Puado da el disgusto al Real Zaragoza en el regreso de Víctor Fernández (0-1)

Derrota del Real Zaragoza en La Romareda ante el Espanyol en un encuentro que decidió Puado con un gol en los primeros minutos de partido 
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photo_camera El ex zaragocista sellaba la derrota del conjunto aragonés. Foto: LaLiga Hypermotion

No pudo ser. Y no precisamente por no haberlo intentado. El Real Zaragoza caía en La Romareda por 0-1 ante el R.C.D. Espanyol merced a un tempranero gol de Javi Puado. Cruel destino. Los pupilos de Víctor Fernández dieron buena imagen apretando en la segunda parte y mereciendo el empate, pero a los periquitos les valió con su actitud defensiva y también su juego con el reloj para llevarse los tres puntos.

Con un ambientazo espectacular, con el homenaje a los héroes de Montjuic y con novedades en el 11 de Víctor Fernández. Badía en portería; Mouriño (lateral derecho), Francés, Jair y Lecoeuche en la zaga; doble pivote para Francho y Toni Moya; línea de tres con Valera, Maikel Mesa y Mollejo; en punta, Sinan Bakis. Lo cierto, a tenor de la verdad, es que el inicio de partido fue un auténtico desastre ante un rival que apretó y apretó hasta conseguir lo que buscaba.

En apenas seis minutos la tuvo Keidi Bare, la tuvo Braithwaite, y la aprovechó Javi Puado. Pidiendo perdón a La Romareda, el ex zaragocista batía a Edgar Badía tras culminar un buen servicio de Brian Oliván. Mala presión por parte de los maños y primera vacuna. No se amilanaron, aunque costaba ver de cerca a Joan García. Lo intentaba Jair Amador con un cabezazo a balón parado, tan tan forzado que no se puede considerar ni ocasión en el minuto 14. Eso sí, el Espanyol también tenía claro que el filón lo tenía por su costado zurdo, haciendo sufrir lo indecible a Mouriño.

Al menos, se veía más fútbol asociativo que otros días, si bien es cierto que los periquitos no sufrían nada. El equipo de Víctor Fernández intentaba avanzar con balón, volcando prácticamente todo hacia la banda zurda de Lecoeuche y Mollejo por la incapacidad de Mouriño de desempeñarse en una posición que no es la suya. Por tanto, Valera también se veía indirectamente perjudicado. Eso sí, cuando el extremo aparecía no tenía otra forma el Espanyol de mandarle a la lona, viendo la amarilla por ello Brian Oliván y Víctor Ruiz.

La más clara, sin ser clara, la tuvo el Real Zaragoza en el 33 con un lanzamiento de falta de Toni Moya que no alcanzó por poco Mouriño ante el fallo en el despeje de Joan. Todo transcurría en terreno de juego del R.C.D. Espanyol, pero no había forma de encontrar espacios. Maikel Mesa recibía donde no hacía daño, Bakis excesivamente lento y los centrales catalanes cómodos en su misión. Eso sí, a la contra, peligro, aunque a Puado se la marchaba esta vez muy alta. También con Braithwaite, que se topó con un providencial Francés para tapar un disparo que olía sangre. El danés, por cierto, segundo lesionado para los periquitos tras Rubén Sánchez antes de llegar al descanso con 0-1.

SEGUNDA PARTE

El único cambio, Pere Milla por Braithwaite en los visitantes. Y fue clave nada más entrar, pero no en la zona del campo donde suele serlo. Porque en el 49, jugada ensayada del Real Zaragoza para Francés, quien cabeceaba perfecto al segundo palo, superando a Joan García, pero no a un Milla que la sacaba bajo palos. El arranque de los de Víctor Fernández era el que tenía que ser y la afición apretaba de lo lindo en busca de un empate que supondría un consuelo.

El siguiente en probar fue Bakis, con un escorzo espectacular en media chilena que se marchaba alto por centímetros. Merecía más el cuadro maño, mucho más. Presionando altos, volcados en campo del R.C.D. Espanyol, sólo faltaba el acierto en el último tercio para cobrar la recompensa, pero los periquitos aguantaban como gato panza arriba tirando ya del “otro fútbol”. A todo esto, pasó desapercibido prácticamente un posible penalti sobre Germán Valera que ni se revisó.

Doble cambio de Víctor Fernández en el 64: debutaba Liso por Mollejo y Azón entraba por Bakis en punta de ataque. Empezaba a faltar calma y a aparecer la impaciencia, pero era innegociable que el equipo seguía y seguía intentándolo con valentía. Eso sí, la fuerza ya no era la misma y el frenesí tampoco, pareciendo que el fogonazo se iba apagando poco a poco. El Espanyol lo sabía y empezaba a meterle dormidina a cada posesión.

La más clara la tendría de nuevo Francés tras un gran centro de Liso al que el canterano llegaba tan forzado que no podía dirigir bien, molestado por Omar in extremis. Manu Vallejo y Marc Aguado entraban para la recta final por Valera y Francho, exhaustos.

El Espanyol seguía haciendo su partido, el mal alabado “otro fútbol” que desespera y que, desde luego, flaco favor hace una categoría ya de por sí degradada por la falta de calidad. Pero en La Romareda le sirvió. Victoria por 0-1 de los catalanes ante un Real Zaragoza que mereció al menos el empate, pero que se marchaba de vacío en el estreno de Víctor Fernández.