S.D. Eibar 1-0 Real Zaragoza

Bakis, Guti, Alarcia y el zaragocismo, protagonistas en Éibar

La vuelta a los terrenos de juego del delantero o las muestras de apoyo a Guti y a la familia de Alarcia fueron también protagonistas
El zaragocismo, con cerca de 500 desplazados, tomó Ipurúa. Foto: Real Zaragoza
photo_camera El zaragocismo, con cerca de 500 desplazados, tomó Ipurúa. Foto: Real Zaragoza

El Real Zaragoza volvió a caer en un partido con varios protagonistas más allá de lo sucedido en el terreno de juego. Bakis se vistió otra vez de corto en la derrota ante el Eibar, mientras que el equipo mostró su apoyo a Guti tras conocerse su grave lesión. Además, se jugó con un brazalete negro por el fallecimiento del portero Alarcia en un Ipurúa conquistado por el zaragocismo, al que acudieron cerca de 500 desplazados.

Sinan Bakis acaparó muchas miradas. El delantero ya entró en la convocatoria la pasada jornada, pero en la victoria por 3-0, se quedó en el banquillo. Y ha sido ahora, cuando se necesitaba a la desesperada el gol, el momento elegido por el entrenador, Julio Velázquez. Bakis se reencontró con el terreno de juego a falta de doce minutos para el final, y aunque se le vio poco, cuestión lógica tras más de cuatro meses k.o., es el primer paso. Ahí está una de las esperanzas del zaragocismo para afrontar el tramo final de competición, perdido hasta ahora para la causa desde el 30 de octubre.

Raúl Guti fue otro de los protagonistas. El equipo mostró su apoyo al centrocampista luciendo una camiseta donde se podía leer “fuerza Guti”. Su dura lesión la semana pasada cuando apenas habían transcurrido 50 minutos desde su vuelta al Real Zaragoza le dejó muy tocado. Todo el esfuerzo para regresar se truncó en una jugada que le lleva a perderse casi con total seguridad lo que resta de temporada. Las lágrimas dieron paso a su mensaje llamando a la ilusión, y ahora sus compañeros le brindaron su granito de arena de apoyo.

También Rafael Álvarez Alarcia estuvo conmemorado en el partido del Real Zaragoza ante el Eibar en Ipurúa. El portero falleció en Irún el 6 de febrero, y el equipo llevó un brazalete negro en señal de respeto. Alarcia fue portero blanquillo cuatro años, entre 1966 y 1970, y disputó 46 partidos con la elástica zaragocista.

El zaragocismo, con cerca de 500 desplazados, tomó Ipurúa y por momentos solo se escuchó al fondo blanquillo. Medio millar de aficionados que tomaron la zona visitante para dejarse la voz, aunque sin éxito, porque al Real Zaragoza no le dio para más que para perder. Una vez más, el activo principal del club. Si los goles llegasen por la voz, la Primera División nunca se hubiese perdido.