CHA se posiciona en contra de la liberalización total de los horarios comerciales

CHA se ha posicionado en contra de la liberalización total de los horarios comerciales que ha planteado el Gobierno de Mariano Rajoy. Desde la formación creen que sería un golpe más para el pequeño comercio, que lo tendría difícil para sobrevivir. Además, aseguran que el régimen actual es “razonable” para todos.

Zaragoza.- Chunta Aragonesista está en contra de la liberalización de horarios comerciales propuesta por el Gobierno de Mariano Rajoy e instará este martes a rechazarla en la Comisión de Industria e Innovación en las Cortes: “sería un golpe más para el pequeño comercio, que lo tendría aún más difícil para sobrevivir”, ha señalado el diputado José Luis Soro.

El Programa Nacional de Reformas aprobado por el Gobierno estatal y remitido a la Unión Europea plantea, textualmente, “ampliar la libertad de horarios comerciales mediante la reforma de la Ley 1/2004, de 21 de diciembre, de Horarios Comerciales. Adicionalmente, se fijarán criterios objetivos para que las Comunidades Autónomas determinen los horarios y zonas de atractivo comercial”.

Esta ley ya establece la libertad de horarios para determinados establecimientos, al excluir de la aplicación de sus limitaciones a los dedicados principalmente a la venta de pastelería y repostería, pan, platos preparados, prensa, combustibles y carburantes, floristerías y plantas, y los instalados en puntos fronterizos, en estaciones y medios de transporte; los ubicados en zonas de gran afluencia turística y en municipios turísticos de carácter comercial; los que dispongan de una superficie útil de exposición y venta al público inferior a 300 metros cuadrados, excluidos los pertenecientes a empresas o grupos de distribución; y las tiendas de conveniencia.

En consecuencia, la inmensa mayoría de los comercios gozan de libertad en Aragón para determinar su horario de apertura y los que están sometidos a limitaciones pueden permanecer abiertos al público setenta y dos horas a lo largo de siete días a la semana y, además, ocho domingos y días festivos al año. “Se trata de un régimen razonable desde el punto de vista de los consumidores, las empresas y los trabajadores, y no existen razones objetivas para su alteración”, ha concluido José Luis Soro.

Más en POLÍTICA