actuaciones más completas de la temporada. Lo hacían ante el Sporting, imponiéndose por 3-0 gracias a los tantos de Izquierdoz en propia puerta, Mesa y Francho para deleite de La Romareda. Eso sí, las lágrimas de Guti, lesionado en su debut tras cuajar una muy buena actuación, tiñen de incertidumbre los próximos días.

Velázquez movía el once, aunque no así el sistema. Akim debutaba en el carril diestro (dejando a Mollejo en el zurdo), mientras que Guti regresaba a casa por la puerta grande, en el once para sustituir al sancionado Marc Aguado. Con una grada presentando una entrada notable, arrancaría el partido. Eso sí, con ningún equipo queriendo tomar más riesgos de los necesarios. Algo previsible por otra parte teniendo en cuenta el perfil de ambos entrenadores.

Eso sí, con dos agitadores. En los visitantes Hassan, quien probaba su disparo tras driblar, su especialidad, marchándose a la izquierda de Badía. En locales, Mollejo, con un centro que se envenenaba y salía por poco por encima de Yáñez. Vaya duelo se avecinaba en esa banda con los dos. Por la otra, por cierto, buenas maneras de Akim en sus primeros minutos como zaragocista. Tenía Toni Moya un caramelo de falta en el 16, pero disparaba por dos ocasiones a la barrera. Aunque el ex del Alavés, en su función de ancla, hacía crecer al equipo a través del dominio de balón.

Se buscaban Raúl Guti y Maikel Mesa tratando de combinar en zonas calientes, aunque el Sporting, equipo con más porterías a cero de la categoría, se cerraba bien. Y como Mollejo le ganaba defensivamente los intentos de correr a Hassan, el choque se convertía en un duelo intenso pero sin ocasiones claras. Eso sí, el número 20 se lo merece todo. Enorme centro al segundo palo de Francho que vio cómo entraba Mollejo como cuchillo en mantequilla. El carrilero ponía el esférico tenso, con la testa, donde pudieran pasar cosas. Y lo que pasó es que Izquierdoz, él no quería, lo introducía en su propia portería. 1-0, minuto 38 y fiesta en La Romareda.

Dentro de que no era el partido una fiesta futbolística, el Real Zaragoza sí había tenido hasta ese momento más iniciativa, empuje y hambre. Algo que por ejemplo en Alcorcón ni apareció. El Sporting, maniatado, no encontraba sus habituales vías ofensivas con Cote y Hassan. También Lluís, Mouriño y Francés se zafaban con acierto de Otero y Djuka. Y con la clásica amarilla injusta a Mollejo, como es habitual, acababa una primera parte con sonrisa, al menos momentánea.

SEGUNDA PARTE

La segunda parte comenzaba con un “casi” más grande incluso que el gol. Gran contra guiada por Francho para Akim, centro del argelino al corazón del área para que Maikel Mesa la dejara pasar. Al segundo palo llegaba Guti, quien se estrellaba contra el poste y contra el defensor asturiano, haciéndose mucho daño, y en una jugada de más que probable penalti por llegar tarde Rivera. Tanto que se tenía que retirar del terreno de juego lesionado. Mala noticia para el canterano en su reciente regreso al club de sus amores, marchándose llorando a lágrima viva del césped y con una cojera más que visible.

Un momento muy difícil para todo el equipo, que a punto estuvo de costar además muy caro. Gaspar sentaba a Grau, recién entrado al campo, y soltaba un derechazo que lamía la escuadra de la meta defendida por Badía. El partido había cambiado. El Sporting se adueñaba del choque y daba un paso adelante, empezando a aparecer más Hassan. Providencial estuvo Francés para evitar su mano a mano en el 61, como ejemplo. Por no hablar del hombre milagro: Edgar Badía.

El guardameta le sacaba una mano prodigiosa a Cote, con la punta de los dedos para desviar su disparo al larguero. Era un golazo, pero acabó siendo la intervención del año probablemente. Y de la de Edgar a la de Maikel Mesa. El atacante zaragocista fue el más listo de la clase para robar ante Rober Pier y definir con una clase que se le cae de los bolsillos. 2-0 en el 66 y al menos olvidada durante un rato la evidente tristeza con la que se había contagiado el estadio tras las lágrimas de Guti.

Y ni digamos en el 70. Verbena de Yáñez, marcándose un Poussin en la ida, para que Francho estuviera más listo que nadie a la hora de robar y hacer el tanto a portería vacía. 3-0 y la fiesta montada en La Romareda. Tantas y tantas veces se le han escapado puntos al Real Zaragoza por “liadas” defensivas que todavía se disfruta más si vences aprovechando las del rival. Con todo, Enrich y Valera, que volvía tras lesión, al césped por Maikel Mesa y Azón.

La recta final también era como tenía que ser. El Real Zaragoza se asentaba en su cómoda ventaja para que pasaran los minutos y el Sporting, al menos por vergüenza torera, adelantaba líneas buscando recortarla. Eso sí, había espacio para la contra. Valera la tuvo aunque impactó mal con su exterior en el 81. Y momento hubo también para que Vallejo y Lecoeuche tuvieran minutos para dar descanso a Akim Zedadka, ovacionadísimo, y a Mollejo con La Romareda en pie.

Enrich conectaba con Vallejo y el primero, que todavía no se ha estrenado, obligó a Sánchez (en el césped por fea lesión de Yáñez) a un paradón para evitar el cuarto. El arquero, salvador de nuevo poco después ante Manu Vallejo tras el enésimo error atrás de un Sporting desconocido.

Así, con 3-0, acababa un partido redondo del Real Zaragoza, que suma tres consecutivos sin recibir tanto gracias a una actuación defensiva enorme y, por supuesto, a las alas de Edgar Badía. Tocará estar pendiente de Raúl Guti y su rodilla, lunar de una noche prácticamente perfecta para el zaragocismo.