El Real Zaragoza despega las alas sin resultado

Un punto que no vale y unas sensaciones que sí, dejaron un sabor agridulce en el paladar del Real Zaragoza
Borge ante Cazorla
photo_camera Borge es una de las mejores noticias en el Real Zaragoza. Foto: LaLiga

Un punto que no vale y unas sensaciones que sí, dejaron un sabor agridulce en el paladar zaragocista. Porque aguantar un siete de 27 es misión casi imposible en el banquillo del Real Zaragoza, por mucha injusticia que haya detrás. Pero también es cierto que los maños completaron un gran partido ante su gente; el empate no bueno, pero sí las formas de conseguirlo. Y dentro de las notas agradables surgieron sus dos laterales, Borge y Lecoeuche, que bordaron su actuación.

Comenzando por el canterano, todo parece indicar que se va a quedar como el dueño de esa banda derecha. Especialmente atrás, el canterano mostró una solidez admirable por arriba y por abajo, dejando inactiva la banda izquierda del Real Oviedo. No pudieron con él, e incluso se atrevió a hacer incursiones en ataque, siendo él quien se lo dejaba en bandeja a Enrich en la segunda mitad y haciendo héroe a Román. También mostró su faceta defensiva evitando el tanto del Oviedo en última instancia con la ayuda de Francés. La solidez se vio en que la más clara de los carbayones fue en un error de Rebollo.

Dando paso al flanco izquierdo, Lecoeuche empieza a gustar en La Romareda. Sube bien la banda, centra con criterio y no sufre en exceso atrás. Se trata de un lateral de carácter ofensivo que, además, estuvo cerca de ver puerta con un centro chut que se envenenó. Solo la estirada de Leo Román pudo desviar un balón que apuntaba a colarse por toda la escuadra. Los centros se sucedieron, las jugadas de peligro llevaron importante carga de Lecoeuche y no culminó con el gol cuando parecía que se podía celebrar en La Romareda.

El Real Zaragoza desplegó sus alas por las bandas, siendo estos dos los más destacados, aunque no los únicos. Porque atrás, Jair y Francés volvieron a levantar el muro defensivo que permitió ganar cinco partidos seguidos colocando a los de Escribá en lo más alto. Y en el centro del campo, Grau llevó el timón marcando el ritmo y Francho volvió para dar una o dos bombonas de oxígeno al conjunto maño. Además, Maikel Mesa confirmó su recuperación partiendo de inicio.

Lo que faltó, y viene faltando desde hace un mes ya, es ganar. El Real Zaragoza deja buenas sensaciones, pero no los tres puntos, que es realmente lo que vale. Y el cuadro aragonés tiene la obligación de hacerlo una vez más frente al Elche para acabar con unos resultados que empiezan a ahogar. El camino se marcó ante el Real Oviedo, pero es una senda que debe desembocar inmediatamente en triunfos y no solo en sensaciones.