Cuando Primera RFEF también es motivo de ilusión en el Real Zaragoza

El Deportivo Aragón, filial del Real Zaragoza, se juega la primera eliminatoria del playoff de ascenso a Primera RFEF ante el Pontevedra.
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photo_camera El Deportivo Aragón se ha ejercitado en La Romareda para preparar el partido de ida ante el Pontevedra

Primera RFEF, aquella categoría de desolación, casi innombrable para el primer equipo del Real Zaragoza, se convierte en un motivo de alegría para el filial. Son las dualidades del fútbol, capaz de convertir el tercer peldaño español en la tragedia y el sueño. El Deportivo Aragón prepara una cita de gran impacto para los jóvenes zaragocistas, que ya han tomado su primer contacto con La Romareda. Un escenario de gestas y sueños que se hacen realidad donde los pequeños leones no renuncian a nada este domingo contra el Pontevedra.

Con buen criterio, el Deportivo Aragón se ha ejercitado a las órdenes de su míster, Emilio Larraz, en el Municipal. Hay que hacerse pronto a un estadio de sobras conocido por muchos desde la grada, pero que cambia radicalmente cuando toca convertirse en protagonista principal. Esa ha sido una de las claves que se han trabajado en la semana del primer asalto del playoff a Primera RFEF.

Precisamente en esta sesión se ha trabajado antes fuera del terreno de juego. Hay que gestionar y preparar la grandeza del escenario. Jugar en La Romareda es una cuestión de calado. Y más cuando el zaragocismo se moviliza por la causa. De hecho, los grupos de animación ya han hecho un llamado a acompañar al filial del Real Zaragoza en el Municipal. Desde luego, solos no parece que vayan a sentirse.

Enfrente, un Pontevedra llamado al ascenso. La obligación no es de los blanquillos, cuyo objetivo era la permanencia, sino de los visitantes. Su proyecto, de ascenso obligado, pasa por ganar en La Romareda a un Deportivo Aragón con la ilusión por bandera. Ilusión frente a necesidad, una mezcla que a menudo es explosiva en el fútbol.

PRIMER ASALTO

Este domingo, La Romareda se prepara para el duelo. El primer asalto de un filial del Real Zaragoza que no renuncia a nada. Todavía queda, para bien y para mal, la vuelta de la eliminatoria en tierras gallegas, en otro escenario que apunta a ser imponente. Y en caso de superarlo, cuestión de una dificultad mayúscula, todavía tendría por delante la final.

Es decir, los chicos de Emilio Larraz van abanderados simplemente con la ilusión, conscientes de que no tienen presión. Simplemente, la obligación de disfrutar, en muchos casos, de un debut en un estadio histórico al que aspiran jugar mucho tiempo como locales.

La aventura durará lo que tenga que durar, pero mientras, sigue viva la llama. Y como mínimo, se llevarán el premio de jugar en La Romareda vistiendo la elástica del Real Zaragoza.