Bosques de cuento en Aragón para sumergirse y explorar

No hay mejor plan para desconectar que sumergirse en la naturaleza y en Aragón hay un buen puñado de lugares idóneos para ello. Del Bosque del Betato a los Pinares de Rodeno, te proponemos cinco bosques de Aragón para disfrutar de una escapada
Parque natural del Moncayo
photo_camera Otoño es la estación perfecta para perderse por algunos bosques de cuento que se encuentran en Aragón

Para los amantes del senderismo y de las rutas por los lugares más bonitos de Aragón, es ideal perderse por algunos bosques de cuento. Unos bosques que se vuelven particularmente bonitos por el cambio de color de su vegetación con los tonos rojizos, anaranjados y amarillos tiñéndolo todo creando un aura mágica. Estos son algunos de los bosques con más encanto de Aragón perfectos para perderse.

BOSQUE DEL BETATO

Dicen que está habitado por brujas, hadas y elfos y viendo la apariencia del bosque del Betato a nadie le costaría creerlo. Uniendo las localidades oscenses de Tramacastilla de Tena y Piedrafita, se encuentra una gran masa boscosa llena de pinos, hayas y abedules que se tiñen de colores amarillentos durante el otoño. Se trata de uno de los bosques de mayor encanto y que más riqueza botánica tiene dentro de la comarca del Alto Gállego. Apenas tiene un desnivel de 90 metros, por lo que recorrerlo no es más que un agradable paseo que se puede hacer también con niños.

El bosque del Betato está compuesto por una gran masa boscosa llena de pinos, hayas y abedules. Foto: Excursiones por Huesca

Los impresionantes hayedos son los protagonistas de este bosque que puede recorrerse a través de una ruta circular de unas dos horas y media de duración y sin apenas dificultad.

PINARES DE RODENO

Las areniscas de color rojizo se entremezclan con el verde del pino de rodeno o resinero en el Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno. Estos espectaculares pinares abarcan las localidades de Albarracín, Bezas y Gea de Albarracín y junto a los pinos resineros, rebollos, encimas y demás vegetación conviven especies como el águila real, búhos, halcones peregrinos, ciervos, corzos o carboneros.

Estos espectaculares pinares abarcan las localidades de Albarracín, Bezas y Gea de Albarracín. Foto: Turismo de Aragón

Además de lo impresionante del paisaje, los Pinares de Rodeno también permiten hacer un viaje al pasado con el arte rupestre levantino que conserva en algunas cuevas y rocas (y que forma parte del Patrimonio Natural de la Unesco). Cuando uno se adentra en los Pinares podrá observar interesantes formas que el agua, el viento y los cambios de temperaturas han creado en las rocas. A los Pinares se puede acceder a través de las tres localidades y se pueden hacer diferentes rutas que el senderista puede encontrar debidamente señalizadas en estos lugares.

BOSQUE DE LABATI

En la inmensidad del Parque Natural de los Valles Occidentales, se encuentra un bosque de cuento de hadas llamado Labati. Una extensa masa arbórea en la que se pueden encontrar pinos negros y silvestres, hayas, avellanos, arces y serbales que, en otoño, se ven más bonitos que nunca con la variedad de tonalidades que consiguen. En la subida al refugio de Lizara, se encuentra un rincón muy especial de este paraje: "El corro de las brujas", un bosque de tejos que está cargado de leyendas de hechicería y pócimas.

En el Parque Natural de los Valles Occidentales se encuentra el bosque Labati. Foto: Huesca la Magia. Manuel J. Giménez

Cada paso dentro de este bosque es un espectáculo de la naturaleza para el paseante, pues las diferentes especies arbóreas y los colores lo van llenando todo a su paso. En el paseo se pueden encontrar lugares como la "Cueva del loco" (no apta para temerosos) donde se dice que vivió un hombre endemoniado o un haya de grandes dimensiones.

PARDINA DEL SEÑOR DE FANLO

Considerado como uno de los bosques más bonitos de España, e incluso de Europa, para recorrer en otoño, la Pardina del Señor de Fanlo es otra de las paradas imprescindibles para los amantes de las excursiones. Esta gran masa boscosa de hayas, abetos, pinos, abedules, arces, bojes y quejigos se encuentra entre las localidades de Fanlo y Sarvisé.

La Pardina del Señor de Fanlo está considerado como uno de los bosques más bonitos de España. Foto: Huesca la Magia

Paradójicamente las mejores vistas que se pueden obtener del paisaje son desde el coche, concretamente en esa carretera de 12 kilómetros que une los dos municipios oscenses. Si bien es cierto que sumergirse en él a través de alguna ruta como el sendero GR-15 (que desciende por el barranco del río Chate) es también una muy buena opción.

La gran variedad cromática que nace de este bosque en otoño es, sin duda, uno de los espectáculos visuales más bonitos que se pueden contemplar en Aragón.

PARQUE NATURAL DEL MONCAYO

La provincia de Zaragoza también esconde impresionantes bosques y paisajes para descubrir en otoño. Y, como no podía ser de otra manera, el Parque Natural del Moncayo se erige como uno de los lugares que más brillan en otoño por las tonalidades de sus hojas. A lo largo de sus 11.000 hectáreas (que se extienden por localidades como Tarazona, Añón de Moncayo, Calcena o Purujosa) los robles, carrascas y pinos se tornan de colores rojizos en una excursión obligada.

El Parque Natural del Moncayo se erige como uno de los lugares que más brillan en otoño. Foto: Turismo de Aragón

Al Parque Natural del Moncayo se puede acceder a través de diferentes senderos y recorridos, aunque quizás uno de los accesos más bonitos sea el que se hace desde el Monasterio de Veruela. Si hasta el mismísimo Bécquer se vio inspirado por este lugar, por algo será…

SELVA DE OZA

La Selva de Oza, en el valle de Hecho, se presenta como un lugar mágico y único en el mundo que invita a desconectar y sumergirse en la naturaleza. En este lugar se encuentra una de las masas de árboles más importantes de Aragón con impresionantes alturas que harán sentir al que las observa como en un auténtico paisaje de cuento.

En este lugar se encuentra una de las masas de árboles más importantes de Aragón. Foto: Selva de Oza

Entre espectaculares abetares, pinares y hayedos, se erige una gran superficie en la que destaca el barranco de "La boca del infierno", un descenso que permite disfrutar del paisaje en todo su esplendor.

En la Selva de Oza hay una gran variedad de rutas senderistas como la del Ibón de Acherito o la del valle de Aguas Tuertas, perfectas para admirar el paisaje y perderse entre los colores otoñales.