Real Zaragoza 0-1 Amorebieta

El colista Amorebieta incendia La Romareda y fulmina al Real Zaragoza (0-1)

El Real Zaragoza cayó fulminado en la última jugada frente al Amorebieta, que se llevó un botín de oro en tierras aragonesas. 

El Amorebieta conquista La Romareda y fulmina al Real Zaragoza. Foto: LaLiga
photo_camera El Amorebieta conquista La Romareda y fulmina al Real Zaragoza. Foto: LaLiga

Fulminados absolutamente. Ridículo mayúsculo del Real Zaragoza cayendo 0-1 frente al colista. Un gol del Amorebieta, concretamente de Morci, en el último minuto, ha provocado un incendio inmenso, una indignación absoluta, tras un partido que da auténtico miedo. Los maños no merecieron ganar y pagó de la peor forma su falta de ideas. La Romareda señaló a los jugadores, pidió la marcha de Velázquez y más de un aficionado se giró hacia el palco exigiendo respuestas.

En su primera final, por mucho que le pese, Velázquez, apostaba por el regreso a la defensa de cinco. Antes del muro atrás, Badía se colocaba en portería, con Mouriño, Lluís y Francés en el eje de la zaga. En los carriles, Zedadka y Varela. Clásico trivote en el centro del campo, donde Francho, Marc Aguado y Toni Moya debían controlar el juego. Arriba, Mollejo y Maikel Mesa. Por parte del Amorebieta, destacaba el exzaragocista Erik Morán, y en el banquillo se encontraba un gran viejo conocido, Dani Lasure.

La bienvenida la daba una paciente Romareda, que si bien silbó el nombre de Velázquez, no reprochó a los suyos al comienzo. Poco iba a durar el perdón de la grada zaragocista, que pudo elaborar en los primeros 45 minutos una lista extensa de actividades a las que dedicar el tiempo mejores que acudir a La Romareda. Destacado solo hubo pitos, que llegaron en el 8 un mal despeje de Mouriño; en el 12, cuando el cuadro aragonés se dedicó a jugar atrás porque sí; o en el 20, ahí porque no sucedía absolutamente nada y el duelo era un muermazo.

Por decir algo del Real Zaragoza, Mollejo remató un mal pase de la muerte de Francho, previo balón bien filtrado de Moya. O la única con relativo peligro, un balón que se llevó Valera muy escorado en el 35 que culminó con Campos repeliendo el cuero. El problema era muy serio, porque un desconocedor de los equipos, tras los primeros soporíferos 45 minutos, no iba a saber quién era el colista y quién no. Quién se encontraba desahuciado y quien confiaba, según la entidad, en entrar en el playoff con el sueño de ascender. Los primeros 45 minutos ante el colista habían resultado sencillamente ridículos.

La Romareda, que comenzaba a perder la anestesia de los últimos días, empezó a señalar a los suyos. Y con razón. “Queremos un tiro a puerta” o el famoso “pasan los jugadores, la directiva mañana ya no está” fueron algunas de las sinfonías que la grada entonó. Pero lo más destacado – además de que parecía que Francho no podría seguir – fue la despedida. Pitos por doquier, acomodadores al viento e incluso algún pañuelo despedían a un Real Zaragoza que derrochaba auténtico aburrimiento. El desconcierto de los jugadores, el no saber qué hacer ante un Amorebieta bien plantado servían para poner de los nervios a la grada.

SEGUNDA PARTE DE DESASTRE

Efectivamente, Francho no podía continuar e Iván Azón entraba para dar una imagen más ofensiva al Real Zaragoza. Empezaba algo mejor el cuadro zaragocista, jugando algo más, intentando, yendo al ataque con cierto criterio. Espejismo que duró poco tiempo, como por otra parte era previsible. Por ello, Jandro apostaba por Lasure, hombre de experiencia atrás, en lugar del atacante Edwards. El Amorebieta dejaba claro que no metía el autobús atrás, sino toda la tractorada. En el combate, Velázquez decidía quitar a Maikel Mesa, que efectivamente estaba desaparecido, para dar entrada a Enrich.

Avanzaban los minutos y la preocupación. Un Velázquez que ya se había escuchado las exigencias de marcha utilizaba a Terrer, en su debut oficial, y a Lecoeuche, en una situación que empezaba a ser desesperada. Ya en el minuto 78, el cuadro aragonés se dedicaba a lo mismo que no funcionó contra el Cartagena: a poner centros sin sentido. La afición crecía en nervios, en indignación, sabedores de que estaban ante la misma cantinela de siempre. El Real Zaragoza era un completo desorden, y hasta Badía tuvo que salvar en el 80 a su equipo.

El recuerdo del último duelo sobrevolaba la cabeza zaragocista, convencida de que, en esta ocasión, no iba a suceder. Pero la realidad es que iba a ser sorprendente ganar. ¿Por qué? Porque no se había hecho nada para ganar. Y así es muy difícil hacerlo. Los centros eran repelidos de la forma más sencilla posible, los disparos eran de broma, el partido era para echarse a dormir y la situación de tensión máxima. Si el Real Zaragoza no hizo nada para ganar, su rival no fue menos. Pero aprovechó la que tuvo.

Así que, en el minuto 95, falta en la frontal con Morci como hombre fulminante. Cabeza alta, disparo colocadísimo y balón al fondo de la red. La que falló Moya en la segunda parte la metió el Amorebieta. Y por eso se llevó el partido. Sin hacer más, pero tampoco menos, porque no sufrió ni lo más mínimo. Como era de esperar, el incendio se desató en La Romareda, que señaló a los jugadores y al entrenador para decir “hasta aquí hemos llegado”. Urgen soluciones para salir de un embrollo que cada vez se pone más feo. Por cierto, el objetivo está en los 50 puntos.

FICHA TÉCNICA

Real Zaragoza: Edgar Badía; Zedadka, Mouriño, Lluís López (Lecoeuche, min 76’), Francés, Germán Valera; Francho (Iván Azón, min 46’), Marc Aguado, Toni Moya (Lucas Terrer, min 76’); Maikel Mesa (Sergi Enrich, min 64’), Mollejo (Manu Vallejo, min 87’).

S.D. Amorebieta: Campos; Núñez (Jorge Mier, min 73’), Bustinza, Etxeita, Félix; Dorrio, Sibo, Erik Morán (Iriarte, min 73’), Morci; Unzueta (Rayco, min 87’), Edwards (Lasure, min 60’).

Árbitro: Milla Alvéndiz. Amonestó a Morcillo (min 48’), Mollejo (min 59’), Lluís López (min 68’).

Goles: 0-1, Morci (min 95’).