Llegó el 28M: Aragón decide su futuro con Teruel como protagonista

Un millón de aragoneses están llamados a votar para decidir el futuro de la Comunidad durante los próximos cuatro años
photo_camera Un millón de aragoneses están llamados a votar para decidir el futuro de la Comunidad durante los próximos cuatro años

Ya está aquí el 28 de mayo. Continuidad o giro a la derecha. Tras una intensa campaña electoral, oficialmente de 15 días y en la práctica de largos meses, un millón de aragoneses están llamados a votar para decidir el futuro de la Comunidad durante los próximos cuatro años, tanto en los 731 ayuntamientos como en el Pignatelli, en lo que se promete una lucha encarnizada entre los dos principales candidatos: el socialista Javier Lambán, y el popular Jorge Azcón, sin olvidar los respectivos socios, que volverán a jugar un papel clave.

Con todo, Lambán llega a las elecciones después de, quizá, la legislatura más complicada de la democracia, con una pandemia, una guerra en Ucrania y al frente de un cuatripartito inédito con socios a ambos lados del tablero. La atracción de proyectos empresariales y la estabilidad política y social son sus principales banderas para sumar un tercer mandato consecutivo, salpicado en los últimos meses por La Romareda, Canal Roya y las renovables.

El gran aspirante surge desde la plaza del Pilar. Ocho años después de Luisa Fernanda Rudi, Azcón quiere dar el salto a la política autonómica a lo grande y exportar a la Comunidad el sello popular que ha dejado en Zaragoza, explotando las debilidades que ha podido dejar el PSOE de Lambán. La debacle del centro, absorbiendo a buena parte de las principales caras visibles de Ciudadanos y de los críticos del PAR, le dejan, según las encuestas, como primera fuerza, con las relaciones con Juan Forcén y sus kioscos, la huelga del autobús y el uso electoral del Real Zaragoza y La Romareda como piedras en su camino a La Aljafería.

VOX Y TERUEL EXISTE, LA LLAVE

Pero, en un tierra tan clásica a pactar como Aragón, los acuerdos y coaliciones serán fundamentales a partir del 29 de mayo. La llave estará en Teruel, con 14 de los 67 diputados, y, concretamente, en los que consiga Teruel Existe, que entrará por primera vez en las Cortes después de su aventura en el Congreso. La formación se ha afanado en los últimos 15 días en dejar claro que no pactará ni quiere saber nada de Vox, lo que puede complicar los cálculos a Azcón.

Otra de las incógnitas es la presencia que puede alcanzar Vox, lo que marcará las posibilidades del PP de asaltar la gobernabilidad de Aragón. Después de entrar en las Cortes con tres diputados en 2019, la formación quiere incrementar su fuerza para influir de forma clara en el próximo Ejecutivo, como ya lograron en Castilla y León, aunque los últimos comicios autonómicos en Andalucía y Madrid les han dejado un amargo sabor de boca. Será una prueba de toque antes del gran golpe que esperan dar a final de año en las generales.

¿Y EL PAR? ¿Y CIUDADANOS?

En el otro lado, dos fuerzas explotan sus esperanzas de mantenerse con vida en el arco parlamentario aragonés. Una de ellas, el PAR, sufrió un terremoto autodestructivo a final de año con la anulación del Congreso de 2021 y la moción de censura contra Arturo Aliaga, pero desde dentro están convencidos de que van a dar la sorpresa y lograrán mantenerse en las Cortes, incluso, según las calculadoras, volviendo a ser decisivos en la elección del próximo gobierno.

Demasiado larga le ha sentado la legislatura a Ciudadanos, que apunta a pasar de doce diputados en La Aljafería y seis concejales en Zaragoza a la absoluta desaparición. Tuvieron en su mano la vicepresidencia de Aragón y una Alcaldía compartida con Pilar Alegría, pero desde Madrid optaron por tirarse a los brazos del PP, sin saber que, cuatro años después, buena parte de sus miembros estarían dando mitines y ruedas de prensa con el logo popular a la espalda.

LA IZQUIERDA, EXPECTANTE

Mientras tanto, Podemos, CHA e IU se mantienen expectantes, con el deseo de seguir siendo claves tirando a Lambán hacia la izquierda. Los dos primeros, con cinco y tres diputados, quieren aprovechar sus años en el Ejecutivo para lograr un impulso en las urnas, erigiéndose ambos como los salvadores de Canal Roya, la gran carta que han jugado en los últimos meses para marcar distancias con el PSOE, aunque todos saben que van a necesitarse mutuamente para gobernar.