La DGA consensuará acciones de promoción al sector agroalimentario para mejorar las ventas fuera de la Comunidad

El consejero de Desarrollo Rural, Joaquín Olona, ha manifestado el apoyo del Gobierno a “consensuar” con las empresas agroalimentarias un conjunto de “acciones concretas” dirigidas a “mejorar la productividad a través de las ventas” y la exportación. El objetivo de Olona será ayudarlas a “vender más, mejor y, si se puede, más caro”.

Madrid.- El Gobierno de Aragón ha comenzado este miércoles un “proceso de promoción” para impulsar la comercialización de los productos agroalimentarios de la tierra fuera de la Comunidad. La primera muestra de apoyo ha sido la presencia del consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad, Joaquín Olona, en unas jornadas organizadas por Aragonex, la asociación de los empresarios aragoneses que ejercen su actividad en la capital del país.

La campaña con la que el Gobierno quiere “promocionar” a este sector “estratégico” se materializará en “acciones concretas” previamente “consensuadas” con las empresas. Así, el consejero se ha comprometido a “orientar los recursos” de la Administración “hacia lo que las empresas del sector nos demanden”, con un doble reto: “Mejorar la productividad a través de las ventas y mejorar la internacionalización, es decir, exportar”.

Olona no pretende “dar fórmulas mágicas”, pero considera que el futuro de este sector pasa por mejorar los balances a final de año. “Vender más, vender mejor y, si se puede vender más caro, también”, ha destacado. Además, un incremento en las ventas contribuiría a que las empresas “aumenten su dimensión económica”, algo que considera “necesario”.

Por otro lado, el consejero ha destacado la importancia del sector agroalimentario respecto al grave problema de la despoblación en la comunidad: “El futuro del medio rural pasa por el desarrollo agroalimentario, sin ninguna duda. Es fácil de entender y de visualizar que, para muchos de nuestros pueblos, la agroalimentación es su única actividad económica”.

El apoyo del Gobierno a las empresas de este sector también podría encontrar una retroalimentación económica en el turismo. Olona ha recordado que “los turistas que nos visitan” no sólo “consumen y compran” mientras están en nuestro territorio, sino que “al regresar a sus ciudades de origen también recomiendan nuestros productos”.

De granero a despensa

El presidente de la Asociación de Industrias de la Alimentación de Aragón (AIAA), Félix Longás, ha destacado durante las jornadas de Aragonex que el sector al que representa tiene potencial “para dejar de ser el granero de España y pasar a ser la despensa de los españoles”.

Los datos que maneja Longás sitúan al sector agroalimentario como el segundo motor económico de la región, “con una facturación de 3.500 millones de euros” y “13.500 empleados”. Sin embargo, él aspira a más: “No nos conformamos con ser el segundo sector, nuestro objetivo es triplicarnos. Queremos llegar a 40.000 empleados y 10.000 millones de facturación”. 

Para lograrlo, el presidente de AIAA apuesta por afrontar tres retos esenciales: el freno a la “desertización” o despoblación, el desarrollo de las políticas de innovación y la mejora de la comercialización y promoción de los productos.

Fusión de pymes

El presidente de Aragonex, Antonio Morlanes, ha destacado en su discurso de apertura de las jornadas que “la fusión de empresas con iguales o complementarios intereses” es “una necesidad obligada para competir en las mejores condiciones”.

Morlanes ha aplaudido la buena situación macroeconómica de la que goza el sector agroalimentario como “primer sector industrial” de España en facturación, “con 90.000 millones de euros”, el equivalente “al 20,5 por ciento del total de las ventas de la industria” y “al 2,4 por ciento del PIB español”. En términos de empleo, se da trabajo a 440.000 personas, “el 20,2 por ciento de todo el empleo industrial”.

Sin embargo, el líder de Aragonex constata que al menos 9 de cada 10 empresas que ejercen su actividad en este sector son pymes, “muchas de ellas con menos de 9 trabajadores”. Para Morlanes, muchas de estas pequeñas y medianas sociedades están “mal capitalizadas”, con “un modelo de gestión básico” y “sin capacidad de financiación, excepto la que proviene de la apuesta de sus patrimonios personales”.

En su opinión, las pymes sufren “grandes dificultades para operar en el mercado global”, lo que se traduce en una “imposibilidad de internacionalización y, lo que es peor, en una transformación agraria que en bastantes ocasiones se realiza por empresas no nacionales”. En este sentido, “el aceite de oliva podría ser un buen ejemplo”.

Más en POLÍTICA