Botiquín limpio, Medio Ambiente limpio

Un antibiótico caducado o un frasco con restos de jarabe pueden ser reciclados gracias al programa Sigre. Este sistema permite, desde hace diez años, la recogida de medicamentos de nuestro botiquín así como de sus envases a través de contenedores situados en las farmacias, garantizando la correcta gestión de este tipo de residuos.

Zaragoza.- Con frecuencia, los botiquines de todos los hogares acumulan restos y restos de medicamentos no consumidos o que se dejan caducar. Al igual que se hace con el vidrio o el papel, los medicamentos también pueden ser reciclados para darles una nueva vida y contribuir de una manera sencilla con el Medio Ambiente.

Dar el tratamiento adecuado a los medicamentos y sus envases es posible desde hace diez años, gracias a Sigre (Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases del Sector Farmacéutico). Y es que la mayoría de los ciudadanos no tenemos en cuenta que podemos deshacernos de nuestros medicamentos en las farmacias.

Es muy importante conocer que no todos los medicamentos pueden ser depositados en un contenedor Sigre. En estos puntos se recogen los caducados, los que no se necesiten, las cajas, los envases que han estado en contacto con el medicamento (frascos, blister, tubos, aerosoles, ampollas, etc.) aunque estén vacíos deben ser tratados de forma específica. Nunca se debe depositar en ellos ni agujas, ni termómetros, ni radiografías, ni gasas, ni productos químicos ni pilas.

Como bien reitera el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Zaragoza, Juan Carlos Gimeno, "hemos de evitar en los contenedores todo lo que no tenga que ver con material farmacéutico; ya que la selección en el punto de recogida a nivel nacional está muy centrada en material farmacéutico y medicamentos, lo cual retrasaría mucho el proceso”.

Juan Carlos Gimeno es el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Zaragoza

Sigre

Sigre es una entidad sin ánimo de lucro que se financia a través de las aportaciones que realizan los laboratorios farmacéuticos por cada producto que comercializan a través de las oficinas de farmacia. La actividad de Sigre se encuentra regulada por un doble marco legal. Por un lado, la Ley 11/1997 de 24 de abril de Envases y Residuos; y por otro, bajo el marco de la Ley 29/2006 de 26 de julio de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios. Ésta obliga a los laboratorios a hacerse cargo de los residuos y de la simbología del envase. Además, el director general de Sigre, Juan Carlos Mampaso, advierte de que “a partir de ahora veremos un mensaje en los prospectos que indicará que los medicamentos deben llevarse una vez terminados al punto Sigre”.

España cuenta con 20.843 puntos Sigre, prácticamente el mismo número de farmacias españolas. Casi el 100% de las farmacias aragonesas poseen uno de estos contenedores de reciclaje. De las 730 farmacias que hay en Aragón, se contabilizan un total de 693 puntos Sigre en la Comunidad. Concretamente, Huesca acoge 119 contenedores, Zaragoza 471 y Teruel 103.

En cuanto a los kilos recogidos en 2009 en Aragón por cada mil habitantes al mes, distribuidos por provincias se cifran en 6,57 en Huesca, 7,15 en Zaragoza y 7,18 en Teruel, según los datos facilitados por el Colegio de Farmacéuticos de Aragón. Los aragoneses parecen ser de los más concienciados con este tema, ya que es una de las Comunidades Autónomas que más recicla en España por detrás de Navarra y Cataluña, que ocupan los primeros puestos en el ranking español.

Según Sigre, la media de medicamentos reciclados en 2010 se sitúa en 6,20 kilos. Concretamente en Aragón, durante este año se han recogido 7,58 kilos por cada mil habitantes al mes, lo cual supera la media nacional.

El director general de Sigre, Juan Carlos Mampaso

Laboratorios farmacéuticos

Aragón cuenta con tres almacenes de distribución (Alliance-Healthcare, Aragofar y Cofares) que se hacen cargo de la recogida y almacenamiento temporal de los envases y restos de medicamentos depositados en los puntos Sigre.

Los laboratorios aseguran que la industria farmacéutica constituye uno de los sectores donde más difícil es reciclar. El responsable de Operaciones del laboratorio Casen Fleet, Joaquín Reverte, considera que “más que reciclar, reutilizar el producto farmacéutico es difícil por motivos de calidad. Nosotros no reutilizamos producto que ha sido distribuido y vuelve a nosotros porque no tenemos la seguridad al 100% de la manera en que ha sido conservado y utilizado. Por esta razón, tenemos que tener claro que la calidad del producto es máxima para poder ofrecerla a los usuarios”.

El número de unidades de medicamentos dispensados a través de farmacia por los laboratorios farmacéuticos en 2010 fue de aproximadamente 1.400 millones. Asimismo, mediante la aplicación de las medidas contempladas en los Planes Empresariales de Prevención de Envases, los laboratorios adheridos a Sigre contribuyen a que los envases de medicamentos sean cada vez de menor peso y volumen, menos contaminantes y más fácilmente reciclables, reduciendo su impacto sobre nuestro entorno.

Proceso de reciclaje

La Planta de Clasificación de Residuos de Medicamentos está ubicada en la localidad coruñesa de Cerceda y tiene una superficie aproximada de 3.800 m2. Esta planta tiene capacidad para clasificar diariamente entre 12 y 15 toneladas de envases vacíos o con restos de medicamentos.

El proceso de reciclaje es aparentemente sencillo. Una vez verificada en la planta la documentación de cada entrega o recepción, con el objetivo de informar periódicamente a cada Comunidad Autónoma, los residuos se separan y clasifican para obtener tres grupos diferenciados de fracciones que requieren de un tratamiento medioambiental específico.

Proceso de envasado de medicamentos en un laboratorio farmacéutico

El primer grupo que se obtiene es el de los residuos peligrosos. Desde los laboratorios recomiendan prestar especial atención a este tipo en particular de residuos, calificados así por el Plan Nacional de Residuos. El responsable de Operaciones de Casen Fleet, Joaquín Reverte, alerta de “aquéllos que son más activos, como pueden ser productos de gran actividad como los citostáticos o citotóxicos, productos que se usan en anestesias, quimioterapias para el cáncer o productos con una alta actividad, sicótropos, productos que puedan generar alergias, o por ejemplo, algunos antibióticos y corticoides”.

A continuación, se separan los envases de los restos de medicamentos que éstos puedan contener. De esta manera se obtiene el segundo grupo, que son los envases de los medicamentos. Una vez clasificados por materiales, las distintas fracciones: papel, cartón, vidrio, plástico, metales, etc., se entregan a empresas recicladoras de cada uno de ellos.

El tercer grupo está formado por los restos de medicamentos no peligrosos y aquellos envases de medicamentos que no son susceptibles de ser reciclados (tubos de pomadas, ampollas para inyectar, viales, blisters, etc.). El director general de Sigre, Juan Carlos Mampaso asegura que “los envases no se reutilizan, que nadie piense que lo que se lleva al punto Sigre se vuelve a utilizar porque los medicamentos se eliminan de una forma positiva que respeta el medio ambiente”. Sigre utiliza la “valorización energética”, es decir, se da valor a los medicamentos utilizándolos como combustible para producir energía eléctrica o bien para su uso en procesos industriales. “Toda una innovación que desarrollamos por primera vez en España”, apunta Mampaso.

Almacén de ayuda humanitaria de Farmacéuticos Mundi

Donaciones al Tercer Mundo

Durante años, la forma más ecológica y solidaria de deshacerse de los medicamentos usados y caducados ha sido devolverlos a alguna de las muchas farmacias, que, en otro gesto de solidaridad, donaban los medicamentos en buen estado a ONG como Farmacéuticos Mundi o Farmacéuticos Sin Fronteras.

Antes del año 2000, Farmamundi enviaba cada año más de diez toneladas de medicamentos procedentes de 5.000 socios farmacéuticos al Tercer Mundo. Desde esta organización, aseguran que apenas el 20% respondía a las necesidades de la población de estos países y el otro 80% era inadecuado. De todas formas, la directora general de Farmacéuticos Mundi, Eugenia García, apunta que “nunca se han enviado medicamentos caducados realmente; ya que, según las leyes del comercio español internacional éstos tenían que tener un margen de vida hasta su fecha de caducidad de un año como mínimo -al igual que ahora- para las exportaciones”. “Además, los medicamentos antes tampoco se exportaban con todos los trámites propios de exportación porque eran medicamentos que ya habían salido de un proceso farmacéutico”, señala García.

El presidente del Colegio de Farmacéuticos de Zaragoza, Juan Carlos Gimeno, explica los dos principales problemas que se observaron tras los envíos masivos de medicamentos caducados al Tercer Mundo. “El primero es que desde que los tenías preparados hasta que llegaban había pasado tanto tiempo que ese medicamento estaba ya a punto de caducar; y en segundo lugar, muchos de los medicamentos que reenviábamos desde aquí con nuestras patologías españolas habituales no servían para nada allí”. A estos dos problemas, la directora general de Farmacéuticos Mundi, Eugenia García, añade otro más y es que “no había tratamientos completos de antibióticos que cubriesen la necesidad que había, porque ya estaban todos comenzados”.

Farmamundi enviaba cada año más de diez toneladas de medicamentos

Ante experiencias como ésta, la Organización Mundial de la Salud (OMS) prohibía en 1999 las donaciones de fármacos recuperados e instaba a la industria farmacéutica a colaborar con estos países de manera más ortodoxa, mediante el envío de medicamentos originales. Afortunadamente, ese mismo año empezaba a gestarse este Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases, bajo el lema “Por la salud de la naturaleza”.

Entre los beneficios más destacables se encuentra el de evitar la contaminación causada por la extracción y procesamiento de materiales vírgenes, así como el ahorro de energía. Además, este sistema de gestión de residuos disminuye las emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático. Todo ello contribuye notoriamente a la consecución del desarrollo sostenible y a disminuir el volumen de los residuos municipales.

Concienciación ciudadana y campañas

Esta sensibilización se muestra en la Encuesta de Hogares y Medio Ambiente 2008, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que revela que el 69,5% de los hogares españoles recicla medicamentos, porcentaje similar al de hogares que reciclan el vidrio, el papel y cartón o la bolsa amarilla o las pilas. Juan Carlos Mampaso indica que los españoles estamos “bastante concienciados”. Además, desde Sigre se muestran “ilusionados” con la respuesta que obtienen de los ciudadanos.

En 2010, el reciclado de estos residuos ha tenido un crecimiento moderado, en torno al 4%, debido a la madurez del propio sistema y a las circunstancias socioeconómicas por las que ha atravesado España, en general; y el sector farmacéutico, en particular.

Sigre desarrolla campañas de sensibilización ciudadana con el objetivo de que el reciclaje se convierta en un hábito más del hogar. Este es el caso de la actual campaña, “Reciclar medicamentos, una costumbre muy sana”.

Medicamentos dispensados en las farmacias españolas

Asimismo, Sigre está desarrollando una campaña, “Receta salud + receta medio ambiente”, en la que involucra a médicos y profesionales enfermeros en su doble objetivo sanitario y medioambiental. Tanto el Colegio de Farmacéuticos de Zaragoza como Sigre coinciden en que “esta campaña se desarrolló con notable éxito en Aragón en octubre de 2010”, hecho que confirma las buenas prácticas de los ciudadanos aragoneses.

Por lo tanto, es aconsejable que, cuando tengamos necesidad de acudir a la farmacia, aprovechemos nuestra visita para deshacernos de los medicamentos que ya no nos sirven. Es la ocasión ideal para hacer limpieza del botiquín casero en el que, demasiado a menudo, guardamos restos de medicinas, medicamentos caducados o sin envase original ni prospecto y que podrían dar lugar a confusiones, a un uso incorrecto o, en algún caso extremo, incluso a reacciones no deseadas, con más o menos consecuencias para nuestra salud.

Al igual que la conciencia de reciclaje de plástico, papel y vidrio, empieza a ser una realidad en España, ahora es el momento de que los medicamentos puedan ser reutilizados al igual que el resto de residuos. Progresamos adecuadamente, pero siempre se necesita mejorar en lo que a materia de reciclaje se refiere. Laboratorios, farmacias y distribuidoras se han puesto de acuerdo para cuidar el medio ambiente, ahora es el turno de que los ciudadanos se sumen también a esta iniciativa y que se acostumbren a reciclar medicamentos de una forma habitual por el bien del Planeta Tierra.