El Real Zaragoza apuesta al sufrimiento y cae ante un Burgos muy eficaz (1-3)

Dura derrota del Real Zaragoza por 1-3 en La Romareda ante el Burgos en la jornada 38 de LaLiga Hypermotion. 
adrianliso
photo_camera Liso fue el mejor del Real Zaragoza ante el Burgos. Foto: LaLiga Hypermotion

Equipo aspirina, un día más. El peor visitante de la categoría llegaba a La Romareda y el Real Zaragoza sentía esa necesidad de ganar para dejar de sufrir. Es decir, dos ingredientes que, combinados en los últimos años, suelen generar un cóctel amargo. Derrota por 1-3 ante el Burgos, que tiró de eficacia ante los de Víctor Fernández, superiores por momentos pero no certeros ante Caro.

Con el apellido materno en la camiseta, el Real Zaragoza aportaba importantes novedades en el once. La mayor, el regreso ovacionadísimo del Santo a la portería, Cristian Álvarez, desde que se lesionara el 21 de octubre del pasado año. Por lo demás, Valera, Mouriño y Grau al once en detrimento de Zedadka, Marc Aguado y Jair. Defensa de cinco, con carriles para Valera y Gámez. Y con intención de dominar salían los zaragocistas, teniendo además la primera clara del choque en botas de Valera. Robaba Moya, asistía Mesa y disparaba el zurdo al lateral de la red en posición demasiado escorada. Corría el minuto 3, declaración de intenciones.

No era precisamente el partido con más ritmo del mundo. El del Burgos, cansino. El del Real Zaragoza, tratando de acelerar con Azón y Liso estirando. Cada vez que podían, los de Víctor Fernández robaban y a correr. Le caía a Mesa y el canario no se lo pensaba, pero su tiro se iba desviado por no demasiado en el 12. El partido lo gobernaba Toni Moya antes de diluirse, aunque faltaba el “punch” final para romper el resultado gafas. Ese último pase, ese último disparo. Lo que te da victorias, básicamente.

Poco sucedía a tenor de la verdad. Lo más emotivo en el 21, con una ovación de La Romareda en homenaje a Jorge Herrero, más conocido en redes sociales como @cokedelajungla, fallecido hace una semana. En el marcador su frase que se ha hecho icónica: “Qué bonito es ser aficionado del mejor club del mundo”. Poco después, en el 25, Maikel Mesa lo intentaba con un cabezazo, de nuevo con la mirada desviada. Eso sí, el que no necesitó más que una para llevarla a la cazuela fue el cuadro visitante.

Recogía la pelota Joni Montiel, se la guisaba y se la comía. Zurdazo a la escuadra, imposible para Cristian, y 0-1 en el 27. Le costaba reaccionar al Real Zaragoza, que se atascaba por zona central y eso evitaba también hacer daño por fuera. El Burgos, por su parte, crecía. Eso sí, lo que perdonaría Liso dolió y mucho. Pelota para su zurda, ideal, la que hubiera pedido él mismo, pero su disparo se marchaba alto por milímetros cuando ya se cantaba el empate.

Por poco se le marcharía también a Toni Moya en el 41 en un lanzamiento con efecto que Caro veía pasar muy cerca de su poste izquierdo. Ni qué decir tiene que la derrota era de todo menos justa. Y por una vez la fortuna sonrió, después de darle muchos cabezazos para derribar el muro. Liso en el 46 se sacaba de la manga un zurdazo brutal que repelía la madera. La jugada continuaba, le pegaba Toni Moya y Jaume Grau, con lo justo, desviaba su lanzamiento para convertir el tanto y llevar algo de justicia al marcador. 1-1 al descanso y un Real Zaragoza superior.

SEGUNDA PARTE

Jair por Lluís López, cambio al descanso en el Real Zaragoza. Y pronto llegó el aguacero desde el cielo y el jarro de agua fría en el césped. Con 25 segundos disputados, desajuste tremendo en la zaga blanquilla y Curro, el ejecutor del Burgos, batía a Cristian tras rozar en Mouriño. 1-2 y a remar otra vez. Reaccionaba poco a poco el cuadro blanquillo tras la “caraja” y lo hacía, con quién si no, Adrián Liso. Una cabalgada suya en el 54 ponía en apuros al Burgos, que sólo podían pararle con una clara falta de Borja con amarilla como consecuencia.

Eso sí, la tendría a la contra también por medio de Appin, con un disparo muy débil a las manos de Cristian. El mejor del Real Zaragoza por entonces era Liso, de largo además. De nuevo partiendo desde derecha ponía el “uy” en las gradas, aunque no encontraba puerta su trallazo lejano. Grau, poco después, tres cuartos de lo mismo. Era un acoso y derribo por momentos de los de Víctor Fernández, contando con lo increíble del resultado negativo de 1-2. Otra tendría Maikel Mesa tras dejarla muerta Azón con el pecho. Pero la vida seguía igual, como para Valera y Francés poco después.

En el 69, choque brutal entre cabezas de Mumo y Elgezábal, ambos del Burgos, y ocho minutos parado el partido con la Cruz Roja atendiéndoles. El primero tuvo que retirarse, el segundo decidió continuar, con aparatoso vendaje en la cabeza. No le sentó bien la reanudación al Real Zaragoza, ni mucho menos. En un día bastante aciago en defensa, Francés se resbalaba en un balón largo, Álex aprovechaba para plantarse ante Cristian y con facilidad batirle para sellar el 1-3 en el 83.

Con el desesperante Valera en cabeza, la diferencia de efectividad había marcado el choque. Quizás también la tardanza de Víctor Fernández en hacer cambios, sólo uno en el descanso. Los siguientes llegarían en el 89, con Enrich, Zedadka y Cuenca por Maikel Mesa, Gámez y Valera, que se marchaba entre silbidos.

11 de descuento decretaba el colegiado, aunque el pescado estaba más que vendido en La Romareda. Derrota dura la cosechada por el Real Zaragoza en La Romareda en un día que estaba señalado para certificar la permanencia en LaLiga Hypermotion. Como viene siendo habitual desde hace años, el día perfecto para pifiarla y decirle al mundo entero que “quiere” seguir sufriendo tras este 1-3 contra el Burgos.