MIGUEL ÁNGEL PALLARÉS

"La sequía actual va de la mano de las características del territorio"

Con el objetivo de dar a conocer los buenos usos históricos del agua en Aragón, se han puesto en marcha unas charlas que pretenden sensibilizar sobre la importancia de cuidar el líquido elemento. El historiador y profesor Miguel Ángel Pallarés es el encargado de dar a conocer cómo se ha gestionado el agua con el paso de los siglos.

Zaragoza.- El agua siempre ha sido un bien escaso, sobre todo en Aragón, pero de generación en generación se ha trabajado en diferentes técnicas y opciones para optimizar este recurso. Pozos, balsas, aljibes, embalses o azudes han sido algunas de las infraestructuras de las que se han servido los aragoneses a lo largo de los siglos y que, en ocasiones, siguen funcionando en la actualidad.

Para conocer la historia de la Comunidad desde el punto de vista del agua, el Instituto Aragonés del Agua ha puesto en marcha unas charlas que recorrerán todo el territorio hasta el mes de diciembre. Un proyecto a cuyo cargo se encuentra el profesor de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza, Miguel Ángel Pallarés.

Pregunta.- ¿Cómo surgió la idea de hacer este tipo de cursos?
Respuesta.- Es un proyecto que pretende, dada la escasez de agua con la que cuenta la Comunidad, hacer una especie de charla de alta divulgación para dar a conocer a los aragoneses que nuestra tierra siempre ha tenido los problemas que tenemos ahora de escasez de agua.

Teniendo a la historia como referencia, queremos mostrar de qué manera nuestros antepasados han gestionado, han ahorrado y han utilizado de manera óptima un recurso tan limitado.

P.- Por lo tanto, ¿es la sequía actual una situación que se ha repetido a lo largo de la historia de Aragón?
R.- Aragón es muy irregular en su pluviometría y tenemos un territorio extenso y una geografía variada, por lo que no ha habido en la historia un momento particularmente seco, sino que hay grandes extensiones de territorio en la Comunidad donde los núcleos habitados no han contado con cursos fluviales continuos. Nuestro territorio no es tan rico en el líquido elemento como otras Comunidades.

Pallarés asegura que Aragón es muy irregular en su pluviometría
Pallarés asegura que Aragón es muy irregular en su pluviometría

Ha habido periodos de sequías extraordinarios como, por ejemplo, tras la Guerra Civil. La necesidad de agua a lo largo de la historia hace que el líquido elemento tenga un tono mágico-religioso, ya que todavía hoy se pide a los santos y las patronas que llueva. Esto es una muestra de que los pueblos que tienen estas devociones han tenido una gran necesidad de agua muchas veces.

En la actualidad, la sequía no hace referencia a un momento particular que podamos relacionar con el cambio climático, ya que va más de la mano de las características geográficas y físicas de nuestro territorio. Además, la sequía de hoy en día es muy diferente en comparación a épocas en las que se dependía mucho de la agricultura y de la ganadería.

P.- Este mensaje, ¿a qué tipo de público está llegando?
R.- Lo que se pretende con los cursos es que vayan dirigidos a la mancha más amplia posible, por lo que los auditorios óptimos para este proyecto son escuelas, colegios, institutos, casas de cultura, asociaciones de vecinos, etc. Los auditorios son muy variados y por todo el territorio aragonés. En total, se llegará 35 puntos de la Comunidad y las charlas se extenderán hasta el mes de diciembre.

Debido a la diversidad de los auditorios, las charlas se adaptan al público. Los niveles varían, ya que no es lo mismo un jubilado que un niño de 12 años, aunque el mensaje sea el mismo. Además, cuentan con un aparato gráfico extraordinario porque disponemos de fotos realizadas por Montse de Vega de los canales de Zaragoza.

Hay que llegar a todo el mundo porque, por un lado, los jóvenes son los aragoneses del futuro y deben valorar el agua pero, por el otro, la gente mayor porque reconoce perfectamente el mensaje. Nos remontamos hasta los pueblos prerromanos y hablamos sobre cómo usaban ellos el agua y cómo la hicieron guardar.

Hasta hace unos cien años se han usado remedios y gestiones de agua que tienen una antigüedad de siglos. Por ejemplo, en Candasnos han tenido que estar bebiendo de balsas, se están surtiendo pueblos como Castejón de Monegros de pozos que tienen cientos de años, etc.

Según el historiador, los jóvenes son los aragoneses del futuro y deben valorar el agua
Según el historiador, los jóvenes son los aragoneses del futuro y deben valorar el agua

P.- ¿Qué zonas de Aragón son las menos avanzadas en gestión de agua?
R.- Los tiempos han cambiado y desde el s.XX ha habido mejoras en abastecimiento, depuración y optimización de recursos, por lo que ha habido un salto cualitativo extraordinario en la gestión del agua. Ahora no podemos hablar de sitios “retrasados” en el acceso a agua, pero el problema reside en que muchos veranos hay que abastecer algunas zonas con cisternas. Además, Zaragoza dispone ahora de agua del Pirineo, pero si Yesa está bajo mínimos habrá que beber agua del Canal Imperial.

La sensibilización ha aumentado muchísimo y el hecho de que haya instituciones como el Instituto Aragonés del Agua no deja de ser un ejemplo de que hay una preocupación permanente por el cuidado del agua.

P.- ¿Hay alguna técnica del pasado que se siga utilizando en el presente?
R.- Una técnica que se ha usado siempre para guardar el agua es la cerámica, un invento del neolítico que se sigue utilizando en la actualidad. Respecto a la asepsia del agua para el consumo de boca, hay que apostar por las modernidades porque la historia también nos enseña que muchas de las enfermedades que se sufrían en el pasado venían del agua.

P.- ¿Y cuál es el futuro en gestión de agua?
R.- Lo que nadie quiere es que demos un paso atrás. En los cursos estamos aprovechando la didáctica de la historia para poner de relevancia que nada se nos ha regalado, y mucho menos el agua. Sin embargo, tenemos que avanzar y conseguir que todo el mundo considere el agua como un bien muy escaso.

Hay que tener muy claras las directrices de uso, tener sensibilidad con el medio ambiente, no hacer vertidos y cuidar los humedales. Además, hay que tener en cuenta que las características del territorio aragonés condicionan los usos del agua.

Cada momento en la historia ha tenido un uso diferente del agua. Mientras que el nivel de higiene personal de los íberos no era suficiente, en la época romana la gran novedad fue tener el agua a pie de casa, lo que aumentó la higiene y la calidad de vida. Después, con la llegada de la Edad Media, los usos dependían de las religiones. Mientras que los cristianos utilizaban poco este líquido, los judíos hacían ritos con agua y los musulmanes tenían que lavarse antes de entrar a rezar.

P.- ¿Qué es lo que más sorprende a la gente en las charlas?
R.- Más o menos la gente conoce todo lo que se le dice, sobre todo en los medios rurales. Lo que sí que puede chocar es la variedad de formas que han tenido los aragoneses para hacerse con el agua, desde instalar los núcleos poblacionales al lado de un curso fluvial hasta excavar pozos de una complicación técnica muy grande para las épocas en las que se fabricaron.

Para usos agrarios se crearon infraestructuras como azudes, presas o canalizaciones. Esto en Aragón se ha trabajado de forma extraordinaria y ha dejado un gran patrimonio como molinos, batanes, etc. El agua era un bien escaso pero los aragoneses supieron aprovechar su potencial. Se gestionaba el agua de manera que había hasta sierras hidráulicas que funcionaban con cursos de agua.

Pallarés es el encargado de dar a conocer cómo se ha gestionado el agua
Pallarés es el encargado de dar a conocer cómo se ha gestionado el agua

P.- ¿Qué consejos daría para cuidar el agua?
R.- Yo creo que a lo que podemos ir de forma más cuantitativa es hacia transformaciones de regadíos y a un uso mayor de la aspersión o el goteo, porque estos medios ayudan a controlar el agua y a ahorrar agua y energía.

También hay que ser cuidadoso con los vertidos. Aunque hay mucho más control, tenemos pendiente, entre otros, un río Gallego bastante destrozado con las industrias de la zona.

Además, cada Ayuntamiento debería tener una gestión eficaz del agua. Por ejemplo, pueden hacer distintas conducciones para agua de boca, para vertidos, para el agua que se usa para regar jardines y calles… Esa diversidad tendrían que tenerla muy clara los grandes ayuntamientos aragoneses.