Real Zaragoza 2-0 Andorra

El Real Zaragoza brinda oxígeno a La Romareda venciendo al Andorra (2-0)

Francho Serrano y Fran Gámez decantaron el duelo del Real Zaragoza frente al Andorra con goles que sirvieron para tumbar al Andorra 
fran-gamez-gol
photo_camera Fran Gámez anotó de tijera para poner el 2-0 del Real Zaragoza ante el Andorra. Foto: LaLiga

Respira tranquilo el zaragocismo después de volver a ver ganar a su equipo en casa. Por fin, el Real Zaragoza brindó a los suyos el sabor del triunfo, un dulce que había quedado casi olvidado y que se necesitaba como el comer. Casi como el respirar. Francho en la primera parte y Fran Gámez en la segunda llevaron las bombonas en forma de gol a La Romareda ante el Andorra para gusto de la grada, que hasta vivió con tranquilidad el tramo final.

Cambio importante en el once zaragocista, con Badía debutando en La Romareda y vuelta a la línea de cinco. Allí, Fran Gámez ocupaba la banda derecha, y en el eje de la zaga, Lluís, Mouriño y Francés. Por la izquierda, Víctor Mollejo. Francho, Toni Moya y Marc Aguado volverían a componer la sala de máquinas, con Mesa y Azón más adelantados. Volvía el 9 al Municipal. Karrikaburu era el hombre más peligroso del Andorra.

Había que dar una alegría a la maltratada afición, que acudía al estadio a una hora prudente, agradable. Pero quien se hubiese retrasado algo, se perdería la primera, que fue para el Andorra en el minuto 1, con disparo alto de José Marsá. Y la segunda, de Azón obligando a intervenir a Dani. Incluso la tercera, antes de cumplirse el 5. Disparo de Moya desde la frontal que se marchaba algo desviado. Así que el duelo tenía ritmo en esos primeros compases.

El meticuloso juego del Andorra pasaba, incluso, por poner nerviosa a La Romareda. No tenían prisa. Tampoco el Real Zaragoza, que no presionaba en exceso la salida de pelota de estos. Ambos con defensa de cinco y tratando de protegerse. No gustaba que los del Principado tuviesen la pelota, y menos cuando conseguían centrar. Sin peligro, todo hay que decirlo, cuando se cumplía el primer cuarto de hora. De hecho, la más clara era para los maños, con Marsá evitando que llegase el pase de la muerte a un Azón que se relamía.

Comenzaba entonces la desesperante y soporífera primera parte en La Romareda que solo Francho iba a remediar. Primero evitó los bostezos con una internada que no terminó en gol por poco, cuando casi logra batir a los del Principado. Pero el Andorra seguía a lo suyo, con el meta Dani y su séquito de defensas poniendo los nervios en un Municipal que pitaba sin éxito. No había forma de que el Andorra avanzase ni de que el Real Zaragoza presionase en condiciones. Y cuando lo hacía, lograba zafarse.

Así que se llegó al minuto 25 con Dani y su pelota en los pies como imagen más repetida. Y de ahí al 35, aunque para entonces, la presión zaragocista mejoraba considerablemente. Y otra cuestión más que se repite es la de fallar atrás, aunque Karrikaburu no supo aprovechar el error de Gámez y Badía. Para entonces, el Gol Sur de La Romareda, se tomaba la justicia por su mano y comenzaba una ola que llegaba hasta la mitad de la tribuna. Una situación que describe perfectamente lo que se estaba viendo en La Romareda.

Así que tuvo que llegar un hombre de la casa, de los que han vivido toda la vida el Real Zaragoza, para acabar con el suplicio. Perdió la pelota el Andorra en la frontal y ahí estaba el canterano para disparar y poner el 1-0 en el minuto 44. Terminaba así la primera parte, el sopor, el no adelantarse. Tocaba mantener la ventaja y ampliarla para no sufrir, que ya es momento de dejar de hacerlo.

SEGUNDA PARTE PARA RESOLVER

Badía intervenía nada más comenzar el segundo asalto para evitar el empate. Paradón al remate de cabeza de Scheidler, y hay van unos cuantos a pesar de haber disputado solo dos partidos. El Andorra estaba siendo mejor que los maños tras el paso por vestuarios y estos debían reubicarse de forma inmediata. Y en estas, Marc Aguado se retiraba tocado y entraba Jaume Grau. La irónica ola a las gradas tomaba forma como irónico hilo conductor del encuentro.

Pero a pesar de sufrir, sabía aguantar el cuadro blanquillo. Y, sobre todo, aprovecharse de los puntos flacos del Andorra. Por eso llegaría el segundo en La Romareda. Falta que se pedía Toni Moya para lanzarla directamente al larguero. Ahí estaría Fran Gámez y una tijereta como recurso extraordinario para enviarla dentro y hacer el 2-0. Qué inmensa alegría para La Romareda, sabedora por experiencia propia que lo último que podía hacer era fiarse. Estuvo cerca de respirar con el tercero, obra de Maikel Mesa, pero quedó anulado por fuera de juego.

A partir de ahí, el Andorra fue un equipo muerto, y el Real Zaragoza, sin grandes alardes futbolísticos pero en un buen partido, se dedicó a manejar el partido y a sacudirse las escasas acometidas visitantes. Esta vez, la victoria no parecía peligrar. Y solo fue cuestión de dejar pasar los minutos hasta llegar al 90. Eso hizo un cuadro zaragocista que tomó, más que aire, una bombona de oxígeno. Y que consiguió devolver la tranquilidad a La Romareda con un 2-0 que sabe muy dulce.

FICHA TÉCNICA:

Real Zaragoza: Edgar Badía; Fran Gámez, Lluís López, Mouriño, Francés; Francho, Marc Aguado (Jaume Grau, min 50’), Toni Moya (Vaquero, min 93), Maikel Mesa (Manu Vallejo, min 76’); Mollejo (Lecoeuche, min 93’), Iván Azón (Sergi Enrich, min 76’).

F.C. Andorra: Dani, Petxarroman, Pastor (Iker Benito, min 74’), Adri, José Marsá (Calvo, min 86’), Pampin; Molina (Lobete, min 74’), Jandro, Iván Gil; Scheidler (Álvaro Martín, min 74’), Karrikaburu.

Árbitro: Cid Camacho. Amonestó a Fran Gámez (min 60’) y a Karrikaburu (min 69’).

Goles: 1-0, Francho (min 45’); 2-0, Fran Gámez (min 66’).