La CHE pone en marcha en Mequinenza un novedoso sistema para controlar la expansión del mejillón cebra por sónar

El embalse de Mequinenza es el primero en el que la CHE ha experimentado con un sistema de control y conocimiento del mejillón cebra. Este sistema, pionero en el mundo, se basa en las aplicaciones del sónar para conocer los hábitos de conducta, los lugares preferentes de asentamiento y la evolución de la expansión de la especie.

Zaragoza.- La lucha contra el mejillón cebra pasa por conocer sus hábitos de conducta, los lugares preferentes de asentamiento y la evolución de su expansión. En esta lucha las tecnologías se convierten en una herramienta imprescindible y muestra de ello es el trabajo que la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) está desarrollando en el embalse de Mequinenza.

Un estudio pionero en el mundo, cuyo objetivo es localizar y realizar un seguimiento de los ejemplares adultos de esta especie gracias a la aplicación de sónar. Estas pruebas las desarrolla la empresa Ecohydros para la CHE. El director general de la compañía, Agustín Monteoliva, ha explicado que “esta es una herramienta muy útil para la

La jefe del Servicio Ecológico de la CHE, Concha Durán

 

La técnica básica es la hidroacústica, que permite discriminar los emplazamientos donde hay ejemplares adultos de mejillón cebra y cartografiarlo. La técnica consiste en enviar un impulso de sonido y en el eco de vuelta aparece información de los elementos con los que se ha topado.

Los resultados obtenidos permiten determinar con mucha fiabilidad la localización de colonias de mejillón cebra. Para comprobar la presencia del molusco se ha recurrido a un robot que teledirigido que toma imágenes fotográficas del fondo del embalse. “Estamos apurando hasta el límite de lo que permiten estas técnicas”, ha explicado Monteoliva.

Establecer una metodología para cartografiar la fase adulta del mejillón cebra es en sí mismo una experiencia única en el mundo y permitirá elaborar estrategias de lucha en un futuro.

Navegación y pesca

En la actualidad sigue sin existir un procedimiento efectivo para eliminar esta plaga, y lo único que se puede hacer por el momento es evitar su expansión. Por eso, la jefe de Control del Estado Ecológico de la Confederación Hidrográfica del Ebro, Concha Durán, ha insistido en la necesidad de tomar precauciones.

El embalse de Mequinenza cuenta con la señalización de alerta sobre la presencia del mejillón cebra

“La navegación es uno de los principales vectores de propagación de la plaga y los ciudadanos deben ser conscientes de que se deben desinfectar las embarcaciones”, ha señalado Durán. La jefa de Control del Estado Ecológico ha pedido precaución en otras actividades como la pesca, que también pueden ser líneas de expansión del molusco.

Los trabajos de aplicación del sónar tienen un presupuesto de 106.258 euros y se iniciaron el pasado mes de junio con acciones previas de recogida de datos y muestras y los resultados permitirán conocer si es aplicable a otros embalses, donde ya se utilizan métodos tradicionales de estudio, como los muestreos de larvas.

“Los trabajos de aplicación del sónar en el pantano de Mequinenza continuarán hasta el mes de septiembre y después se continuarán en otros embalses de la cuenca del Ebro como Ribarroja”, ha explicado Monteoliva. 

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