Álvaro Sanz: “Izquierda Unida se presenta para gobernar”

Álvaro Sanz
photo_camera Álvaro Sanz se presenta por segunda vez a la Presidencia de Aragón. Fotos: Laura Trives

Álvaro Sanz será, por segunda vez consecutiva, el candidato de Izquierda Unida a la DGA. Tras cuatro años de oposición constructiva, el político ejeano lidera la formación con el fin de lograr una mayor representación el próximo 28 de mayo, y “como todos”, con el objetivo de gobernar. En su programa, IU pone en el centro las políticas de izquierdas, empezando por abordar la problemática de la Atención Primaria y evitar su privatización. Además, el partido considera clave la existencia de un parque público de viviendas que aporte una alternativa habitacional a las familias desahuciadas y que permita regular los precios del mercado.

Del mismo modo, Izquierda Unida continúa con su apuesta “histórica” por las energías renovables, pero no a cualquier precio. Por ello, proponen planificar el paisaje junto al territorio y los actores sociales, cuestión que también aplica al turismo sostenible, como han demostrado con su firme rechazo, desde el primer momento, a la unión de estaciones por Canal Roya.

PREGUNTA.- Se presenta por segunda vez a la Presidencia de Aragón. Imagino que supone un refuerzo al trabajo de estos últimos cuatro años.
RESPUESTA.- Así es. Lo cierto es que hemos trabajado muy duro en un momento complejo. La pandemia ha sido quizá el escenario en el que más complicado ha sido, estando en la oposición, trabajar, pero lo hemos tenido claro. Y después hemos exigido que con la llegada de los fondos europeos se reforzase el sistema público aragonés, que respondiese a nuevos retos como las políticas de cuidados y asuntos básicos como la sostenibilidad. La alternativa que proponen otros grupos de la oposición, las derechas, ha sido demoledora: destruirlo todo, arrasar lo público. Pero nosotros, desde ese refuerzo, vamos con un diagnóstico, un programa y unas propuestas muy nítidas.

P.- ¿Se ve en un Gobierno con Javier Lambán?
R.- Izquierda Unida se presenta para gobernar, como todo el mundo. No vamos a asumir males menores, queremos y vamos a ir a gobernar, no a que nos gobierne nadie. No creemos en la transversalidad, que ha servido para que todas las medidas extraordinarias hayan salido siempre por el lado de la derecha. Hacía falta que el progresismo fuese de verdad, con una clara vocación de refuerzo de lo público, para garantizar certezas y certidumbres a la ciudadanía, y sostenibilidad y un modelo productivo que fuese en la buena dirección. De hecho, en Madrid se está haciendo así y está permitiendo que se esté saliendo de esta crisis de manera antagónica a 2008. Las políticas de empleo, de subida del salario mínimo, la reforma laboral, de las pensiones… ponen en el centro que los gobiernos tienen que tomar partido en la redistribución de la riqueza. Todas estas cuestiones las ha puesto en la agenda IU en Aragón, pero la colaboración público-privada, la transversalidad o las alfombras rojas al tejido empresarial han hecho que no hayan sido debidamente recogidas. Esa es nuestra propuesta, cerrar el paso a cualquier gobierno de derechas, pero también a políticas que no son progresistas.

El candidato de IU apuesta por la sanidad, la vivienda pública y un modelo sostenible de turismo y renovables

P.- Teruel Existe ha puesto Canal Roya como línea roja. ¿Qué condiciones va a exigir IU para apoyar una hipotética investidura?
R.- IU, cuando pacta, acuerda una serie de puntos. La política siempre se tiene que hacer en base a medidas concretas. Tenemos que entender la gobernabilidad de otra manera. El pacto no puede ser un reparto, porque si no se debaten las cosas de forma horizontal, ampliando eso a la base social y al territorio, estamos desvirtuándolo. Algo que es la esencia de la política aragonesa tiene que tener mecanismos de evaluación, garantías de cumplimiento y también honestidad por las partes. En campaña se suele hablar de líneas rojas, pero luego hay que llevarlo a la práctica. Tenemos claro que somos audaces, coherentes y honestos con los acuerdos. Esa es la credencial con la que IU afronta la constitución de la próxima legislatura.

P.- Una de sus principales reivindicaciones durante los últimos meses ha sido la sanidad. Esta semana hemos conocido que la Atención Primaria ha vuelto a dejar vacantes.
R.- El problema es de modelo. La Covid ha demostrado que tenemos un modelo hospitalocéntrico, en lugar de un modelo preventivo, basado en la salud, con una Atención Primaria que lo vertebre, que integre también todas las cuestiones que tienen que ver con los condicionantes sociales, y con una red de salud mental acorde y coordinada al reto que tenemos como sociedad. Esas cuestiones se traducen, primero, en destinarle un 25% de lo que nos gastamos, porque no hablamos siquiera de incrementar el coste. Por otro lado, se deben mejorar los equipos básicos para que haya otros perfiles profesionales que atiendan la salud en muchas más vertientes: terapeutas, rehabilitadores, psicólogos... En tercer lugar, los especialistas de primaria y hospitalaria no están tratados por igual, por lo que es normal que muchos médicos internos residentes de familia elijan acabar en las Urgencias de un hospital. Eso hay que cambiarlo, es necesario crear una realidad paralela para garantizar que se ofertan las mismas condiciones. En cuarto lugar, igual que sucede en el ámbito educativo, tendremos que ver la necesidad de cubrir plazas de forma obligatoria y reorganizar a todos los profesionales que tenemos ahora mismo trabajando en el sistema. Por último, también debemos afrontar algunas cuestiones que se deciden en Madrid, como el número de plazas para formación de médicos, pero sobre todo cuestiones como la doble actividad y evitar la privatización, que es lo que está empezando a pasar donde gobierna la derecha, en Andalucía. Es decir, lo que nosotros planteamos es un reenfoque total.

“HAY QUE INTERVENIR EL MERCADO, NO ALIMENTARLO”

P.- La sanidad va en consonancia con uno de los grandes retos a los que se enfrenta Aragón: la despoblación. ¿Cómo se puede combatir?
R.- Para vivir en los pueblos tienes que tener garantizados los derechos básicos. Hablamos de salud, educación, vivienda… Hay muchos elementos que operan en esta situación, y aparte hablamos también de trabajo y de modelo productivo. El medio rural aragonés ha sido desplazado por las grandes ciudades y sus desarrollos atrayendo a mucha gente, pero hay un momento muy interesante y necesario para invertir esa balanza. La DGA tiene que implicarse en la reindustrialización comarcal y no dejarlo todo en manos de la iniciativa privada. Utilicemos las palancas de políticas de fomento y empresa pública en base a nuevos sectores productivos como la bioeconomía, la economía circular, la sostenibilidad o la agricultura social y familiar. Estos años hemos visto, por ejemplo, el desarrollo de renovables sin planificación, con un modelo verticalizado y en manos de los mismos. No podemos ofertarle eso al territorio, y eso implica construir una propuesta con los agentes sociales, los trabajadores y el territorio que nos obligue a hacer algo más que declarar Proyectos de Interés General en las periferias de las grandes ciudades y a pie de autovía, que es lo que ha venido haciendo el Gobierno de Aragón.

Sanz cree que el pacto "no debe ser un reparto" porque de ese modo se desvirtúa

P.- La vivienda es otro de los problemas más graves de nuestra comunidad. Ahora, además, ha habido cierta polémica con los avales que propone Pedro Sánchez.
R.- Aragón tiene una ley, de 2016, que habla de la garantía de una alternativa habitacional a quien se queda sin casa, pero no se está cumpliendo. Necesitamos una ley de vivienda en Aragón y a nivel nacional que garantice su función social. Nos preocupa la imposibilidad de los jóvenes de acceder a una vivienda, pero también nos preocupa mucho que haya gente que está siendo desahuciada y que no tengamos un parque público de vivienda para garantizar una alternativa ocupacional, que además serviría para bajar precios por medio de la intervención en el mercado. La ley debería permitir determinar las zonas tensionadas para intervenir en ellas y limitar los alquileres en función de lo que cobran las personas en esas zonas. Se debe exigir mucho más poderío político, ya que se pueden contar con los dedos de dos manos y dos pies las viviendas que se han adquirido en los últimos ocho años. Y también hay que hablar de la rehabilitación, que tiene que ver con el modelo productivo. Tenemos un parque en Aragón en el que un 55,5% de las viviendas tienen más de 40 años, y con el ritmo actual se tardaría 400 años en rehabilitarlas. Entendemos la vivienda no solo como un bien de mercado, sino como un derecho básico y fundamental, no basada en los derechos especulativos. El tema de los avales no va a servir para nada, solo para incrementar el problema actual. Hay que intervenir el mercado, no alimentarlo.

P.- En ese sentido, no solo en materia de vivienda, la colaboración con empresas será muy importante para el futuro aragonés. ¿Cuáles son las prioridades de su formación?
R.- Aragón tiene el reto del cambio de modelo productivo. Tenemos cinco o seis ejes sectoriales que son muy boyantes en nuestra economía: sector primario, industria, logística, energía, turismo… Varias palancas que han caracterizado nuestra economía. Luego, tenemos muchísimo que hacer en sectores emergentes como los verdes, la bioeconomía o algunas cuestiones de las que proponemos hablar como una empresa pública de farmacia o una empresa pública energética. Desde esa perspectiva, hacen falta políticas de fomento que vayan orientadas al cambio de modelo productivo, que apoyen a las empresas pero que les exijan también. El centro de todas esas políticas tiene que ser el empleo digno, de calidad, salarios justos y avanzar hacia el pleno empleo. Eso exige condicionalidad. No es normal que las empresas tengan beneficios brutales y los trabajadores no vean subidas salariales paralelas al incremento del coste de la vida. Y luego, nos parece fundamental hablar de igualdad y de prevención de riesgos.

Izquierda Unida Aragón presentó su candidatura el pasado mes de noviembre

SOSTENIBILIDAD MEDIOAMBIENTAL

P.- Otro tema candente en el ámbito del modelo productivo, como hemos mencionado por encima anteriormente, es la unión de estaciones. Ustedes se han posicionado en contra desde el principio. ¿Consideran muerto el proyecto?
R.- Acabaremos con la pretensión de destrozar la Canal Roya para unir dos estaciones de esquí cuando protejamos la zona integralmente. Mis compañeros anteriores llevan toda la vida diciendo que esto era una locura. Ahora hay que hacer dos cosas: publicar en el boletín el fin del PIGA y garantizar, de forma decidida, la protección de la zona como parque natural.

P.- Los paisajes vírgenes de Aragón han estado en la reivindicación social en los últimos meses. En zonas como las Cinco Villas, de donde usted procede, hay cerca de 1.000 molinos proyectados. ¿Qué modelo de renovables propone Izquierda Unida?
R.- Nosotros propusimos, de entrada, un marco de planificación. Hemos sido históricamente unos firmes defensores del desarrollo de las energías renovables y de la descarbonización del sistema, pero lo que tiene que ser una solución no puede convertirse en un problema. Hablamos de un modelo distribuido; es decir, poner en el centro el autoconsumo, las comunidades energéticas locales y el desarrollo de proyectos cooperativos. Eso es viable, es posible y se está haciendo en otras partes, incluso en España. Al final, si no hay una vocación clara de contar con la gente del territorio, el medio rural es pasto para el expolio cuando hay una oportunidad de explotación. Lo que estamos viviendo es extra-activismo, no desarrollo. La energía renovable tiene que estar más localizada, pero tampoco nos sirve el último decreto de las Cortes, que utiliza la figura del autoconsumo para profundizar en el modelo depredador del territorio. La red de acceso aragonesa tiene una tubería por la que ya no entra más capacidad, y lo que está intentando la DGA es autorizar a las grandes plantas fotovoltaicas a que puedan construir otro tubo para alimentar a otra empresa que puede estar a 30 kilómetros. Eso, a nosotros, no nos parece que sea energía distribuida ni autoconsumo, tiene otro nombre, y no podemos engañarnos.

P.- En relación a la distribución de recursos, hay partidos que, de forma más o menos clara, han vuelto a plantear el tema del trasvase. ¿Qué respuesta dan a eso, en un momento, además, de sequía?
R.- Que alguien defienda ahora mismo el trasvase está fuera de toda lógica. Es un tema muy complejo, pero el sentido común nos abocará a entender que tenemos que preservar un modelo de agricultura y ganadería social y familiar por encima de la locura y el agronegocio. Además, es el modelo que vertebra y que permite que haya futuro, con una alimentación de cercanía, sana y de calidad. En cuanto a la gestión de un recurso escaso como es el agua, hay que ponerse las pilas porque cada vez va a ir a más. Tenemos serios problemas en Aragón, desde la gestión de la contaminación de aguas residuales por nitratos, que tiene que ver con los modelos que se han ido impulsando, por ejemplo, en las explotaciones porcinas, hasta otras cuestiones que tienen que ver con la depuración o el uso racional. Sin agua no hay nada.

INFRAESTRUCTURAS Y EDUCACIÓN

P.- Las infraestructuras aragonesas, especialmente las carreteras y los trenes, son otra de las preocupaciones históricas de los aragoneses.
R.- Esta legislatura tiene que ser la del ferrocarril. Al norte por Canfranc, pero también el Teruel-Sagunto y el cantábrico-mediterráneo. La logística es un sector que necesita avanzar mucho, sobre todo en sostenibilidad, ya que todo va por carretera. El ferrocarril absorbe muy poco en términos logísticos. Al final, estamos hablando de generar vías de comunicación para la generación de riqueza, y la movilidad es clave. Canfranc tiene que ser un ferrocarril mixto del siglo XXI, a la altura de las demandas de ser la conexión con Francia, porque no puede haber otra, no puede haber una Travesía Central del Pirineo. Tenemos que ser competitivos con lo que ya existe, porque además es más sostenible y vertebrador. Si conectáramos esas dos vías redundaría en la posibilidad de desarrollar hacia la zona oriental todo ese eje ferroviario, que es un elemento troncal que hay que garantizar.

P.- ¿Qué objetivos se marca su formación en materia educativa?
R.- Hay que reconocer que se ha avanzado en el mantenimiento de infraestructuras educativas abiertas, pero debemos ser más ambiciosos. Hay un reto que afecta a las zonas con más problemas demográficos, que es el cómo vamos a garantizar el sistema, y creo que pasa por el refuerzo de la escuela pública con los profesionales que vayan saliendo en el ámbito de primaria y secundaria. En materia universitaria tenemos que avanzar hacia el trabajo con la Universidad, que tiene autonomía, pero hay espacios de concertación social en los que proponer titulaciones y cuestiones concretas. Creemos que hay que atender mucho más las nuevas necesidades sociales, no solo trabajar enfocados a la tecnificación.

ZARAGOZA CAPITAL

P.- En la capital aragonesa, ZeC busca recuperar terreno tras perder la Alcaldía en 2019. De nuevo, vuelven a no confluir con Podemos. ¿Hubo alguna posibilidad de ir en coalición?
R.- Durante los meses previos a la campaña dejamos clara nuestra vocación de unidad. Ahora lo que toca es que la ciudadanía crítica y progresista, que aspira a tener un gobierno a la altura de sus necesidades, entienda que es necesario apostar por fuerzas progresistas y garantizar un cambio en la ciudad. Un cambio que tiene que ver también con las experiencias previas, pues creo que los cuatro años de ZeC fueron muy valiosos para construir una ciudad más humana y sostenible.

P.- La Romareda es el tema estrella.
R.- Para nosotros el debate no debería ser ese, sino el dispositivo de servicios sociales; la capacidad para atender a nuestros mayores; el estado de nuestra ciudad, que ahora es menos verde y más agresiva en lo urbanístico, o cuestiones como la movilidad. Pero es un debate que le corresponde a nuestros compañeros y compañeras de la ciudad.

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